LA DESTRUCCIÓN OFICIAL DEL PATRIMONIO ESCULTÓRICO DE LIMA

Lima es una ciudad con un interesante acervo de escultura pública monumental, que en los últimos años ha sido afectado por acciones -e inacciones- de las autoridades que deberían protegerlo y promocionarlo. Desde el abandono total, pasando por intervenciones distorsionadoras de los diseños originales, hasta el atentado directo destructivo, la actitud de las autoridades demuestra suma ignorancia que debemos confrontar desde la sociedad civil.

Es lamentable señalar que en este tema, el Estado es el enemigo número uno del arte escultórico. Por esa razón reclamamos normas claras para la protección de los monumentos conmemorativos y afines, obras de arte fundamentales en la educación cívica de la población y testimonios visibles que ayudan a remarcar la identidad y los valores patrióticos y ciudadanos. Insisto, hay que darles el tratamiento que merecen, son obras de arte y el hecho de que estén en la calle no significa que las abandonemos a su suerte.

Por ello es necesario que exista un organismo responsable que haga un seguimiento permanente de las esculturas y que coordine cualquier intervención en el marco de las reglas estrictas de la conservación. Las intervenciones de mantenimiento y restauración, tendrían que ser aprobadas y monitoreadas por especialistas. Y las autoridades tienen la obligación de brindar seguridad a estas obras de arte. En ese sentido, la vigilancia tiene que ser permanente, especialmente de noche.

Por eso me atrevo a preguntar a las autoridades si existe una oficina de la Municipalidad Metropolitana o del Ministerio de Cultura que se haga responsable de los daños que a continuación se detallan.

Lo más importante es que exista sanción ejemplar contra los funcionarios responsables del daño a los monumentos, sea por descuido, sea por intervenciones desafortunadas. Por ejemplo, los señores alcaldes deben entender que los cambios de pedestal o de color -les encanta dorar o ennegrecer las esculturas- sin consultar a los escultores, son faltas de respeto a la labor creativa de los artistas. El diseño original debe ser considerado intangible.

Consideramos varios tipos de atentados contra la escultura pública, en muchos casos combinados:

Desidia, olvido y/o abandono – Atentado directo distorsionador – Atentado directo destructivo – Financiamiento e instalación de pseudoesculturas.

A continuación veremos los casos más importantes.

 

  1. Monumento al coronel Francisco Bolognesi.

En el daño a esta escultura se combinan el atentado directo con el abandono más escandaloso. La obra de Agustín Querol (español) fue inaugurada en 1905, pero la  estatua principal fue cambiada en 1954 por otra del escultor peruano Artemio Ocaña. La extraordinaria pieza original de Querol se conserva en la Fortaleza del Real Felipe.

El monumento a Bolognesi es un grave caso de mutilación de esculturas públicas. Hace varios años fue cortado el sable de uno de los soldados de la parte inferior del monumento (el abanderado). También está mutilado el fusil de otro de los soldados. Hemos denunciado esto desde el año 2001 y hasta ahora nadie lo resuelve.

El atentado distorsionador consiste en lo siguiente: el pilar de granito que sirve de eje al monumento fue pintado de un extraño color verde pálido y la base del monumento de negro.  Esto no es reciente pero -hasta donde sabemos- nadie se ha pronunciado. El atentado ocurrió cuando era alcalde de Lima Luis Castañeda, pero desconocemos si fue una decisión tomada en la Municipalidad o fue ocurrencia de otras autoridades.

El capitel y dos figuras alegóricas están pintados de blanco, pero suponemos que son de mármol (así lo dice Basadre, Historia de la República). Habría que hacer un trabajo cuidadoso para eliminar los agregados inútiles.

De esta manera el diálogo entre el granito, el mármol y el bronce se ha estropeado, por esa razón el monumento ha perdido su contundencia y originalidad. Grave, realmente grave.

Pero hay más. El olor pestilente que tiene el monumento se debe a la casi media docena de gatos que viven entre las figuras escultóricas. Hemos observado que a horas avanzadas -10 a 12 p.m.- hay personas que arrojan comida al monumento para alimentar a los animalitos. Por eso no se van de este refugio.

El entorno arquitectónico es casi tan bello como la Plaza Dos de Mayo. Aquí también la suciedad y el caos campean por todas partes, sobre todo en las noches. Una importante sección de pared -que mira a la Av. Arica- se derrumbó hace varios años y las autoridades no se dan por enteradas. Por esa razón la vista de esta zona de la ciudad es horrible.

Hay que agregar que en esta plaza se cambió el color característico -amarillo pálido- que lucieron los edificios durante décadas. Primero le dieron un matiz ladrillo y posteriormente fueron pintados de anaranjado. Es necesaria una investigación para determinar los verdaderos colores de la plaza y recuperar su autenticidad.

