MUSEO NACIONAL. RECLAMO CIUDADANO.

El museo es la institución educacional democrática por excelencia; es el medio más eficaz para vulgarizar las enseñanzas de la historia. Si tenemos conciencia de nuestros deberes para con el destino de la patria, estamos obligados a trabajar empeñosamente en la magna labor de educar al pueblo, despertando el espíritu solidario de grupo, y forjando así la conciencia nacional.

(Julio C. Tello, 1924).

En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías.  

(Mario Vargas Llosa, 2009).   

14257717_1138745489521800_2098606170847793117_oMNAAHP. Vitrinas en los pasadizos, con la luz solar que dificulta la visión de las piezas y complica la tarea de fotografiar. Y ese bonito pero peligroso techo de madera que en caso de incendio será fácil presa de las llamas. Fotografía: V. F. Cabanillas.

dscn9962MNAAHP. ¿Alguien se hará responsable cuando una delegación de escolares quede atrapada entre esos monolitos Pukara en un terremoto? Fotografía: V. F. Cabanillas.

14242304_1141399082589774_3282402241875463211_oLos tumis de la cultura Lambayeque (Sicán) son piezas representativas del Perú Antiguo. En esta vista del MNAAHP vemos la exposición de estas magníficas obras de arte antes del robo de 1981. El más grande medía 43 cm. pero ese año fue robado y destruido. Este fue uno de los más penosos atentados contra el patrimonio del Perú. Del robo se salvó otro tumi similar pero más pequeño -lo vemos a su derecha- el mismo que se conserva en el depósito del MNAAHP. Hace rato que deberíamos verlo exhibido en todo su esplendor, pero los peruanos nos damos el lujo de tener “tesoros escondidos”. Seguramente será la estrella del nuevo museo. Fotografía: Guía para museos de arqueología peruana.

EL MUSEO ESPERADO

El Estado peruano no ha construido la infraestructura adecuada para el museo nacional en la capital del país. Esa es una gran deuda con la cultura que tarde o temprano tiene que pagar. El entrañable Museo de Pueblo Libre (Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú) posee un local con salas y depósitos vetustos, con pocas posibilidades para una museografía moderna. Los espacios son reducidos, por esa razón culturas tan importantes como Vicús y Recuay se limitan a algunas vitrinas en los pasadizos. Lima, Moche y Nasca comparten una sala, donde es imposible presentar todo lo que la ciencia ha descubierto acerca de estas complejas sociedades. La sala del Formativo es pequeña y estrecha, insuficiente para mostrar -y explicar- los procesos ocurridos en un período tan decisivo. ¿Y qué podemos decir del Arcaico? Apenas una pincelada. En el histórico edificio de Pueblo Libre no hay sitio para incorporar los nuevos conocimientos que la Arqueología, la Antropología y la Etnohistoria brindan sobre las sociedades andinas. Esas limitaciones deben ser una tortura permanente para el excelente personal que trabaja en las instalaciones del MNAAHP.

Los especialistas conocen lo que hay en los depósitos. Han visto decenas de miles de piezas guardadas ¿Y el público no tiene derecho a conocer su Patrimonio? ¿Por qué no trabajamos con la idea de democratizar las colecciones del museo? ¿Por qué la gente de a pie tiene que contentarse con poco? El MNAAHP a pesar de tener un acervo de primera y un gran personal científico, nos muestra una síntesis paupérrima de la historia andina.

Hay que agregar que no se pueden hacer exposiciones internacionales de alto nivel. El MNAAHP (Pueblo Libre) sale perdiendo si lo comparamos con el Museo Nacional de Antropología y el Museo Nacional de Arte de México, el Museo Nacional de Colombia en Bogotá, el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, el Museo de La Plata o el Museo de Historia del Arte de Montevideo, instituciones que son símbolos de sus respectivas ciudades.

