ESTELAS DE CHAVÍN: DOS AVES SAGRADAS EN EL MUSEO DE ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA DE SAN MARCOS

Síntesis

Damos cuenta del hallazgo de piezas de litoescultura andina en una colección privada de arte, concretamente fragmentos de dos estelas de la cultura Chavín. Luego de su identificación, las esculturas fueron donadas al Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM.

 

El hallazgo

«[…] junto a este pueblo de Chavín hay un gran edificio de piedras muy labradas de notable grandeza; era huaca, y santuario de los más famosos de los gentiles, como entre nosotros Roma o Jerusalén adonde venían los indios a ofrecer, y hacer sus sacrificios; porque el demonio en este lugar les declaraba muchos oráculos, y así acudían de todo el reino; hay debajo de tierra grandes salas y aposentos, tanto que hay cierta noticia que pasan por debajo del río, que pasa junto a la huaca o santuario antiguo. Tienen noticia que en ella hay gran riqueza, y tesoro en oro, y plata, y otras piedras preciosas y aunque muchos han intentado buscar este tesoro por justos juicios de Dios, no han dado con él, por ser grandísima la máquina del edificio […]».

Así se expresaba don Antonio Vázquez de Espinoza (1948: 458) al referirse al centro arqueológico de Chavín de Huántar, cuya antigua grandeza todavía era recordada en el siglo XVII. El comentario es certero, tanto al describir la complejidad del monumento como al anotar su función ritual. Interesa también la referencia al huaqueo de los monumentos arqueológicos, aunque en este caso la arquitectura dificultaba el saqueo.

Un texto posterior describe:

« […] un subterráneo muy angosto, que aseguran las personas que se metieron con vela hasta una distancia considerable, que conducía a la otra banda por debajo del río. De este conducto se han sacado varios huaqueros[1], vasos de piedra, instrumentos de cobre y de plata, y un esqueleto de un indio sentado.» (Mariano Eduardo de Rivero 1841: 23).

Muchos de los tesoros del viejo santuario han sido sacados a la luz a lo largo de los siglos –tal como se relata en Antigüedades peruanas– y ahora se conservan en los museos e incluso en algunos lugares inesperados.

Cuando Gabriela Arakaki me invitó a conocer una colección de arte contemporáneo, no podía imaginar la sorpresa que me esperaba. Un conjunto de obras de arte peruano seleccionadas por el Sr. Gianfranco Sensi Contugi,[2] que celosamente conserva su esposa Rosa Amelia León. En la visita ubiqué dos objetos que evidentemente no encajaban en el acervo, eran fragmentos de estelas Chavín –una de ellas quebrada en tres– con los diseños característicos de dicha cultura. Al enterarse la señora León de la importancia de las piezas, las donó gentilmente al Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos (MAA-UNMSM), acto realizado en memoria de su esposo.

Cuando mostramos las fotografías al equipo del MAA-UNMSM, rápidamente reconocieron uno de los fragmentos, que había sido estudiado por Julio C. Tello y publicado en Chavín. Cultura matriz de la civilización andina (1960: 213-214). Las piezas deben haber sido rotas durante las campañas de extirpación de idolatrías, tal como lo sugirió Tello (1960: 223). Él encontró decenas de fragmentos de estelas y lápidas durante sus trabajos de investigación en el sitio arqueológico, algunas fueron enviadas al MAAUNMSM y luego derivadas al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP). Pero la mayor parte se quedó en Chavín y conformaron la colección del museo local fundado por Tello.

Desgraciadamente la historia de los museos y sitios arqueológicos peruanos parece estar cubierta por la sombra del infortunio. El Museo Nacional saqueado por las tropas chilenas, el Museo Nacional de Arqueología y Antropología asaltado en 1981 o el Museo de la Nación disminuido para ser convertido en centro de convenciones el año 2008. En cuanto a Chavín, el verdugo fue la naturaleza. El aluvión de 1945 destruyó su museo de sitio y acabó con esta primera colección de litoescultura. El acervo fue arrastrado al río Mosna.

Pero ahora tenemos a la vista una pieza que se salvó del desastre, y que tras un itinerario que no conocemos, ha vuelto a ser de dominio público gracias a la generosidad de la más reciente propietaria.

Las litoesculturas halladas corresponden a lo que tipológicamente se clasifica como una estela: «Estos monolitos van decorados en sólo una de sus caras; son paralelepípedos de constitución tabloide.» (Kauffmann 2002: 198). En ambos casos la materia prima es granodiorita compuesta de granos de cuarzo y feldespato. El color es gris claro. Se ha empleado las técnicas del piqueteado y pulido para grabar las imágenes en plano relieve.[3]

A continuación se describirá cada una de las piezas.