En cuanto a la escultura original de Querol -Fortaleza del Real Felipe- muestra al héroe herido de muerte, ensimismado en su sacrifico consciente, abrazando la bandera y sin soltar el revólver con el que ha disparado el último cartucho. Es una espléndida obra de arte incomprendida desde los tiempos de Gonzales Prada. Los responsables de la fortaleza la tuvieron por años en un rincón, luego la colocaron en la explanada principal donde se lució poco tiempo en todo su esplendor. Sin embargo, la devolvieron al rincón para colocar en mejor posición una mala copia de la escultura de Ocaña, hecha en material deleznable. Triple falta de respeto:

  1. Al héroe: por colocar una estatua de mala calidad.
  2. Al genial Querol: hasta ahora no comprenden la belleza de su obra de arte.
  3. Al maestro Ocaña, ya difunto: por copiarlo sin su consentimiento.

La restauración total del monumento a Bolognesi debe incluir la reposición de la pieza original actualmente en la Fortaleza del Real Felipe, recordemos que es propiedad de la ciudad y no debería estar en manos de los militares. Y no hay que tener miedo de devolver las obras de arte a su estado original.

Hay que tener en cuenta que al pie de esta escultura, Roque Sáenz Peña pronunció su conmovedor discurso:

Coronel Bolognesi: tus sobrevivientes te saludan, todos rodeamos tu monumento, no falta a esta cita ninguno de tus soldados y todos venimos a refrescar en el recuerdo las horas gratas de tu dulce amistad y a sentir las emociones y regocijo de tu pueblo en esta fecha nacional, porque a los muertos ilustres no se lloran: se saludan, se aclaman y se veneran […].

Y en cuanto a la obra de Ocaña -que también es de gran calidad-  puede ser trasladada a otra zona de Lima; por ejemplo la plaza La Bandera.

Todos los años se rinde homenaje a los héroes de Arica en la Plaza Bolognesi. Y a nadie le importa que el monumento esté groseramente alterado por manos filisteas.

Mutilaciones en el monumento a Bolognesi

 

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  1. Monumento a la Victoria del Dos de Mayo.

En esta tradicional plaza limeña se encuentra uno de los conjuntos escultóricos más importantes del Perú. Sus autores fueron el arquitecto Edmond Guillaume y el escultor León Cugnot (franceses); se inauguró en 1874.

Alrededor de una columna de mármol lucen de pie cuatro mujeres de bronce con sus atributos; figuras alegóricas que representan a las cuatro repúblicas aliadas en la guerra contra España de 1866: el Perú con el camélido y el héroe José Gálvez a sus pies, Chile con el cóndor, Bolivia con un niño fornido -aunque de rasgos europeos- y Ecuador con el cocodrilo del Guayas.  Y en lo alto la diosa Victoria, con la espada en una mano y la palma en la otra.

Desgraciadamente la escultura está mutilada. Iniciando la década de los 90 fueron cortadas las espadas de José Gálvez y las que portaban las alegorías del Perú y Chile. Hoy es un monumento a la Patria desarmada. La alegoría del Ecuador ha perdido los rayos que salían de su cabeza. También hay faltantes en el cóndor chileno y en el cocodrilo del Guayas. Recientemente robaron algunos de los escudos nacionales de la reja de metal. Es urgente la restauración de la escultura y un sistema de vigilancia permanente, especialmente nocturno.

El entorno arquitectónico es de la década del 20 del siglo pasado y no tiene igual en Lima. Desafortunadamente los ocho edificios se encuentran en proceso de deterioro, con sus detalles decorativos desprendiéndose día a día. En las ventanas se lucen carteles publicitarios que hasta hace algunos años estaban prohibidos. Lo peor son las letras coloradas de la CGTP, un sindicato que -además- cuelga permanentemente gigantografías, como si fueran los dueños de la plaza. A eso hay que agregar el panel triangular del Metropolitano en la puerta de uno de los edificios.

Por otro lado, es necesaria una investigación para determinar los colores originales de la plaza Dos de Mayo y recuperar su autenticidad. A fines de la gestión municipal de Susana Villarán los edificios fueron pintados con una variedad de colores, quedaron mejor que con el “celeste sucio” anterior pero faltó restaurar la ornamentación perdida y poner orden al cableado expuesto y caótico.

El entorno es un problema adicional. Hay una nueva construcción de intenso color rojo al costado de uno de los edificios monumentales, cosa que malogra la visualidad del conjunto. Las calles de los alrededores están llenas de suciedad, ladrones y  caos por todas partes. En las noches se permite incluso el funcionamiento de una estridente y maloliente cantina de mala muerte. Y cada cierto tiempo el espacio monumental es ocupado por manifestantes que acampan durante varios días ante la mirada impotente de las “autoridades”.

Recordemos lo que dice la Carta de Venecia (1964) en su artículo sexto: La conservación de un monumento implica la de sus condiciones ambientales. Cuando subsista un ambiente tradicional, éste será conservado; por el contrario, deberá rechazarse cualquier nueva construcción, destrucción y utilización que pueda alterar las relaciones de los volúmenes y los colores.