El Perú necesita un museo arqueológico con infraestructura moderna, con amplios espacios para explicar el desarrollo cultural andino, con salas de exposiciones temporales que permitan traer a nuestro país muestras internacionales, con depósitos preparados para resistir el megaterremoto que se nos viene. Una obra de ese tipo será el mejor homenaje al sabio Julio C. Tello. Una inversión millonaria que vale la pena para educar a nuestro pueblo y para salvar nuestro patrimonio ancestral. Un país que fue escenario de uno de los primeras civilizaciones de la historia y cuya capital tiene un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad, necesita un gran museo. El Imperio de los “tesoros escondidos” debe mostrar su legado en la mejor vitrina: https://www.youtube.com/watch?v=JBD2QJNYB5Y

Esta preocupación sobre el local del Museo de Arqueología y Antropología se remonta a los años 60. Más tarde, -durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde- se continuó con el proyecto del nuevo edificio. Pero los interminables debates de los expertos -había numerosos cuestionamientos técnicos y teóricos- dificultaron su realización. Ya se estaban excavando los sótanos a un lado del Parque de Las Leyendas; recuerdo un cartel que decía más o menos así: “Aquí se construye el Museo Nacional de Arqueología del Perú”. Y guardo un recorte de El Comercio con la espléndida maqueta.

Pero llegó Alan García al poder y se canceló la construcción. A cambio de eso, el gobierno aprista destinó el local del Banco de la Nación -antes Ministerio de Pesquería-  para sede del denominado Museo de la Nación. De esta manera el Perú perdió la oportunidad de tener un museo con infraestructura moderna en los 80.

El proyecto de construcción de un local nuevo para el museo nacional se había frustrado, pero al menos quedaba el premio consuelo del Museo de la Nación. Los enormes espacios y muros indestructibles del edificio “brutalista” brindaban muchas posibilidades para mostrar y proteger el patrimonio nacional. Mucho debieron sufrir los arquitectos y museógrafos para adaptar el local a museo, pero al final el resultado fue interesante.

Para todos fue una grata impresión visitar el nuevo museo allá por 1990. Amplias salas de exhibición y numerosos recursos museográficos recreaban importantes aspectos de la cultura nacional. Obviamente faltaban muchas cosas, pero se había dado un gran paso. Recordamos cuatro grandes muestras: Circuito expositivo prehispánicoContinuidad culturalHistoria del vestido peruano y una exposición de arte peruano contemporáneo (150 pintores y 50 escultores). Las dos primeras quedaron como exhibiciones permanentes y las otras dos fueron reemplazadas. Posteriormente se implementó una muestra permanente para niños. Los amplios espacios del nuevo museo permitieron la realización de notables muestras internacionales, como por ejemplo: Imágenes de la IndiaImágenes de Filipinas, China: 5000 años de civilización, etc. También se realizaron exposiciones temporales sobre las recientes investigaciones arqueológicas: Poémape, Sipán, Sicán, Kunturhuasi, la Doncella del Ampato.

Sin duda la muestra sobre el Antiguo Perú era la más visitada por el público. Además de las piezas exhibidas, todos extrañamos las maquetas, dioramas y réplicas: la aldea de La Paloma, la galería del Lanzón Monolítico, los relieves policromados de Moxeque, el farallón de Poro Poro, los geoglifos de Nasca, la tumba del Señor de Sipán, los murales policromados del Horizonte Medio, la reconstrucción de una tumba Chancay, las espectaculares maquetas del Cusco incaico y de Machupicchu, etc. Queda como recuerdo Arte en el Antiguo Perú -un libro publicado en 1994- testimonio de la gran exposición desaparecida.

Por supuesto que la adaptación del edificio a museo trajo dificultades. Siempre hubo problemas para orientarse en el enorme local. Muchos visitantes recorrían todo el período pre-inca, pero al terminar con el Intermedio Tardío (Reinos y Señoríos) no se daban cuenta que era necesario continuar por un puente hacia la Sala Inca; bastante confundidos regresaban sobre sus pasos y volvían al primer piso a pie, en un alucinante recorrido al revés. Otros jamás descubrían la entrada a la gran exposición de arte tradicional y popular (Continuidad cultural). Un serio problema de señalizaciones. Por otro lado, esta sensación de rutas confusas y elementos desarticulados era fiel reflejo de nuestra realidad; hasta en eso el museo hacía honor a su nombre.