Descripción

Pieza 1

Al parecer se trata de la esquina superior izquierda de una estela. Se conserva el marco. La iconografía muestra parte de un ala, con grandes plumas y pequeñas volutas. También hay una figura serpentiforme; Tello la describió como una pluma rémige (remera) transformada en ofidio. Fue hallada en el sitio de Gotush en 1941. Las medidas son: largo 28 cm, ancho 31 cm y espesor 20,8 cm.

Pieza 2

En este caso también hay restos del marco. Se distingue una boca con dientes triangulares y dos colmillos grandes; una gran cola ornitomorfa; parte de una pata con garra de águila y una serpiente claramente representada, que cae entre las plumas y la pata. Además se observa un elemento alargado que se ubica en diagonal, debe tratarse de otro ofidio pero tiene la cabeza erosionada. Las medidas son: largo 45 cm, ancho 35,5 cm y espesor 15,6 cm. Aquí se conjugan partes de tres seres de notable importancia en el imaginario chavín: jaguar, ave rapaz y serpiente.

En ambos casos se trataría de seres míticos que sirven a las divinidades más poderosas. En ese sentido, John Rowe consideraba de alta jerarquía al Dios de las Varas (Estela de Raimondi) y sus servidores serían los llamados «ángeles» o seres míticos con rasgos ornitomorfos (1972: 269-270).

Expresiones del arte Chavín

En las dos piezas encontramos las características enunciadas por los estudiosos del arte chavín: es figurativo y con un discurso visual pletórico de metáforas y simbolismos recurrentes, tal como lo ha definido Rowe:

«El arte de Chavín es fundamentalmente representativo, pero su sentido representativo queda oscurecido por las convenciones que rigen el estilo chavín y en muchos casos, por el hecho de que los detalles representativos no se representan directamente sino de una manera figurada o metafórica» (1972: 257).

La litoescultura Chavín se expresa mediante relieves sobre superficies planas y sólo en segundo lugar mediante la escultura en bulto redondo: « […] la tarea que los artistas de Chavín se asignaron fue la de hacer un dibujo lineal sobre una superficie plana, o a lo menos una superficie tratada como si fuera plana» (Rowe 1972: 257).

Una afirmación que coincide con las observaciones de Luis Lumbreras:

«El arte lítico chavinense no es propiamente escultórico, pese a que existen más de cien esculturas de cabezas monstruosas, humanas, de animales, etc. Se trata en realidad de un manejo de superficies planas, en donde se graban imágenes relacionadas con el culto. Es un arte asociado a la arquitectura, aunque algunas piezas son obviamente independientes de ella, como es el caso del ídolo principal, que si bien está dentro del templo, obviamente fue esculpido con independencia de una función de columna, enchape de muro, viga, cornisa o algo similar; ocurre igual con piezas como el Obelisco Tello» (1989: 33 y 36).

Respecto a la técnica, Tello hizo una explicación bastante detallada:

«La figuras simbólicas aparecen en unos casos grabadas mediante simples incisiones o surcos; en otros se excava o rebaja el fondo, de modo que se destacan en planorrelieve; con frecuencia se suavizan los aristas o redondean los contornos y se profundiza más el fondo para que la figura se destaque en altorrelieve; o bien ciertos detalles se modelan aun debajo del nivel de la superficie de la piedra, de modo que aparecen en bajorrelieve; y por último, se completa el contorno de la figura en todas sus dimensiones para obtener la escultura en bulto» (1960: 159-160).

Una obra de arte es un producto de la creatividad humana, mediante el cual un hombre -o un grupo- expresa y comunica la complejidad de su mundo interior o de su entorno social o natural. El producto provoca experiencias estéticas en los espectadores más allá del tiempo de vida de su creador. En este caso estamos ante unos fragmentos que en sus dimensiones humana, técnica, estética y simbólica, brindan una idea del poderoso efecto del arte chavín y testimonian la compleja cosmovisión de una cultura ancestral.

Agradecimientos

El autor desea expresar su agradecimiento a las siguientes personas: Gabriela Arakaki, Rosa Amelia León, Juan Yataco, Christian Altamirano y Juan Roel.

 

Bibliografía

Kauffmann, Federico

2002 Historia y arte del Perú Antiguo 2. Lima: La República – Peisa.

Lumbreras, Luis

1989 Chavín de Huántar en el nacimiento de la civilización andina. Lima: INDEA.

Rivero, Mariano Eduardo de.

1841 Antigüedades peruanas. Parte primera. Lima.

Rowe, John

1972 «El arte de Chavín. Estudio de su forma y su significación artística». En: Historia y Cultura 6: 249- 276. Lima.

Tello, Julio C.