Por otra parte, el paradero de las combis que van al Callao es un urinario público y punto de reunión de “jaladores” lisurientos. La falta de respeto es total, estos sujetos miccionan en la calle delante de damas y niños. Incluso se puede ver en las noches que algunos se drogan descaradamente; he visto casos de cobradores y jaladores “volando” en los paraderos de Lima al Callao.

A un lado hay un horrible grifo que debería ser retirado. Es una vergüenza que se permitiera la instalación de este negocio que pone en riesgo un espacio monumental. Ya en 1931 la Carta de Atenas advertía sobre la inconveniencia de permitir todo tipo de negocios, actividades y/o instalaciones en la cercanía de los monumentos. En Lima las autoridades todavía no se enteran de estas recomendaciones de los años treinta. El grifo intrusivo está en la zona hace varios años y sería interesante investigar a los funcionarios irresponsables que autorizaron su instalación: “No se otorgarán licencias para grifos de expendio de gasolina y similares en la vía pública, y se cancelarán las licencias de los grifos existentes en el Centro Histórico de Lima” (Reglamento de la administración del Centro Histórico de Lima. Ordenanza 062. Artículo 132, d).

Hoy más que nunca urge su traslado: La Conferencia recomienda sobre todo la supresión de todos los anuncios, de toda superposición abusiva de postes e hilos telegráficos, de toda industria ruidosa e intrusa en la cercanía de los monumentos artísticos e históricos (Carta de Atenas. Resolución 7).

Por las noches, la calle Miguel Zamora es atrapada por la oscuridad y pocos valientes se atreven a cruzarla. Para colmo de males, los baños públicos instalados por la gestión Belmont -con la mejor intención- frente a la plaza, le quitan prestancia a la zona monumental. Lo peor es que ahora gente indeseable micciona detrás de los servicios higiénicos, es decir en la calle, esto ocurre por las noches, envolviendo en pestilencia a los sufridos viajeros que salen del Metropolitano. Ya que han devenido en inútiles, propongo que estos baños se transformen en dos pequeños centros de interpretación, uno para narrar el hecho histórico y otro para explicar la escultura y su entorno arquitectónico.

Pero podemos seguir soñando, el paso a desnivel es útil pero atenta visualmente contra la plaza, tal vez podría techarse hasta el Museo Nacional de la Cultura Peruana por el sur y hasta Plaza Unión (Castilla) por el norte, para poner algún tipo de mobiliario urbano que aminore los impactos negativos ya mencionados.

Volviendo a la escultura, hay que agregar que la primera versión de la Victoria era más grande y no se llegó a emplazar en la capital. Estuvo en el Callao y fue robada por los bárbaros militares chilenos para ser instalada en Talca. A propósito de esto, hace rato que el Estado peruano debería reclamar formalmente la devolución de las obras de arte saqueadas, ahora que está claro que los pueblos civilizados no consideran trofeos de guerra a los bienes culturales. Por lo pronto se puede usar como apoyo el texto del historiador chileno Milton Godoy Orellana (http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-71942011000200002&script=sci_arttext).

El reciente incendio ocurrido en la Plaza Dos de Mayo debe ser tomado como una oportunidad para la recuperación total del espacio monumental. Algunas ideas hemos sugerido humildemente líneas arriba, pero podemos ir más lejos. Creemos que ha llegado el momento de la expropiación, puede ser complicado pero es una alternativa para que el Estado pueda intervenir en la ansiada recuperación y protección total, tal como lo señala la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación 28296 (Capítulo II, Artículo 11).

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  1. Monumento al mariscal Ramón Castilla.  Plaza Unión.

El monumento a Castilla de la céntrica Plaza Unión, fue obra de José Luis Peña y Peña (1969). Es una estatua ecuestre acompañada de figuras alegóricas. Hace varios años que el conjunto sufrió mutilaciones: robaron las cadenas que portaba el afro-peruano en actitud de romperlas. Y cortaron la espada y la balanza de la alegoría de la Justicia, así como el atributo que portaba la alegoría de la Ley (mi memoria es frágil pero me parece que eran unos grilletes). Las inscripciones que identificaban a las figuras alegóricas han desaparecido.

Debo mencionar además, una grave distorsión que ha dañado la visualidad del conjunto, me refiero al color “verde sucio” aplicado al enorme pedestal de granito. Un mal que se ha difundo en la ciudad y a nadie parece importarle: las autoridades pintan la roca de los monumentos atentando contra su integridad plástica. Hay que precisar que esta pintura fue aplicada en la primera gestión municipal de Luis Castañeda, pero ignoro el nombre de la autoridad que ordenó el despropósito.

La escultura lucha todos los días por distinguirse en medio del tráfico infernal de camiones, volquetes y combis asesinas. Por las noches la plaza está al servicio de sujetos indeseables que ingresan para dormir y hacer sus necesidades. Hemos pasado a medianoche por la zona y no hay vigilancia nocturna. Esta escultura es una obra de arte, un monumento conmemorativo público, pero la tratan como un trasto viejo botado a la calle.