Recordamos también algunas remodelaciones o reestructuraciones desafortunadas. Nos referimos a la que se hizo en la Sala Inca. La exhibición era interesante, pero podía ser mejorada. Sin embargo, la remodelación fue más bien un atentado. Se achicó el espacio, el “diálogo” entre los elementos museográficos se empobreció, una sensación de desorden invadió a la muestra. Incluso retiraron la excelente maqueta de Machupicchu. Sólo en el Perú se puede hacer una intervención para malograr lo que es aceptable. Cambios para retroceder.

465192_349641775098846_1961178785_o

Una vista de la desaparecida Sala Inca del Museo de la Nación. Del libro  Arte en el Antiguo Perú (1994).

EL MUSEO DE LA NACIÓN LIQUIDADO

La invasión de oficinas en los espacios expositivos se inició el año 2004 con la 45 Reunión de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo BID que también se realizó en el museo. Las oficinas construidas para tal efecto quedaron permanentes.

Pero lo peor ocurrió el 2008, durante el segundo gobierno de Alan García. La exposición principal fue desarmada para utilizar los espacios en las cumbres económicas ALC-UE y APEC. Nadie niega la trascendencia de dichos eventos, pero sólo un país bárbaro desactivaría la principal muestra permanente de su museo nacional para realizar actividades ajenas al museo.  No nos imaginamos una situación similar en ningún país latinoamericano. Desafortunadamente, en nuestro país hay autoridades capaces de eso. Nuestras instituciones son tan frágiles, que las decisiones de dos o tres personas -de turno en el poder- pueden traer abajo logros alcanzados en años. La ausencia de la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, pretendió ser llenada con  las muestras denominadas Tradición y diversidad en el arte peruano y Unidad en la diversidad: Aproximaciones temáticas a la historia peruana. En ambos casos contaban con piezas excepcionales, pero las dos exposiciones eran minúsculas y desconcertantes para los que sabemos lo que era el Museo de la Nación.

Otro desatino fue el intento de pintar el edificio de blanco, sin tener en cuenta que la arquitectura brutalista se caracteriza precisamente por el cemento cara vista. El gobierno aprista se despidió con otro atentado oficial contra el museo. Para arreglar la estupidez pintaron los muros con un verde “sucio” que hay que eliminar.

El año 2012, con motivo de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur y Países Árabes (ASPA), nuevamente las sedes de la cultura -Museo de la Nación y la Biblioteca Nacional- fueron convertidas en centros de convenciones. Humala siguió el mal ejemplo de Alan García. Pero hay otro asunto que no se tomó en cuenta. Todos sabemos que una reunión de líderes de países árabes entraña una situación de peligro. Las autoridades peruanas son tan irresponsables con la cultura, que convirtieron a dos de nuestros principales repositorios de bienes muebles históricos, arqueológicos, artísticos, etnográficos y documentales en un gigantesco “tiro al blanco”. Comenté tal situación en su momento y en las redes sociales algunos me tildaron de “exagerado”; seguro no sabían que había peligro real, por eso la Marina de Guerra dispuso que sus corbetas misileras estuvieran alertas para prevenir ataques: https://www.youtube.com/watch?v=jE2KyXRO_qA

Afortunadamente la cumbre terminó sin contratiempos. Pero se puso en evidencia que las autoridades peruanas creen que el progreso se mide sólo con el aumento de los negocios. Su visión limitada del desarrollo humano les hace creer que la ciencia, la educación y el arte pueden esperar.

PROYECTO ACTUAL EN DEBATE

El Ministerio de Cultura se ha propuesto la construcción del nuevo museo arqueológico nacional frente al santuario de Pachacamac. Esto deja de lado un proyecto previo que consistía en remodelar y ampliar las instalaciones del local de Pueblo Libre. Ahora el plan es trasladar todas las  colecciones arqueológicas del MNAAHP y las que estaban en el Museo de la Nación al nuevo edificio.

En cuanto al museo de Pueblo Libre,  se especializará en historia virreinal y republicana. Las colecciones arqueológicas que tiene el MNAAHP son tan grandes que una parte de las piezas se puede quedar en el local original. Entonces, antes de entrar al tema principal (virreinato-república), en las primeras salas se podría apreciar una síntesis del Perú antiguo con piezas selectas y así no se perdería del todo la temática arqueológica.