1960 Chavín. Cultura matriz de la civilización andina. Obra publicada con la revisión de Toribio Mejía Xesspe. Lima: UNMSM.

Vázquez de Espinoza, Antonio

1948 Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Washington: Smithsonian Institution.

[1] Huacos.

[2] Doctor en economía. Ciudadano italiano radicado en el Perú. Falleció en 1999.

[3] Juan Yataco. Ficha de registro de la piezas en el MAA-UNMSM.

 

Este artículo fue publicado inicialmente en:

Arqueología y Sociedad. Revista del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM.

N. 26 (2013): 111-116.

 

Fotografías del autor: Detalle de la Estela de Raimondi. Y las piezas al momento de su ubicación.

Ilustración tomada de:  Julio C. Tello (1960, fig. 45).

 

 

Virgilio Freddy Cabanillas

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LA VICTORIA “DE TALCA”: LA GENTE HONORABLE DEVUELVE LO QUE SUS ABUELOS ROBARON

En la tradicional plaza Dos de Mayo de la ciudad de Lima, se encuentra uno de los grupos escultóricos más importantes del Perú. Se trata del monumento a la victoria en la Guerra con España, cuyos autores fueron el arquitecto Edmond Guillaume y el escultor León Cugnot (franceses). La obra se inauguró en 1874.

Alrededor de una columna de mármol lucen de pie cuatro mujeres de bronce con sus atributos; figuras alegóricas que representan a las repúblicas aliadas en la guerra de 1866: el Perú con el camélido y el héroe José Gálvez a sus pies, Chile con el cóndor, Bolivia con un niño fornido -aunque de rasgos europeos- y Ecuador con el cocodrilo del Guayas.  Y en lo alto la diosa Victoria, con la espada en una mano y la palma en la otra.

Sin embargo, hay que recordar que la primera versión de la Victoria era más grande y no se llegó a emplazar en la capital. Estuvo en el Callao y fue robada por los militares chilenos para ser instalada en Talca. Como sabemos, la ocupación de Lima durante la Guerra del Pacífico trajo como consecuencia el robo organizado de archivos estatales, obras de arte públicas, la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional, bienes de la Universidad de San Marcos, etc.

Esta práctica de rapiña está documentada, para muestra un botón:

Carta a Domingo Santa María González, presidente de Chile, de Eulogio Altamirano, Comandante General de la Marina chilena e Intendente de Valparaíso, sobre los bienes saqueados en Lima y recibidos en ese puerto

Diciembre 22 de 1882

Querido amigo:

Le incluyo una lista de lo que trae el Amazonas en materia de obras de arte. No insista en meterlas en una bodega; aprovechemos de ellas para hermosear nuestros paseos, ya que están aquí.

Como se verá, desde el cajón N° 52, con que comienza la serie, hasta el 136, contienen la escala de mármol que según Patricio [Lynch] es magnífica y que el querría se pusiera en La Moneda en reemplazo de la muy fea que conduce a las habitaciones del Presidente, o bien se puede aprovechar en la Biblioteca, o bien se puede aprovechar para su misma casa, aquí en Valparaíso.

Recordará Ud. que la escala que tiene es muy fea. En fin, Ud. resuelva.

Lynch me dice: “Habría mandado muchos otros objetos de bronce pero después de las órdenes que recibí del ministerio para levantar monumentos, estatuas, rejas de jardines, ferrocarriles y ahora se me dice que no mande ni las estatuas y jarrones que estaban ocultos, en una bodega. Ya estaban embaladas y hecho los gastos se cubrirán con el producto del remate que haré aun cuando se venderán a vil precio”.

¿No habría sido mejor traerlas que venderlas por nada?

Don Rafael Cruz me dice: “Trece cajones, desde 273 a 305, y que todos ellos llevan en la tapa la palabra Talca llevan estatuas de fierro y pedestales que le he pedido al Presidente me permita obsequiar a Talca. Si el Presidente no se opone espero que Ud. los remitirá al lugar de su destino”. Dígame Ud. lo que debo hacer.

El mismo don Rafael Cruz me dice en una postdata: “[La estatua de] Neptuno va a granel. Se lo recomiendo porque es bonito”. Voy a verlo y si es bueno lo coloco en la Plaza del Orden [de Valparaíso, hoy Plaza Aníbal Pinto] como ya le dije.

Desde el número 137, que contiene una hermosa estatua de Venus, hasta el 149 van siete grandes estatuas.

Espero, pues, que Ud. me permitirá tomar seis de las más pequeñas comprendidas entre los números 180 a 189 para adornar la Plaza de la Victoria. Estando nosotros en la puerta no podemos dejar de sacar coima.