Finalmente debo advertir que se observa fisuras y desniveles en el piso de la plaza, no está demás un peritaje para evitar desgracias futuras, teniendo en cuenta la vía que pasa debajo.

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  1. Monumento a George Washington

La escultura es réplica de la obra de Jean-Antoine Houdon. Se inauguró en 1922.  La plaza fue “remodelada” por la primera gestión municipal de Luis Castañeda. El resultado ha sido lamentable. Destruyeron la banca semicircular de curiosos efectos sonoros que acompañaba a la estatua de Washington.

El pretexto fue que el sitio era utilizado por personas indeseables.  Eso quiere decir que para evitar conductas sociales inapropiadas hay que destruir los monumentos. En vez de brindar seguridad a la plaza deformaron el planteamiento original sin ningún respeto por sus valores plásticos.

En el clímax del mal gusto, incrustaron una placa -con el nombre de Castañeda- al pie de la escultura, en el piso, aunque parezca increíble.

Y para que el vandalismo oficial sea completo, el pedestal de roca luce pintado de verde.

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  1. Monumento a César Vallejo.

Escultura de Miguel Baca Rossi (1983) emplazada frente al teatro Segura. A la gestión municipal de Luis Castañeda se le ocurrió cambiar su recio pedestal de roca por otro más bien anodino. Así desapareció la frase tomada de Los nueve monstruos: “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”. El pedestal original terminó en la basura (ver la fotografía de LIMAMALALIMA).

Una ofensa al poeta y al artista, todo para colocar el nombre del alcalde de turno. En este caso la cosa es más grave, ya que en la nueva placa César Vallejo es llamado “poeta universal de la solidaridad”, en clara alusión al partido político de Castañeda. Aquí atentaron contra el monumento y contra la ética.

En ese sentido, hay que estar atentos para que no ocurra lo mismo con la escultura de José Carlos Mariátegui -también de Baca Rossi- retirada con motivo de los polémicos trabajos en la Av. 28 de Julio. Su pedestal de roca no debe ser afectado.

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  1. Estatua de La LibertadPlaza Francia.

La Estatua de La Libertad es el corazón de la Plaza Francia de Lima. Fue obsequiada por la colonia francesa (1926) y su autor fue René Bertrand-Boutée, así lo ha demostrado una investigación de Juan J. Pacheco Ibarra.

Desgraciadamente la escultura alegórica ha sido mutilada, quedando sin su atributo característico: la antorcha. También ha perdido la rama de laurel que portaba en el brazo. La luz de la Libertad ya no alumbra en Lima.

El daño fue posible por el abandono del sitio durante la primera gestión municipal de Luis Castañeda. Posteriormente dicho alcalde remodeló la plaza  pero no restauró la obra de arte. Un tema por investigar es la extraña placa de apariencia antigua que lleva el nombre de Luis Castañeda.

A pocos metros está la estatua del padre Dintilhac  (obra de Joaquín Roca Rey). Antes lucía cierto brillo por el bronce, pero ahora es opaca por la absurda aplicación de pintura sobre la escultura. En este caso se olvidaron de restaurar los dedos de la mano derecha mutilados hace buen tiempo.

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7. FelinoPez y Cóndor.

Piezas notables de la gran escultora expresionista Cristina Gálvez. Estaban en el Parque de la Reserva y no fueron tomadas en cuenta en la “remodelación” de dicho espacio.

Es urgente colocarlas de nuevo en su sitio original ya que no pueden permanecer guardadas en algún depósito municipal. Quienes dejaron de lado las esculturas de Cristina Gálvez, deberían saber que se trata de la misma artista que elaboró el conmovedor caballito que retuerce su cuerpo torturado en Miraflores. La escultora ya es finada y casi no hay obra suya en espacios públicos, por eso lo que hicieron con sus obras en el Parque de la Reserva resulta doblemente grave.

Cerca a las esculturas mencionadas y frente a la casa diseñada por Sabogal había un gran tumi -no he podido ubicar al autor- que también fue retirado en la remodelación y no ha vuelto a su lugar.

En cuanto al parque es un tema aparte, pero quisiera recordar que esta obra colectiva fue inaugurada en 1929. Con la gestión de Castañeda se creó el Circuito “Mágico” del Agua, para lo cual se  invirtieron cuantiosas sumas de dinero. El resultado fue la tergiversación del sentido de uno de los más importantes espacios públicos de Lima. Una obra para jugar con el agua todo el año… en una ciudad enclavada en un desierto. Donde antes entrábamos libremente recordando a los limeños que se alistaron en el Ejército de Reserva para enfrentar a la invasión chilena, ahora tenemos que pagar por un rato de diversión.  Hasta el nombre original se ha ido perdiendo, la mayoría de personas dice “Parque de las Aguas”. Este ha sido uno de los daños más graves contra la memoria histórica de la ciudad. Daño que parece irreversible.

La valiosa fotografía de Juan Peralta muestra el proceso de retiro de las esculturas.

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  1. Monumento al Libertador San Martín.