Por otra parte, se ha anunciado que el Museo de la Nación servirá para muestras diversas sobre la cultura nacional. Creemos que el edificio de San Borja puede mantener una exposición permanente que explique la configuración de la nación peruana con sus múltiples identidades. La colección del Ministerio de Cultura incluye objetos de valor histórico, antropológico y artístico de distintos períodos y regiones  del Perú. Destacan la colección de pintura indigenista, las obras del ceramista Edilberto Mérida, así como una pintura de Tilsa Tsuchiya, extraordinaria artista peruana cuyas obras maestras se encuentran en colecciones privadas. También un Dalí y un Miró, obras donadas a nuestro país en el contexto del terremoto de 1970, actualmente prestadas al Museo de Arte Contemporáneo de Lima. Imagino también una gran muestra con máscaras y trajes de danzas de todo el país. Cada baile y/o festividad con su respectivo video, por supuesto. Por todo ello el Museo de la Nación merece ser relanzado.

Volviendo al tema del nuevo museo arqueológico, veamos algunos datos que están en el Programa Arquitectónico, en base a este documento se realizó el concurso de ideas para el edificio (2014). El mismo que fue ganado por Alexia León y su equipo. El segundo lugar lo obtuvo Juan Carlos Doblado y las menciones honrosas fueron otorgadas a las propuestas de Ronald Moreira Vizcarra y  Juan Carlos Domenech.

Desde que se realizó el concurso se sabía que sería un museo nacional de arqueología, incluso en el Programa mencionado estaba indicada la idea general de los temas a presentarse, base para el futuro guión museográfico. Traigo a la palestra los contenidos de las salas permanentes para enriquecer el debate:
  1. Introducción.
  2. Espacio y tiempo: entorno geográfico y línea de tiempo.
  3. Proceso cultural: culturas prehispánicas.
  4. Materiales y actividades: caza, pesca y recolección / plantas y animales / metalurgia / piedra / barro / vías de comunicación / textiles / otros.
  5. Transformando la naturaleza: ciencia y tecnología.
  6. Ideología: la vida, la muerte, los cultos, los ancestros.
  7. Poblaciones: demografía, fenotipos, genotipos, distribución y diferenciaciones.
  8. El contacto europeo: cambios sociales y continuidad.
  9. La construcción del pasado: la reconstrucción del pasado a través de la arqueología.
  10. Apropiación del Patrimonio: el patrimonio cultural y la identidad histórica nacional /    Protección del Patrimonio.
Al respecto tengo una observación sobre el punto 9. Hay que precisar que la construcción del pasado no es asunto exclusivo de la arqueología. También intervienen la antropología, la etnohistoria, la historia del arte, etc.
En la sala 8 será interesante ver el proceso de conquista europea y los cambios ocurridos en los Andes. Se pueden emplear piezas de arte virreinal y de arte popular contemporáneo, así como filmaciones de rituales y danzas andinas para ver los resultados de dicho proceso.

Además, sería interesante agregar un tema: El Perú en el Pleistoceno. Serviría para mostrar los animales que había en los Andes a la llegada del hombre a nuestro territorio.

MHNUNMSM 2 - copia

Evidencias de gonfoterios en el Perú en el Museo de Historia Natural de la UNMSM.               Fotografía: V. F. Cabanillas.

Imagino la primera impresión de los niños entrando al museo para descubrir extrañas formas de vida -megafauna hoy extinta- tal como ocurrió hace miles de años con los primeros habitantes de los Andes:

