EL “MUSEO” METROPOLITANO DE LIMA. UN CASO POLÉMICO DE GESTIÓN DEL PATRIMONIO

“La misión de un museo consiste en adquirir, preservar y valorizar sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico”. Código de deontología para museos (ICOM).

Un caso polémico de gestión cultural es el centro de interpretación denominado Museo Metropolitano, creado con una millonaria inversión en la gestión municipal de Luis Castañeda: nada más y nada menos que 35 millones de soles (http://elcomercio.pe/lima/sucesos/museo-metropolitano-no-recibe-ni-mitad-700-visitantes-estimados_1-noticia-1682972?ref=flujo_tags_199909&ft=nota_12&e=imagen).

Ubicado en la ex sede del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, su tema central es la historia de nuestra ciudad, en tiempos del Perú Antiguo, el Virreinato y la República. Su aporte es valioso para el conocimiento de la historia de Lima, es didáctico y motivador, eso no lo voy a cuestionar.

El problema es el proceso: hicieron un “museo virtual” -entendido erróneamente como museo que no exhibe objetos- cuando tenían a mano la colección de arte de la Municipalidad, una de las más importantes del país. Más que un museo se trata de un centro de interpretación, un enorme complejo de tecnología visual y auditiva que bien pudo servir de apoyo museográfico a la valiosa colección municipal.

Conservamos una carta en la que la primera gestión de Castañeda responde a nuestra crítica, señalando que se trata del “[…] primer museo virtual del país que sirve para recrear 10 mil años de la historia de Lima a través de imágenes […] utilizando la tecnología de última generación 3D, Hologramas, realidad virtual, etc.; por lo que en la concepción del Museo Metropolitano no contempla exposición física de ninguna pieza u obra de arte” (OFICIO S/Nº- 2010-MML/GDC).

Es un disparate gastar tanta plata y ocupar semejante espacio, para hacer un museo “sin objetos”, cuando hay una colección de ochocientas piezas a disposición. Y si bien un museo tiene que ser entretenido y emplear los recursos tecnológicos avanzados, no se puede hacer un proyecto de difícil sostenibilidad que resulta costoso mantener. Pero la falta de criterio de estos funcionarios es tan grande, que se sienten orgullosos de lo que llaman “el museo cibernético más moderno del mundo”.

En cuanto al edificio, ni siquiera se puede apreciar sus calidades arquitectónicas. El interior pasa desapercibido mientras nos desplazamos por las salas de proyección que hay que recorrer obligatoriamente acompañados. Y eso no se hace en un museo moderno. Un caso de “gestión” cultural desconectada de conceptos y prioridades.

Polémica y sospechosa era la última sección de la exposición; una nota de prensa de la municipalidad -ya retirada de la web- señalaba: “En el siglo XXI se mostrarán las obras urbanas de infraestructura física y social que han transformado la ciudad de Lima en los últimos 7 años; articulación vial desde las escaleras urbanas hasta los viaductos en tres niveles y la recuperación de los espacios públicos; clubs zonales y parques metropolitanos para mejorar la calidad de vida de los residentes de la ciudad. El nuevo sistema de Hospitales de la Solidaridad, nuevos albergues para los más pobres de la tercera edad y recuperación del Centro Histórico de Lima. Un vuelo virtual transportará al visitante a la Lima del futuro del año 2050”.     (http://www.munlima.gob.pe/Publicacion/publica.aspx?nid=1753).

Realmente grave. Querían mostrarnos toda la historia de la ciudad para llegar a la gestión del señor Castañeda. Tal vez el primer caso de un museo con fines electoreros. Una muestra más del retrógrado “patrimonialismo” de los políticos peruanos que aprovechan los bienes públicos como si fueran parte de su patrimonio personal. Ningún funcionario debería invertir la plata del Estado en difundir su imagen personal o en campañas electorales permanentes. En ese sentido, hasta el nombre del “museo” se asemeja a la obra vial del mencionado alcalde. Nos quería meter el Metropolitano hasta en la sopa. Sin embargo, al cambiar la gestión municipal esa parte de la muestra fue replanteada.

Creo que en las instalaciones del “Museo Metropolitano” se debe exhibir la notable colección de arte del municipio limeño: Pancho Fierro, Ignacio Merino, Francisco Laso, Daniel Hernández, Teófilo Castillo, José Sabogal, Jorge Segura, Mario Urteaga, Tilsa Tsuchiya, Fernando de Szyszlo, Julia Codesido, Bagate, Guayasamín, Ella Krebs, Alberto Dávila, Germán Suárez Vértiz, Aquiles Ralli, Víctor Humareda, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Milner Cajahuaringa, etc. Varias de las pinturas son piezas fundamentales en la historia del arte peruano: Habitante de la cordillera y Santa Rosa (Laso), Colón ante los sabios de Salamanca, La apertura del testamento y La venta de los títulos  (Merino), Alcalde de Chinchero (Sabogal), Tres jefes indios (Codesido), Cementerio (Tilsa), los retratos de la señora Mesones, Francisco Pizarro, San Martín y Bolívar (Hernández), para mencionar sólo algunas.

En el caso de la escultura no podemos olvidar el felino, el pez y el cóndor de Cristina Gálvez, piezas que estaban en el Parque de la Reserva y que no fueron tomadas en cuenta en la “remodelación” de dicho espacio. Desconozco su paradero actual. Además, la colección municipal incluye muebles, porcelanas y réplicas de esculturas europeas. A esto hay que agregar la reciente donación de la serie fotográfica Ambulantes de Roberto Huarcaya.

Este rico acervo ha estado siempre en el palacio de la Plaza de Armas, pero el acceso a la pinacoteca requiere atravesar por varios ambientes burocráticos que desaniman a los interesados. Una parte de la colección se muestra en una pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que hay que reconocer. La recuperación se inició con Teresa Arias y fue continuada por Mary Takahashi. El profesionalismo de ambas ha permitido el renacer de la olvidada pinacoteca. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas en espacios casi inaccesibles.

Por eso es conveniente que la colección de arte se exhiba en el museo. De esta manera estará al alcance de todos, como debe ser en un país civilizado. Eso no significa que el Palacio Municipal se va a quedar con las paredes desnudas. Existen numerosos dibujos, grabados y fotografías antiguas en blanco y negro que muestran detalles de nuestra ciudad, imágenes que se pueden reproducir y ampliar para compensar el traslado de los cuadros.

Además será importante el “diálogo” entre el Museo Metropolitano (historia de la ciudad, colección municipal de arte) y el Museo de Arte de Lima (historia del arte peruano), ambos en el Parque de la Exposición, que se complementarán para provecho del público. Pensemos por ejemplo, que ambos museos mostrarán amplias colecciones de artistas específicos: Carlos Baca Flor en el MALI e Ignacio Merino en el museo de la municipalidad.

También están cerca el Museo de Arte Italiano y la Casona de la UNMSM con su Museo de Arqueología y Antropología (exposiciones temporales de arqueología) y su Museo de Arte (retratos virreinales y republicanos, arte contemporáneo y arte popular). Un circuito de museos para el disfrute de todos, pensado en los ciudadanos y en el Patrimonio, no en los políticos y sus intereses.  

Virgilio Freddy Cabanillas.

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