Cada cierto tiempo los medios de comunicación se indignan cuando los vándalos pintarrajean monumentos, como en algún momento ocurrió con la escultura del Libertador San Martín (Mariano Benlliure, 1921). Estos sujetos merecen una sanción ejemplar, pero hay otros vándalos que deben ser identificados, ya que hubo un grave atentado contra el monumento realizado por las autoridades años atrás.

La estatua se luce encima de la roca granítica simbolizando el histórico Paso de los Andes, pero hace algún tiempo alguien hizo pintar el granito, destruyendo buena parte de la fuerza expresiva que tenía la obra de arte. He observado fotos del monumento de los últimos años y veo que la roca que sostiene a la estatua ha pasado por varios tonos de pintura entre blanco y crema. Lo mismo el pedestal en su parte inferior ha sido pintado varias veces

Es urgente restaurar la integridad de la escultura, no basta con limpiar las pintas que hacen unos desquiciados, hay que retirar la pintura intrusa en el granito, obra de algún vándalo de cuello y corbata. Espero que con tanta pintura encima, algún día se pueda recuperar el diálogo entre el granito y el bronce.

Pero no es el único monumento al Libertador. Hay otro en el Callao (Av. Grau), obra del artista italiano Agustín de Marazzani (1901). Desgraciadamente la escultura está visualmente destrozada -su pedestal fue pintado en rojo y crema- aniquilada por los sicarios del mal gusto que hace rato se han apoderado del primer puerto.

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  1. Monumento a Pizarro.

Charles Cary Rumsey (norteamericano), 1935. Esta estatua ecuestre fue  objeto de grandes polémicas. En general, la población estaba en desacuerdo con tener un monumento al conquistador del Perú en el corazón de la capital.

La gestión municipal de Luis Castañeda trasladó la escultura al Parque de la Muralla, pero le privó de su impresionante soporte. Pregunto a las autoridades ¿Dónde está el pedestal? Y sobre todo ¿Dónde están los relieves de bronce que lucía en sus dado?

El retiro del monumento a Pizarro conlleva un problema que no tuvo en cuenta la gestión Castañeda: se hace más evidente el espacio vacío que no corresponde al diseño original de  la  Plaza de Armas de Lima y que de alguna manera el monumento disimulaba.

Lo tragicómico es que se inventaron  la “llamada Plaza Perú”, con una pileta al centro que distrae la atención de la hermosa fuente del siglo XVII que está en la Plaza Mayor. Un elemento intruso que compite con una obra original del Virreinato.

A la larga habrá que recuperar para la ciudad este espacio, mediante la reconstitución visual del volumen arquitectónico de la llamada Plaza Perú.

Hasta podemos soñar con reconstruir el arco que estaba al final de la calle Palacio, aquel que tenía la inscripción Dios y la Patria (destruido en 1879). Sería extraordinario devolverle a la ciudad uno de sus mayores símbolos.

Por otra parte, hemos observado que la escultura de Pizarro -ahora en el Parque de la Muralla- ha perdido su brillo y luce opaca, como si estuviera impregnada de una sustancia inapropiada. Lo mismo pasa con la escultura ecuestre de Fermín Tangüis (Manuel Piqueras, 1951) en el Parque de la Reserva y las piezas de bronce de la Fuente China (Moretti, Graziosi y Gemignani, 1924) del Parque de la Exposición. Hay que investigar.

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10. Cementerio Presbítero Maestro.

Inaugurado en 1808. Es uno de los más importantes conjuntos de escultura funeraria de América Latina. Ahí se lucen obras de artistas italianos, franceses y peruanos.

Sin embargo, durante años se ha permitido el saqueo sistemático de esculturas -se han perdido por lo menos setenta-, así como innumerables elementos de mármol y bronce arrancados de los mausoleos. Es obvio que el retiro de pesadas esculturas de mármol y/o bronce sólo es posible con ayuda de maquinarias.

Este museo-cementerio podría ser uno de los mayores atractivos turísticos del Perú pero el estado de sus mausoleos saqueados es un escándalo mayúsculo. Ahora es un museo que exhibe la desidia e incompetencia de las autoridades y el afán autodestructivo de los peruanos.

Al frente está el Cementerio El Ángel en cuya portada hay un mural de mosaico de Szyszlo y un conjunto escultórico de Roca Rey. Esta obra también requiere mantenimiento y la reposición de las partes de bronce mutiladas.

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  1. Alameda de los Descalzos.

Emblema olvidado de Lima, la Alameda de los Descalzos se encuentra en una situación que debería provocar la vergüenza nacional. Construida por el virrey Marqués de Montesclaros (1611), se transformó en el siglo XIX cuando se colocaron las doce estatuas de mármol que representan a los signos del zodíaco y seis más pequeñas en la entrada principal (dioses griegos). Todo el conjunto escultórico es obra de artistas italianos.