  • Gonfoterio de tierras bajas (Stegomastodon waringii)
  • Gonfoterio de tierras altas (Cuvieronius hyodon)
  • Megaterio (Megatherium celendinense)
  • Scelidodon (Scelidodon chiliensis)
  • Tigre dientes de sable (Smilodon populator)
  • Caballo sudamericano (Equus [Ameripphus] santaeelenae)
  • Armadillo gigante (Glyptodon clavipes), etc.
012_MNP_Explanada_2 - copia.jpg
               Imágenes del proyecto del nuevo museo nacional de arqueología en Lurín.
                                                       Alexia León y equipo.
14380143_1147512111978471_1282308446230051556_o
PROGRAMA ARQUITECTÓNICO
 En cuanto a la extensión del museo, antes de discutir si es grande o pequeño, veamos las cifras exactas del Programa Arquitectónico:
ÁREA PÚBLICA SIN COLECCIONES: 18460.00 m2
ÁREA PÚBLICA CON COLECCIONES: 15600.00
ÁREA INTERNA CON COLECCIONES (INVESTIGACIÓN): 22765.60
ÁREA INTERNA SIN COLECCIONES (ADMINISTRACIÓN): 1605.50
ÁREA INTERNA SIN COLECCIONES (SERVICIOS INTERNOS): 3836.30
ÁREAS LIBRES: 9700.00
TOTAL: 71967.40 m2.
A partir de estas cifras generales podemos destacar algunas áreas, por ejemplo:
Salas de exposición permanente: 10500 m2.
Salas temporales: 1500
Depósito de cerámica: 2580
Depósito de textiles: 2640.
Depósito de líticos: 570
Depósito de metales: 590
Depósito de materiales orgánicos: 560
Depósito de restos humanos: 2600
Laboratorio de conservación: 1934
Gabinetes de investigación: 735
Auditorio: 2326.
Biblioteca: 870
etc.
Como la comparación con el famoso Museo Nacional de Antropología de México es inevitable, hay que recordar que dicho museo tiene 45000 m2 de área techada, de los cuales 30000 son para salas de exposición. Éstas se distribuyen en dos pisos, el primero para la arqueología mesoamericana y el segundo para la etnología mexicana. Sin incluimos las áreas no cubiertas, el MNA llega a 79700 m2. Hay que anotar que también se aprovechan los espacios sin techar, por ejemplo para la recreación de monumentos arquitectónicos.
Como vemos, las grandes salas de exposición proyectadas para el MUNA son menos de la mitad -llegan a 12000 m2- en comparación con el MNA. A esto se podrían agregar los 900 m2 de área expositiva del cercano museo de sitio -que ya es una realidad- también del Ministerio de Cultura. A decir verdad, es suficiente para nosotros; los mexicanos necesitan espacios más grandes por las dimensiones de algunas piezas como las cabezas colosales olmecas (hay dos en el MNA), la Piedra del Sol, la Coatlicue, la Chalchiuhtlicue, uno de los atlantes de Tula o el enorme Tláloc de Coatlinchán que ha tenido que ser colocado en las afueras del museo.
En cambio las áreas internas del proyecto MUNA (depósitos, laboratorios, gabinetes, etc.) serían más que respetables, como corresponde a un museo moderno cuyo corazón son las áreas de investigación y conservación.

El proyecto ha originado intensos debates en las redes sociales. Por ejemplo la ubicación del nuevo edificio. Los grandes museos están en el corazón de las ciudades y en este caso la distancia complicará la afluencia de público. Si vemos el lado positivo se conformará un conjunto atractivo que revitalizará la zona: el sitio arqueológico, el nuevo museo de sitio, el nuevo museo arqueológico nacional y los recreos campestres. Una visita que requerirá todo un día, o dos. Como ocurre con Teotihuacan en las afueras de México D.F., se necesita por lo menos un día entero para recorrer la Calzada de los Muertos, subir a la Pirámide del Sol, visitar el Templo de Quetzalcóatl, el museo de sitio, la Pirámide de la Luna, el Palacio de Quetzalpapalótl, el museo de pinturas murales teotihuacanas, etc. O en todo caso, hay tantos atractivos que el visitante se ve obligado a volver.

También han despertado preocupación los temas del clima, el suelo y la napa freática, la cercanía con el mar y las consecuencias de un posible tsunami en la zona. Varios de estos problemas se pueden afrontar con la arquitectura y la ingeniería. En ese sentido, esta parte del debate debe continuar en un nivel estrictamente técnico.

También se ha hablado del probable daño a antiguos entierros. Ya el MINCUL ha señalado que no se afectará a restos arqueológicos, ya que la construcción se hará en una antigua cantera, en un terreno disturbado. En los bordes del enorme forado -que ya existía- han realizado labores de arqueología de rescate.