Y después lo que aquí se elija se coloca en el acto, y se aplaude y se celebra, y lo que va a Santiago se pierde. ¿Qué habrán hecho con la Eva y que harán ahora con la Venus que va?

Autoríceme pues, para tomar algo y cuando Ud. venga le gustará encontrarlo todo arreglado y bonito.

Hoy vienen de Santiago cuatro estatuas para Copiapó, pero si no me autorizan para hacer el gasto del envío no puedo mandarlas.

Suyo [ilegible]

Altamirano (http://cavb.blogspot.pe/2012/09/saqueo-chileno-del-palacio-de-la.html).

 

Pero de esta ignominia ha pasado mucho tiempo y hoy está claro que los pueblos civilizados no consideran trofeos de guerra a los bienes culturales. Las banderas, insignias, armas y embarcaciones de combate no se devuelven, pero los objetos que representan la cultura de las naciones deben regresar a los países saqueados. Cabe anotar que ya en ese tiempo, las personas ilustradas conocían esta diferencia, tal como lo demuestra una carta de Juan Antonio Ribeyro -rector de la Universidad de San Marcos- dirigida al comando del ejército chileno que ocupaba Lima. De dicho documento extraemos algunos párrafos:

“Los males de la guerra son hondos, tal vez peores que los que acarrean las epidemias y los fenómenos mismos de la naturaleza: por eso la civilización ha procurado mitigar en cuanto sea posible tantos desastres y tantos infortunios.

La guerra a la sazón difiere en mucho de las guerras de otros tiempos: se batalla hasta poner al enemigo en la impotencia de combatir y compelerlo a hacer la paz; pero no se le  destruye sin objeto […]  Por esta razón siempre se pone a salvo todo lo que atañe a la instrucción, todo lo que pertenece a las artes, todo lo que corresponde a la industria y todo lo que es monumental y civilizador por excelencia […]”. (Lima, 8 de mayo de 1882).

Es vergonzoso que algunas autoridades chilenas se aferren a una obra de arte robada y la mantengan en una plaza con el nombre de Monumento al Batallón Talca. Es hora de que la Victoria vuelva a casa.

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Imágenes:

  1. Portada: Fotografía tomada de Lima clásica. El Perú en libros y fotografías del siglo XIX.
  2. Monumento a la victoria del Dos de Mayo exhibido en París. Se aprecia la Victoria original. Fotografía: Delmaet y Durandelle (1872). Natalia Majluf. Escultura y espacio público (1994), p. 54.
  3. La Victoria que finalmente se instaló en Lima. Fotografía: VFCD

 

Virgilio Freddy Cabanillas

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ALGUNOS CASOS DE PATRIMONIO EN PELIGRO

  1. Arquitectura virreinal y republicana de Lima

 La riqueza del paisaje urbano del Centro Histórico, Barrios Altos, Rímac y La Victoria con importantes muestras de arquitectura virreinal y republicana, es innegable. A eso hay que agregar la arquitectura neocolonial del siglo XX, presente en el Centro Histórico y en distritos como Miraflores, San Isidro y Jesús María.

Sin embargo, para quienes caminamos cotidianamente por el Centro Histórico, es lamentable ver el descuido de la ciudad: fachadas sucias y/o pintadas por sectores con colores diferentes, techos con desperdicios o con informales construcciones disonantes, balcones en peligro, balaustradas y cornisas en proceso de destrucción, casonas apuntaladas como sea, esculturas mutiladas, urinarios públicos permanentemente consentidos, restauraciones de nunca acabar, falta de previsión ante la posibilidad de un megasismo, etc.

Todo esto afecta a los bienes patrimoniales, los mismos que guardan la memoria de la ciudad y configuran su identidad. Destacaremos seis casos graves:

  • Plaza Dos de Mayo:

Un edificio incendiado, todo el conjunto afectado por el deterioro y la pérdida de  elementos ornamentales, un grifo ubicado inapropiadamente, suciedad por todas partes.

  • Plaza Bolognesi:

Parte del conjunto arquitectónico derrumbado (Av. Arica), todo el conjunto afectado por el deterioro y la pérdida de elementos ornamentales.

  • El Buque:

Edificio afectado por un incendio y abandonado a su suerte a pesar de su trascendencia y originalidad.

  • Colegio Real:

Conjunto arquitectónico perteneciente a la UNMSM y en franco proceso de deterioro. Recientemente parte de la construcción fue afectada por un incendio.

  • Edificio con cariátides en el Jirón de la Unión:

Recientemente afectado por un incendio.

  1. Balcones de cajón:

  Los balcones virreinales, republicanos, neocoloniales y contemporáneos son símbolos de nuestra arquitectura que debemos poner en valor. Es urgente investigarlos, conservarlos y defenderlos en el Centro de Lima, Rímac, Barrios Altos, Jesús María, San Isidro, Miraflores, Callao, Trujillo, Lambayeque, Cusco, Chacas, Huaura, etc.