En 1877 el viajero norteamericano George Squier describió el sitio y lo elogió con entusiasmo:

Entre los paseos públicos, el más importante se llama El Paseo de los Descalzos o Nuevo y está situado en el extremo más lejano del arrabal de San Lázaro. Es un paralelogramo de 457 metros de largo, con árboles plantados espaciadamente, que tiene una zona que se extiende longitudinalmente por su centro rodeada por elevadas barandillas de hierro, ubicadas en paseos cubiertos de grava, con asientos, jarrones, estatuas y gran variedad de arbustos y flores. Se entra a él por un portón bastante elaborado de hierro y en su extremo más distante, casi al frente del convento de los frailes descalzos, que le da su nombre, hay una fuente. En su forma actual data tan sólo de 1856. En todo sentido, este paseo es una obra pública de buen gusto y muy estimable, digna de cualquier metrópoli.

Pero los tiempos de gloria pasaron y hoy la Alameda de los Descalzos es un monumento a la indiferencia. Como espacio público es inigualable, pero fue condenado al olvido y a lo largo de los años se permitió el robo de las bancas y de secciones de la reja de hierro. Por las mañanas es fácil encontrar evidencias de que en las noches la Alameda es tierra de nadie.

Las esculturas han sido pintarrajeadas y mutiladas. Los casos más graves y recientes son los daños que han sufrido las esculturas de Cáncer y Piscis. Ambas han perdido la mano derecha y el primero -además- la larga vara que sostenía.

La situación de la Alameda de los Descalzos es dramática. El conjunto monumental necesita restauración urgente y sobre todo vigilancia permanente. Hay que agregar que al fondo de este paseo público se encuentra el Convento de los Descalzos, con su importante museo de arte religioso. Institución que -al parecer- nunca tiene resguardo policial. A las autoridades no les interesa en absoluto brindar seguridad a un recinto que conserva importantes muestras del Patrimonio de la Nación.

Acaba de inaugurarse con bombos y platillos la “restauración” realizada por el alcalde Luis Castañeda. Sin embargo, las esculturas siguen mutiladas. En esta intervención debió invertirse el dinero en lo más importante, la recuperación de las estatuas. El piso, las bancas, los jardines, etc. pudieron esperar, pero una vez más las autoridades limeñas demostraron que el arte no les interesa, su preocupación es la publicidad en favor de la imagen del señor alcalde.

Hay que tener en cuenta que la restauración de las esculturas debe estar a cargo de especialistas -si es necesario extranjeros- cualquiera no puede meter la mano en estas obras decimonónicas. Además, terminada la intervención se necesita vigilancia constante, especialmente nocturna.

La Alameda espera con urgencia una verdadera puesta en valor y una propuesta de desarrollo local. Hoy es claro que la herencia cultural de los pueblos es también un recurso para el bienestar de la gente. Su conservación y uso contribuye al progreso sostenible de las comunidades, siempre y cuando sea racionalmente, se respeten los valores que encarna y no se erosione su sentido original.

En el caso de este paseo público rimense, el entorno humano cobra importancia decisiva. La gente debe integrarse al proceso de recuperación y puesta en valor, para recibir los beneficios del turismo que será un factor de progreso para los vecinos. Si no es así, todo será en vano.

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  1. Colección de réplicas de esculturas clásicas de la Escuela de Bellas Artes.

Donación de Rafael Larco (1935). Obras griegas, romanas y renacentistas.

Desgraciadamente varias de las estatuas están rasguñadas, pintarrajeadas y en algunos casos mutiladas; por ejemplo, uno de los hijos de Laocoonte ha perdido la cabeza. La ubicación de las estatuas entre las galerías y bajo los arcos de los claustros, no permite apreciarlas y están expuestas constantemente a daños. Esta valiosa colección bien podía convertirse en un extraordinario museo de escultura del más importante centro de enseñanza de las artes del Perú.

Tenemos varios ejemplos de museos latinoamericanos que exhiben copias de esculturas famosas de manera digna. El caso más célebre es el Museo de Historia del Arte de Montevideo. Aunque no sean de mármol, las réplicas exactas brindan una experiencia estética similar a las originales.

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 13. Monumento al mariscal Andrés A. Cáceres.

Luis Agurto, 1951. Jesús María. Actualmente la plaza y el monumento lucen impecables, pero hay que recuperar una de las esculturas: el fusil del soldado ha sido mutilado.

Además hay que restaurar los relieves laterales (batallas de Tarapacá y Marcavalle) donde hace varios años sujetos indeseables cortaron varios elementos.

De igual manera se podrían restaurar los detalles dañados en los relieves de mármol del monumento a Bolívar (Tadolini, 1859).

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 14. Monumento a Humboldt.

Obra del escultor alemán David Dancer, 1935. Este conjunto escultórico es el caso más escandaloso de robo sistemático e indiferencia de las autoridades. Las piezas de bronce fueron arrancadas una a una: el pequeño mamífero, las aves marinas, el osito; dejando la cabeza del sabio alemán en la más espantosa soledad.

