DANZAS Y CANCIONES DEL PERÚ. Antídoto contra el racismo y la falta de autoestima nacional.

Con motivo de recibir el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa señaló:

“El Perú, como el Aleph de Borges, es en pequeño formato el mundo entero. ¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene identidad porque las tiene todas!”(Elogio de la lectura y la ficción).

Recordemos que el Aleph es ese mundo misterioso que contiene multitud de lugares, algo así como el Perú:

“Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.

-Está en el sótano del comedor -explicó, aligerada su dicción por la angustia-. Es mío, es mío: yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.

-¿El Aleph? -repetí. -Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”

(Borges, fragmento de El Aleph).

 

A partir de esta idea podemos decir que la identidad peruana consiste en la toma de conciencia de que nuestra complejidad étnica-cultural-lingüística, es la mayor riqueza del Perú. La tolerancia tiene que ser un valor fundamental en este país que es la suma de las identidades. Y las artes juegan un papel importante en este proceso de autoafirmación en la diversidad.

Lentamente los peruanos vamos descubriendo esta ventaja del Perú, iniciamos con la gastronomía, ahora símbolo distintivo de nuestra diversidad asumido con orgullo por la colectividad nacional.

Mientras tanto se va afirmando la importancia de las artes plásticas en el descubrimiento de nuestros múltiples rostros: el milagro de la renovación de la colección del Museo de Arte de la UNMSM -que por cierto, incluye a los artistas amazónicos-, el protagonismo que tienen el Museo Arte de Lima y el Museo de Arte Contemporáneo de Lima, el debate sobre la necesidad de un museo nacional, etc., son síntomas de una avanzada que hay que difundir a diestra y siniestra.

Pero hay un rubro fundamental que no podemos olvidar: el canto, la danza y la fiesta. Suelo preguntar a mis alumnos sobre compositores peruanos y la realidad es lamentable. Conocen a los intérpretes populares y los confunden con los creadores de las letras, nadie recuerda a Felipe Pinglo Alva,  Alicia Maguiña, Mario Cavagnaro, Pedro Espinel o Manuel Acosta Ojeda. Apenas se salvan Chabuca Granda y Augusto Polo Campos, a veces.

Eso en cuanto a música criolla. Si les hago escuchar música serrana (Jilguero del Huascarán, Picaflor de los Andes o Jaime Guardia, por ejemplo) todavía hay algunos que se sorprenden y murmuran. Y si muestro fotografías de los trajes usados en las diversas  danzas del país, pareciera que estoy tratando con visitantes extranjeros  que ven por primera vez estas manifestaciones culturales. Algunos cuentan que han danzado en el colegio, pero rara vez recuerdan el nombre de la danza y la región a la que pertenece.

Esta realidad comprobada en alumnos de universidad e instituto superior me tiene alarmado. Uno de los antídotos contra la falta de autoestima nacional y el racismo es, precisamente, el conocimiento, apreciación y goce estético que experimentamos en el encuentro con nuestras canciones, danzas y festividades; sin duda de lo mejor en Latinoamérica.

Un espectáculo tan notable como Retablo, del Elenco Nacional de Folclore, bebería viajar por todo el Perú y salir al mundo como una embajada móvil que pondrá en claro la complejidad de este país, con más contundencia que los libros y las conferencias. Esto requerirá una gran inversión para aumentar el número de danzarines y músicos así como la adquisición de más instrumentos, máscaras y trajes. La notable actuación del Elenco Nacional de Folclore en el Festival Cervantino (México, 2015) es una muestra de que el esfuerzo valdrá la pena.

Proponemos que esto vaya aunado con festivales escolares de danza a nivel nacional y el montaje de una gran muestra en el Museo de la Nación con máscaras y trajes de danzas de todo el país. Cada baile y/o festividad con su respectivo video, por supuesto.

La cereza del pastel será incentivar la investigación, para corregir barbaridades como esa coreografía de moda que tergiversa el sentido de Callejón de un solo caño, hermosa composición de Victoria y Nicomedes Santa Cruz que es interpretada con vestidos y movimientos fantasiosos, bastante alejados de lo que cuenta la letra del tema interpretado.

El privilegio de vivir en el “país maravilloso… que danza con sus penas y alegrías” -como dice la canción de Luis Enrique Ascoy- nos compromete a una cruzada para difundir entre los niños y los jóvenes nuestra música y nuestra esencia. Tal como lo hace Yuyachkani con su obra maestra Los músicos ambulantes: un burrito serrano, un perrito de la Costa Norte, una gallinita afroperuana y una gatita de Lamas nos enseñan que se puede construir un proyecto común respetando las diferencias.

Por lo pronto, comparto con ustedes mi selección de cincuenta danzas y/o bailes representativos del Perú. No están todos los que son ni son todos los que están, pero por algo se empieza.

  1. Marinera norteña
  2. Tondero
  3. Pacasito piurano
  4. Diablicos de Túcume
  5. Carnaval de Cajamarca
  6. Diablos de Cajabamba
  7. Pallas de Corongo
  8. Shachshas de Ancash
  9. Negritos de Huánuco
  10. Io Patati (danza shipiba)
  11. Danza awajún
  12. Fiesta de los Tulumayos (Tingo María)
  13. Huaylash (Junín)
  14. Tunantada (Junín)
  15. Chonguinada (Junín)
  16. Huaconada de Mito (Junín)
  17. Danza de los Avelinos (Junín)
  18. Zamacueca
  19. Marinera limeña
  20. Son de los diablos (Lima)
  21. Alcatraz
  22. Danza del muñeco (“Ingá”)
  23. Zapateo afroperuano
  24. Pallas de Laraos (Yauyos)
  25. Las ingas de Huarochirí
  26. Danza de las tijeras
  27. Llameritos de Parinacochas
  28. La trilla de Huancavelica
  29. Danza del wititi (Colca)
  30. Kayu raymi (Apurímac)
  31. Phallchay (Apurímac)
  32. Carnaval de Tinta
  33. Carnaval de Canas
  34. Qanchi (Cusco)
  35. Paras (Cusco)
  36. Majeños de Paucartambo
  37. Saqras de Paucartambo
  38. Qhapaq Qolla de Paucartambo
  39. Kachampa (Cusco)
  40. Wallatas (Cusco)
  41. Diablada puneña
  42. K’ajelo (Cusco)
  43. Carnaval de Chucuito
  44. Waca waca (Puno)
  45. Pujllay de Santiago de Pupuja
  46. Negritos de Taquile
  47. Pandilla puneña
  48. Carnaval de Putina (Moquegua)
  49. Carnaval de Cuchumbaya (Moquegua)
  50. Carnaval de Putusi (Moquegua)

 

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Imágenes:

  1. Portada: Adrianita Cabanillas luego de bailar el Pacasito piurano.
  2. Yuyachkani triunfando en San Marcos. Fotografías del autor.

 

Virgilio Fredy Cabanillas

peruanticuario@yahoo.es

999107298

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