En Lima -la “ciudad de los balcones”- muchas piezas están al borde del colapso, pero su importancia histórica y artística parece irrelevante para las autoridades y la ciudadanía en general.

  1. Escultura pública limeña

 Lima es una ciudad con un interesante acervo de escultura pública monumental, que en los últimos años ha sido afectado por acciones -e inacciones- de las autoridades que deberían protegerlo y promocionarlo. Desde el abandono total, pasando por intervenciones distorsionadoras de los diseños originales, hasta el atentado directo destructivo, la actitud de las autoridades deja mucho que desear, lo que nos obliga a reclamar normas claras para la protección de los monumentos conmemorativos y afines, obras de arte fundamentales en la educación cívica de la población y testimonios visibles que ayudan a remarcar la identidad y los valores patrióticos y ciudadanos. Hay que darles el tratamiento que merecen, son obras de arte y el hecho de que estén en la calle no significa que las abandonemos a su suerte.

Consideramos los siguientes casos urgentes:

  • Conjunto escultórico funerario del Cementerio Presbítero Maestro (decenas de esculturas perdidas)
  • Alameda de los Descalzos (la han remodelado pero las estatuas siguen mutiladas)
  • Monumento a la Victoria del 2 de Mayo (numerosas mutilaciones en el bronce)
  • Estatua de la Libertad en la Plaza Francia (antorcha mutilada)
  • Plaza de la Medicina Peruana (numerosos bustos desaparecidos)
  • Colección de réplicas de esculturas clásicas europeas de la Escuela de Bellas Artes (requiere urgente puesta en valor)
  • Monumento a Francisco Bolognesi (el pedestal de roca fue pintado de verde y negro. Hay mutilaciones en el bronce. Pestilencia provocada por gatos callejeros que viven entre las figuras de bronce)
  • Monumento a Ramón Castilla (el pedestal de roca fue pintado de verde y hay mutilaciones en el bronce)
  • Monumento al Libertador San Martín (pintado de la roca granítica)
  • Monumento a Manco Cápac (encerramiento de la escultura)
  • Monumento a Washington (destrucción de la banca semicircular planteada en el diseño original)
  • Monumento a Vallejo (reemplazo del pedestal original -con un verso del poeta- para colocar la placa del alcalde Luis Castañeda).
  1. Atentados contra el Patrimonio. Nadie asume responsabilidades.

 Generalmente es la ciudadanía la que alerta sobre atentados contra el Patrimonio. Las autoridades se enteran tarde y demoran en actuar. Y cuando el asunto es grave y parece un daño irreversible, tanto las autoridades de la cultura como los municipios evitan asumir responsabilidades.

El caso emblemático es el que ocurrió con un muro inca de la calle Loreto. El 2010 el paramento fue desarmado para facilitar las obras del centro comercial Ima Sumaq. Los cuzqueños no vieron ni escucharon nada, sólo reaccionaron cuando el muro fue reconstruido de la peor manera. Y así luce hasta hoy, como si nada hubiera pasado.

  1. Exposiciones que ponen en peligro el Patrimonio

  No son pocos los museos que incumplen su misión de proteger la colección que se les ha encargado. Mencionaremos el caso de las litoesculturas de la cultura Recuay, que se exhiben al aire libre en el llamado “Parque Lítico” del Museo Arqueológico de Ancash (Huaraz). Hace varios años que decenas de piezas están sometidas a la agresión del clima serrano, como si la piedra fuera un material indestructible.

  1. Latrocinios en perjuicio del Patrimonio

 Los robos de piezas de valor histórico, arqueológico, artístico, paleontológico, etc. son noticia constante. Los ataques a museos, iglesias virreinales y cementerios arqueológicos han derivado piezas notables de nuestro Patrimonio al tráfico internacional, lo que significa pérdida irreparable cuando se trata de piezas excepcionales.

Hay que replantear la exhibición de piezas originales y únicas en museos que no cuenten con medidas de seguridad o que estén en sitios solitarios, como es el caso de varios museos de sitio.

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Virgilio Freddy Cabanillas

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Imágenes:

El Buque en ruinas.

Arquitectura de la Plaza Bolognesi en lamentable estado.

Casona neogótica alterada, Barrios Altos.

Fotografías del autor.

La problemática del Patrimonio Cultural en el horizonte del historiador profesional.

El historiador desarrolla su labor profesional en diversos rubros, tales como la investigación, la asesoría, la docencia y la gestión. Dentro de este panorama, cada vez es  más urgente establecer una relación cercana entre historiadores y Patrimonio Cultural, sobre todo en este tiempo de crecientes amenazas contra el legado histórico de los pueblos.