Cuando se remodeló el Parque de la Exposición construyeron una réplica del conjunto escultórico, pero lamentablemente esta obra no está a la altura del original. Basta ver las fotografías antiguas y apelar a nuestra memoria visual para comprobar que las proporciones de las piezas han variado. La pobre réplica ha sido dorada hasta el ridículo y su pedestal pintado de plomo-azulado.  Hay que hacerla de nuevo, pero bien.

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  1. Plaza de la Medicina Peruana.

Frente al hospital Dos de Mayo. En 1953 se inauguró un monumento a Daniel Alcides Carrión, obra de José H. Huerta. Desde 1972 el sitio se denomina Plaza de la Historia de la Medicina Peruana. La escultura original fue reemplazada por un trabajo de Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Marcelino Álvarez y Williams Buendía.

En la plaza se instalaron bustos de destacados médicos peruanos y réplicas de los diseños Sechín. Abandonada durante años, en la plaza había medio centenar de bustos. Hoy no queda ninguno.

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  1. Monumento a Manco Cápac.

Un atentado visual que se agrega a esta lista es el estropicio cometido con el monumento a Manco Cápac (David Lozano, 1926). Nos referimos a la polémica remodelación de la plaza. La visualización de la escultura ha sido alterada radicalmente, la estatua aparece atrapada por el cemento de una estructura que no dialoga con el imponente pedestal. Para colmo hay rejas. La prisión simbólica del buen arte.

También vemos grandes bloques verticales que emergen desde el piso, y que para nada armonizan con la arquitectura cercana: el municipio, el templo y el local del Scotiabank, todos en estilo neocolonial. Miopía urbanística.

Se ha anunciado que la estructura que asfixia al monumento va a ser un museo. Buena intención, pero hay que recordar que un museo es una institución cultural que conserva un patrimonio, realiza INVESTIGACIÓN y se proyecta a la comunidad mediante exposiciones y programas educativos. ¿Estarán usando bien el concepto de museo?

Todo profesional debe trabajar con ética, y en el caso de la arquitectura y del arte es indispensable el respeto por la obra ajena. ¿Creen que David Lozano aprobaría estas  modificaciones al entorno de su escultura? Difícil. Pero la falta de sentido común y cierta vanidad lleva a algunos arquitectos a intervenir en la obra de otros para hacer monumentos a su propia “gloria”.

Sin duda era necesaria una remodelación, eso significa modernizar algunos elementos formales de la plaza, pero siempre hay que ser mesurado para no afectar el “carácter” original del sitio intervenido. En el caso de la Plaza Manco Cápac la estrella es la imponente escultura de Lozano, nada debe competir con ella, nada.

¿Cuánto dinero invertido en este despropósito? Bastaba con restaurar la escultura -hecho en parte-, cambiar los pisos y llenar la plaza de árboles y flores. Más colores naturales y menos cemento. Lo irónico es que esto fue realizado durante la gestión de un alcalde arquitecto.

Hubiera sido mejor invertir en restaurar la casa con pilastras jónicas que está  a la espalda del monumento y cuyos detalles están colapsando. O prestarle atención a la casa de la esquina de Manco Cápac-28 de Julio, con su típico balcón de antepecho, que requiere medidas preventivas para evitar que la tumbe el próximo terremoto. Y que luce un anuncio de próximo centro comercial.

Ya es tiempo también de salvar las cabezas de incas de la Av. Manco Cápac, que van desapareciendo una por una y nadie quiere darse cuenta.

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  1. El retrato de Chabuca Granda.

La Alameda Chabuca Granda fue diseñada por el arquitecto Javier Artadi (1999). Durante la primera gestión de Castañeda desapareció el relieve dorado con el retrato de la gran compositora peruana, ubicado a pocos metros de Palacio de Gobierno. ¿Cómo es posible tanto descuido en una zona tan céntrica?

Dicho relieve fue repuesto en la gestión Villarán aunque -si la memoria no me falla- el original era de mayor calidad plástica.

Algo similar ocurrió cuando desapareció la placa del monumento a Víctor Andrés Belaúnde (Humberto Hoyos Guevara, 1986) a unos pasos del Ministerio de Relaciones Exteriores. A los pocos días apareció una nueva con el nombre de Luis Castañeda. En la gestión Villarán colocaron otra placa con el nombre del alcalde Barrantes, en cuyo tiempo se emplazó la escultura.

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18. Contaminación visual del Paseo de la República.

El Paseo del República (o Paseo de los Héroes Navales en sus primeras cuadras) es  uno de los espacios urbanos más impresionantes de Lima: El Palacio de Justicia de fondo y el conjunto escultórico con la fuente en el paseo. Pero el sitio fue destruido visualmente por Luis Castañeda en su primera gestión. Observen las cuatro agresivas chimeneas de pobre diseño que emergen de la estación central del Metropolitano. E intenten tomar una fotografía del Palacio de Justicia. Por eso es urgente un concurso arquitectónico para reparar el daño causado.