Lo más perturbador es el tema del tsunami -riesgo que fue advertido por Hugo Rengifo- aunque el arquitecto José Canziani ha señalado que el museo estará a catorce metros de altura y la ola llegaría a nueve. Un mapa -de inundación en la zona- elaborado por la Marina confirma que no hay peligro.

Hay que agregar que el plan para el nuevo museo debió trabajarse desde el principio con el personal del MNAAHP, pero sabemos que han sido informados a posteriori.

Es importante establecer un diálogo entre el arte de las antiguas culturas andinas y el arte contemporáneo peruano. Esto le dará un atractivo adicional al museo. Para eso se sugiere reservar espacios para murales en la zona de acogida, la cafetería, el auditorio, la biblioteca, los corredores, etc. Además esculturas en los espacios abiertos, en este caso al aire libre por la naturaleza de los materiales (excepto si alguna es de cerámica). Las obras contemporáneas no serían un gasto adicional ya que cada una podría ser apadrinada por una empresa peruana o internacional.

Los artistas que podrían ser convocados:

– Gerardo Chávez (murales sobre tela)

– Fernando de Szyszlo (murales de mosaico y esculturas en cemento y metal)

– Carlos Runcie Tanaka (esculturas en cerámica)

– Elliot Túpac (arte urbano)

– Christian Bendayán (murales sobre tela)

– Ricardo Wiesse (murales de mosaico)

– Víctor Delfín (murales al fresco y esculturas en metal)

– Javier Aldana (esculturas en materiales diversos)

– Rafael Hastings (murales de mosaico)

– Herbert Rodríguez (murales e instalaciones con materiales diversos)

– Benito Rosas (escultura en piedra)

– Margarita Checa (escultura en diversos materiales)

– Alberto Quintanilla (esculturas en metal)

– Jonathan Rivera JADE (arte urbano),

– Daniel Cortez “El Decertor” (arte urbano)

– Freddy Luque (esculturas de personajes ancestrales andinos), etc.

14207602_1138752409521108_6814908841352604882_o

La flecha señala la antigua cantera en la que se construye el nuevo museo, en el sitio arqueológico de Pachacamac. Un informe de PANORAMA ha indicado que el forado se hizo para hacer el museo, lo cual es falso. El proyecto estuvo a punto de ser paralizado. En la imagen también se aprecia el nuevo y precioso museo de sitio. Aunque está a unos pasos del Acllahuasi, en este caso cuenta con el aplauso general. Fotografía: V. F. Cabanillas.

TAREAS PENDIENTES

En Lima hay obras maestras de la historia del arte peruano que se encuentran inexplicablemente lejos del alcance del público. Piezas que ningún país mantendría guardadas, por el contrario las mostraría con orgullo a propios y extraños.

Pondré un ejemplo para explicarme. En 1981 entré por primera vez al Museo Nacional de Arqueología y Antropología y contemplé deslumbrado el gran tumi de la Cultura Lambayeque (43 cm.). Ese mismo año se produjo el robo de la sala de metales y la destrucción de este símbolo del Perú. Afortunadamente se salvó el tumi pequeño de 33 cm., pieza que estaba en el depósito y que hasta ahora no se exhibe, aunque se lució hace algunos años en la exposición del Perú en China. El tumi sobreviviente permanece guardado bajo estrictas medidas de seguridad. Esperamos verlo algún día, tal vez en el nuevo museo. Por esa razón mi lema es DEMOCRATIZAR LAS COLECCIONES.

fichabnPDF (84)

                               Tumi. Catálogo en línea del Ministerio de Cultura.

El asunto de la difusión también es importante. Si antes de visitar los museos peruanos estatales queremos conocer sus contenidos en la web, nos llevaremos una desagradable sorpresa: la mayor parte tiene escasa o nula presencia en la web. Debido a esta falencia generalizada, nuestros museos no existen para el  mundo moderno. Todo museo que se respete aprovecha al máximo este recurso moderno, basta ver las experiencias realizadas por museos de todo el mundo en Internet. Durante años hemos insistido en este tema. Afortunadamente algo se ha avanzado recientemente. El Museo de Pueblo Libre (MNAAHP) ya tiene página web. Además el Ministerio de Cultura ha puesto en línea los catálogos del MNAAHP, Museo de Arte Italiano, Museo Nacional de la Cultura Peruana, Museo de Sitio de Huallamarca y Museo de Sitio de Pachacamac.