El concepto de Patrimonio se utiliza ampliamente en el vocabulario de los docentes, arqueólogos, historiadores del arte, conservadores, historiadores, etc. El organismo oficial de la cultura en el Perú, define Patrimonio como aquello que se recibe de los padres

[…] y que, por lo tanto, es de uno por derecho propio, sin que ello sea discutible. En un sentido más amplio, puede referirse a una nación, e involucra no sólo a los bienes materiales, sino también a los espirituales e inmateriales, que en conjunto identifica a un grupo humano. (Ministerio de Cultura, 2012).

Por su parte, la Carta de Cracovia señala que el “Patrimonio es el conjunto de las obras del hombre en las cuales una comunidad reconoce sus valores específicos y particulares con los cuales se identifica” (Conferencia Internacional sobre Conservación, 2000: 5). Se trata de una herencia que se acumula y transmite, enmarcada en “[…] una continua transformación de los recursos de acuerdo a las necesidades y el nivel de conocimientos de cada época” (Fujita, 2005: 26). Urbano agrega que “[…] el patrimonio designa en las sociedades contemporáneas el campo de producción continua de un discurso sobre los rasgos o elementos de una herencia común” (2000: 24). De esta manera, el Patrimonio es ingrediente fundamental en la construcción de identidades locales y nacionales.

El concepto de Patrimonio Cultural es bastante amplio, incluye sitios y monumentos que sirven de cohesión social a las comunidades humanas -especialmente cuando los bienes mantienen su integridad y autenticidad- así como las diversas manifestaciones que se heredan oralmente de los antepasados. La clasificación considera cuatro tipos principales:

Patrimonio Cultural Material (mueble e inmueble).

Patrimonio Cultural Documental.

Patrimonio Cultural Industrial.

Patrimonio Cultural Subacuático.

Patrimonio Cultural Inmaterial. (Hayakawa, 2010: 76-77).

La labor del historiador debe contribuir a orientar el proceso de estudio del Patrimonio entendido como el “[…] repertorio de significados continuamente interpretados por una comunidad” (Hayakawa, 2010: 43). La Carta de Cracovia señala que cada grupo humano es responsable de la identificación y gestión de su patrimonio:

Los elementos individuales de este patrimonio son portadores de muchos valores, los cuales pueden cambiar en el tiempo. Esta variabilidad de valores específicos en los elementos define la particularidad de cada patrimonio. A causa de este proceso de cambio, cada comunidad desarrolla una conciencia y un conocimiento de la necesidad de cuidar los valores propios de su patrimonio. (Conferencia Internacional sobre Conservación, 2000: 1).

Por lo tanto, hay que advertir si un monumento, sitio o manifestación inmaterial es realmente representativo de una comunidad o es la imposición de una élite sobre la colectividad. También hay que contrarrestar otra visión equivocada acerca del Patrimonio, aquella que lo considera mercancía (Hayakawa, 2010: 51). Según esta perspectiva se le considera útil por ser un producto más para el mercado, sobre todo en el ámbito de la actividad turística mal entendida, la que está desconectada de la gente y de su historia.

Sin embargo, la herencia cultural de los pueblos es también un recurso para el desarrollo  (Hayakawa, 2010: 19). Hoy está claro que su conservación y puesta en valor contribuye al progreso sostenible de las comunidades, siempre y cuando se use racionalmente, se respeten los valores que encarna y no se erosione su sentido original.

PATRIMONIO MUNDIAL EN EL PERÚ

Si bien en nuestro país la complejidad de los procesos histórico-sociales es un desafío para los historiadores preocupados por el Patrimonio; el compromiso es aún más grande cuando tenemos en cuenta que la UNESCO -en referencia al Perú- reconoce veintidós elementos en su lista de Patrimonio de importancia mundial:

Patrimonio Cultural:

  1. Centro histórico de Lima.
  2. Centro histórico del Cusco.
  3. Centro histórico de Arequipa.
  4. Sitio arqueológico de Chan Chan.
  5. Sitio arqueológico de Chavín.
  6. Sitio arqueológico Geoglifos de Nazca.
  7. Sitio arqueológico de Caral.
  8. Camino inca: Capac Ñan o  Qhapaq Ñan (compartido con Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador).

Patrimonio Natural:

  1. Parque Nacional Huascarán.
  2. Parque Nacional del Manú.

Patrimonio Natural-Cultural:

  1. Santuario de Machupicchu.
  2. Parque Nacional Río Abiseo (incluye el sitio arqueológico Gran Pajatén).

Patrimonio Inmaterial:

  1. Arte textil de Taquile.
  2. Patrimonio oral del pueblo Zápara (compartido con Ecuador).
  3. Patrimonio oral del pueblo Aymara (compartido con Bolivia y Chile).
  4. Danza de las Tijeras.
  5. Danza Huaconada de Mito.
  6. Eshuva (los rezos cantados de la etnia Huachipaeri de lengua Harakmbut).
  7. Peregrinación al santuario del Señor de Qoyllurit’i.
  8. Conocimientos, técnicas y rituales vinculados a la renovación anual del puente Q’eswachaka (río Apurímac, distrito de Quehue, Cusco).
  9. Festividad de la Virgen de la Candelaria (Puno).
  10. Danza del wititi. Valle del Colca.

Como vemos, aquí se incluyen centros históricos urbanos, sitios arqueológicos  y manifestaciones de patrimonio inmaterial. A esto habría que agregar que en la Lista indicativa de la UNESCO -en espera de una posible declaración de Patrimonio Mundial- tenemos a sitios arqueológicos como  Pachacamac y Kuélap, el centro histórico de Cajamarca y otros que se van sumando. Esto hace que la responsabilidad del historiador peruano con el Patrimonio Cultural del país -y en los casos citados, incluso de la Humanidad-  sea una tarea urgente de afrontar.

América Latina tiene un lugar importante en el Patrimonio de la UNESCO. Si sumamos la lista de Patrimonio  Mundial (sitios y monumentos) y la de Patrimonio Inmaterial (manifestaciones diversas), los cinco países latinoamericanos -a la fecha- más importantes para la humanidad son:

  1. México: 33 + 8  = 41
  2. Brasil: 19 + 8 = 27
  3. Perú: 12 + 10 = 22
  4. Colombia: 8 + 9 = 17
  5. Bolivia: 7 + 5 = 12.

UN CURSO JOVEN EN SAN MARCOS

En torno a esto, cabe destacar que en la EAP de Historia de la UNMSM tenemos ya un curso denominado Patrimonio Histórico, que comenzó a dictarse el año 2009. Un signo de los tiempos.

Dicha asignatura corresponde al segundo semestre.

Es un curso del área informativa del ciclo de formación profesional en Historia. Su objetivo es presentar a los estudiantes la información e importancia del amplio y variado patrimonio histórico del país, así como la necesidad y los medios de conservarlo y ponerlo en valor. (Escuela Académico Profesional de Historia, 2009: 24).

La presencia de este curso es congruente con las cualidades que debe reunir el historiador egresado de la UNMSM, particularmente la tercera:

  1. Capacidad técnica y metodológica para la investigación, el asesoramiento, la enseñanza de la Historia y su difusión a distintos niveles.
  2. Capacidad de crítica, análisis, creatividad e innovación en su desempeño como investigador (a) científico (a), con un sólido manejo de conceptos y categorías vinculados al análisis de procesos socioeconómicos, políticos e ideológicos, así como el dominio de las teorías, filosofías y metodologías de la Historia.
  3. Conciencia y consecuencia con un pensamiento crítico frente a la realidad nacional y mundial; trabajando por el fortalecimiento y consolidación de una memoria e identidad nacionales, la conservación de nuestro patrimonio histórico y una conciencia histórica. (Escuela Académico Profesional de Historia, 2009: 15).

La sumilla de Patrimonio Histórico es única, pero cada profesor traza sus propios objetivos y plantea la secuencia de temas según su criterio. En mi caso tengo en cuenta los siguientes objetivos:

– Presentar a los estudiantes la complejidad del patrimonio histórico peruano y su problemática.

– Evaluar las funciones y el accionar de las instituciones relacionadas con el patrimonio histórico peruano.

– Discutir los principios fundamentales de la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio.

– Conocer elementos básicos de museología y su relación con la protección y difusión del patrimonio.

– Revisar diversas propuestas y experiencias en torno a la gestión del patrimonio.

Debo enfatizar que uno de los objetivos es brindar al estudiante de Historia algunos principios de museología. Entendemos que un museo es una institución cuya misión “[…] consiste en adquirir, preservar y valorizar sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico” (ICOM, 2006: 1). La museología es la ciencia que trata de la problemática de los museos y la museografía ejecuta la parte práctica de las exposiciones, es decir el montaje.

Transmitir información básica sobre Museología y Museografía a los futuros historiadores es urgente, sobre todo cuando constatamos las grandes dificultades de los principales museos estatales peruanos.

Nos preocupa especialmente la temática museológica, por eso le brindamos un espacio importante en el curso en cuestión. Hacemos nuestro el parecer de Mario Vargas Llosa cuando dice:

Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. (2009).