El Estado debe reconocer el papel vital que los museos pueden jugar en la educación. Pero hasta ahora no tenemos un museo para niños. Queremos museos repletos de estudiantes y maestros. No nos referimos a las estériles visitas con masas de alumnos escuchando al guía y anotando desesperados. Casi sin mirar las piezas. Nada de eso; queremos guías capacitados en el trabajo con niños, que orienten a pequeños grupos en la apreciación de los objetos exhibidos. Guías que enseñen a mirar y a pensar. Así la visita al museo será una experiencia vital. Podemos soñar también con profesores que dejen tareas que involucren a la familia: los alumnos deben visitar un museo para averiguar temas específicos. Pero acompañados de sus padres.  Un día esos niños crecerán y serán autoridades. Sin duda verán a su país como el tesoro de todo un pueblo y no como un botín que hay que saquear.

Una vez logrado el gran museo nacional en la capital, hay que empezar una campaña para que el Estado construya moderna infraestructura de museos en las distintas regiones del país. Ya hay varios ejemplos (Lambayeque, Ferreñafe, Moche, Túcume, Chavín, etc.), en su mayor parte gracias a la ayuda económica internacional. Pero eso no basta, hay importantes ciudades que en este rubro están olvidadas. El nuevo museo nacional puede ser el impulso necesario para empezar a modernizar los museos de todo el Perú. Paralizar la obra del museo nacional no garantiza que ese dinero se destine a los museos regionales; en ese sentido ya hay una experiencia negativa con la cancelación del proyecto que se hacía en el Parque de Las Leyendas. Esa plata no se destinó a los museos regionales.

Finalmente,  hay cierta oposición contra la inversión en un museo de grandes dimensiones, infraestructura moderna y belleza arquitectónica. Sin embargo, sospecho que muchos de los opositores han visitado los grandes museos del mundo y no les ha molestado. ¿Los peruanos no nos merecemos una institución de ese nivel? Colecciones y personal científico hay, falta la infraestructura.

Se sabe que el nuevo museo ha sido proyectado con grandes espacios. Ahí se va a poder desarrollar una museografía moderna, y será factible mostrar la historia del Perú Antiguo en todo su esplendor. A muchos les molesta el tamaño, los críticos dicen que es “faraónico”, “descomunal”, “¿para qué tan grande?”, “ya tenemos museo”, hasta “imperialista” han dicho. Es que la gente piensa solamente en el momento. ¿Y qué va a pasar en el futuro? Imaginen  los próximos veinte o treinta años, ¿cómo va a estar el depósito de Pueblo Libre? Por eso los depósitos del MUNA tienen que ser grandes, y sus salas también. Con el tiempo vamos a tener más conocimientos y vamos a querer incorporar otros recursos museográficos y piezas. No podemos pensar en un museo para el momento, sino en un edificio con posibilidades de expansión para la museografía. Si se va a invertir que se haga bien.

Es más, será un acto de justicia social ofrecer a los peruanos un museo de peso internacional que les permita educarse de una manera dinámica, así como elevar su alicaída autoestima. Esto en relación con nuestro patrimonio. Pero un gran museo tendrá un valor adicional, permitirá a la población apreciar muestras temporales internacionales, actualmente privilegio de aquellos que tienen la posibilidad de viajar por el mundo.

Ilustración de portada:

El museo y el encuentro de generaciones. Fotografía del autor.

Pronunciamiento:

https://www.facebook.com/notes/muna-gran-objetivo-nacional-del-per%C3%BA/pronunciamiento-el-museo-nacional-de-arqueolog%C3%ADa-muna-una-obra-viable-y-necesari/226702237737991

Detalles del Programa Arquitectónico:

https://peruanticuario.wordpress.com/2017/03/05/el-programa-arquitectonico-del-nuevo-museo-nacional/

Virgilio Freddy Cabanillas

peruanticuario@yahoo.es

999107298

Anuncios

3 comentarios en “MUSEO NACIONAL. RECLAMO CIUDADANO.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s