LIMA, TAREAS URGENTES

Lima es una de las pocas ciudades de Sudamérica que ostentan el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Una ciudad valiosa por su trascendencia histórica y su riqueza arquitectónica-artística.

Pero el Patrimonio se ve amenazado por diversos factores tales como el paso del tiempo, los desastres naturales, la agresión humana directa, la tergiversación de sus valores y/o contenidos, o el progreso mal entendido. El papel de los historiadores es fundamental para la protección del Patrimonio en todas sus etapas: la investigación, el análisis e interpretación, la defensa militante, la difusión, la puesta en valor y la gestión.

Para el caso de los historiadores que residen en Lima, hay temas en los que podemos -y debemos- tener una acción más dinámica: la escultura pública y la arquitectura monumental virreinal y neocolonial, asuntos que competen especialmente a los historiadores del arte.

Para el caso es necesario tomar el modelo europeo, por ejemplo la Declaración de Ámsterdam:

La planificación urbana y la ordenación del territorio deben integrar las exigencias de la conservación del patrimonio arquitectónico y no tratarla de forma fraccionaria o como un elemento secundario, como ha sucedido a menudo en el pasado reciente. A partir de ahora, es indispensable un diálogo permanente entre los conservadores y los urbanistas.

Los urbanistas deben reconocer que los espacios no son equivalentes; es necesario tratarlos según las características que les son propias. El tener en cuenta los valores estéticos y culturales del patrimonio arquitectónico debe conducir a fijar para los conjuntos antiguos objetivos y normas de acondicionamiento especiales. No se deben limitar a superponer, sin coordinarlas, las normas ordinarias de planificación y las normas especiales de protección de edificios históricos. (Congreso de Ámsterdam, 1975: 5).

Aunque tal vez no sea necesario ir tan lejos para encontrar orientación contra el “vandalismo urbanístico”. Esto es lo que dicen las Normas de Quito:
Todo proceso de acelerado desarrollo trae consigo la multiplicación de obras de infraestructura y la ocupación de extensas áreas por instalaciones industriales y construcciones inmobiliarias que alteran y aún deforman por completo el paisaje, borrando las huellas y expresiones del pasado, testimonios de una tradición histórica de inestimable valor. […]

Todo ello en nombre de un mal entendido y peor administrado progreso urbano.

No es exagerado afirmar que el potencial de riqueza destruida con estos irresponsables actos de vandalismo urbanístico en numerosas ciudades del continente, excede con mucho a los beneficios que para la economía nacional se derivan de las instalaciones y mejoras de infraestructura con que pretenden justificarse.
LA SOLUCIÓN CONCILIATORIA: La necesidad de conciliar las exigencias del progreso urbano con la salvaguardia de los valores ambientales, es ya hoy día una norma inviolable en la formulación de los planes reguladores a nivel tanto local como nacional. En ese sentido todo plan de ordenación deberá realizarse en forma que permita integrar al conjunto urbanístico los centros o complejos históricos de interés ambiental. (Reunión sobre Conservación y Utilización de Monumentos y Lugares de Interés Histórico Artístico, 1967: 2).

Estamos advertidos, el progreso urbano debe estar orientado por planes reguladores. Y es en ese nivel que se aplica la denominada “solución conciliatoria”.

Tanto en el caso de la arquitectura monumental como en el de la escultura pública, la intervención en bienes inmuebles tiene varias etapas, el historiador / historiador del arte debe tener en cuenta este proceso para afinar sus competencias y potencializar su aporte. Veamos las fases según el método planteado por la Consejería de Cultura de Andalucía (González, 2008: 2-3).

A. Fase de conocimiento: estudio previo del bien inmueble para elaborar la documentación que determine y justifique el grado de intervención. Es un diagnóstico.

B. Fase de intervención: tiene tres etapas.

  1. El proyecto.
  2. La ejecución de las obras.
  3. La memoria final.
  4. Fase de difusión.

Otro elemento a tener en cuenta en la protección y uso del Patrimonio es el denominado “plan de manejo”. Los historiadores están llamados a una participación más activa en la elaboración y realización de estos documentos que permiten el uso racional del Patrimonio Histórico. Según Fernando Fujita, un plan de manejo consta de las siguientes fases: identificación, registro, investigación, conservación, puesta en valor, análisis e inserción en la realidad y propuesta de desarrollo local (2005: 29). Un trabajo multidisciplinario en el que los historiadores dialogarán con gestores culturales, museólogos, antropólogos, arqueólogos, arquitectos, etc. Una oportunidad para ampliar nuestro horizonte y aportar a la sociedad en una problemática de imperiosa actualidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

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Varios autores (2000). Patrimonio Cultural del Perú. 2 vols. Lima: Congreso del Perú.

Virgilio Freddy Cabanillas

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999107298