En una ciudad Patrimonio de la Humanidad toda intervención debe tener en cuenta el  “Mantenimiento y recuperación de la volumetría, suprimiendo los elementos y volúmenes que atenten contra la armonía del contexto e impidan las visuales a los monumentos y entornos naturales. Incorporación de la Obra Nueva en armonía con la escala y carácter del entorno” (Reglamento de la administración del Centro Histórico de Lima. Ordenanza 062. Artículo 2, b). Por lo visto esta ordenanza no existe para Luis Castañeda.

Otro caso similar ocurrió en el río Rímac. Ahí tenemos dos valiosos puentes históricos: el Puente de Piedra -no se llama Puente Trujillo- del virrey Montesclaros (1610) y el Puente Balta de la casa Eiffel (1869). Nada debería competir visualmente con ellos. Desgraciadamente el paisaje de esta parte del Centro Histórico ha sido desvirtuado con la agresiva inclusión del puente denominado “Rayos de Sol”. La cosa se agrava porque luce un amarillo intenso, color del partido del alcalde. El blanco disimularía un poco la presencia de la punta intrusa que se eleva sobre el río.

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19. Monumento al Bombero. Lince.

El Monumento al Bombero (Lince) era obra del escultor ayacuchano José Molina Enciso. Una vez más las autoridades peruanas demostraron su desprecio por la escultura pública y su incapacidad para comprender la importancia de la memoria urbana. La Municipalidad de Lince destruyó el monumento al bombero con el pretexto de “remodelar” este tradicional espacio público.

Si bien la escultura no era una obra maestra del arte, los vecinos la estimaban por ser un referente simbólico barrial. Y es que los monumentos ayudan a configurar la identidad de una ciudad, son los guardianes de su historia. Un paisaje urbano encierra los recuerdos y sentimientos de los vecinos, pero nada de eso fue respetado por el señor Príncipe, alcalde de Lince y socio político de Luis Castañeda.

El monumento -cuya primera piedra se colocó en 1947-  ya había sido afectado cuando se le pintó con colores “realistas”, pero ahora ha sido reemplazado por una escultura mediocre rodeada de cuatros chorros de agua. Del obelisco, ni rastro. Otra pileta para seguir jugando con el agua en una ciudad enclavada en un desierto. La cruel ironía es que precisamente, los bomberos tienen problemas para aprovisionarse del líquido elemento en sus heroicas  batallas contra el fuego. La pobreza intelectual y mal gusto de muchos alcaldes ha permitido la invasión de fuentes “ornamentales” que en su mayor parte carecen de valor artístico.

La destrucción del Monumento al Bombero fijó dos posiciones. Lo extraordinario es la actitud de los ciudadanos que salieron en defensa de la historia de su distrito. Lo vergonzoso fue la prepotencia de las autoridades municipales que no dieron  marcha atrás y culminaron su obra destructora. Para eso recurrieron a la violencia física contra los vecinos -entre ellos el nieto del escultor ayacuchano- en un acto salvaje que ha quedado impune.

A última hora el municipio salió con el argumento de que el monumento era un peligro. En ese caso se refuerza, se restaura, pero no se destruye.  Desgraciadamente en nuestra ciudad se piensa que modernizar significa destruir la memoria.

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20. Pachakútec

Escultura-instalación de Javier Aldana (1991) emplazada en el atrio del Museo de la Nación. La obra fue trabajada en travertino crema, metal y fragmentos de ladrillo. Urge recuperar su diseño original reintegrando los ladrillos quebrados que estaban en la parte inferior. Insistimos, la apariencia inicial ideada por los artistas debe ser respetada siempre.

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21. Plazuela del Cercado

Es el corazón del tradicional Barrio del Cercado. Una fuente de bronce y cinco estatuas de mármol decimonónicas embellecen este espacio urbano. El sitio fue restaurado en la gestión municipal anterior pero el descuido posterior ha permitido que la Justicia siga mutilada (ha perdido la espada). En cuanto a la fuente, han robado una de las aves de metal.

Lo más grave del asunto es que la plazuela  tiene como vecina principal a una dependencia de la PNP. Los vándalos actúan impunemente a pesar de la presencia de la autoridad policial. A la policía se la respeta, a los monumentos también

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22. Financiamiento e instalación de pseudoesculturas

“Nuestra pequeñez debe contar por uno de sus factores la perenne contemplación de lo deforme: quizá no guardamos altas ideas en el cerebro porque nada bello miramos ante los ojos” (Manuel González Prada. Horas de lucha, 1908).

Es evidente el interés de muchos municipios e instituciones en levantar obras escultóricas en tributo a personalidades ilustres de la patria. El problema es que en los últimos años han proliferado esculturas de pobre calidad que más que homenaje se convierten en espectáculo grotesco. Se trata de figuras humanas con defectos anatómicos, ensayos fallidos de escultura ecuestre,  y/o alegorías ridículas dedicadas a la gloria de los alcaldes de turno. Aquí algunos casos notables: 

  1. La espantosa “voleibolista” dedicada a Akira Kato entre las avenidas Salaverry con Javier Prado.
  2. La desproporcionada estatua de Manuel Cipriano Dulanto en el Callao,
  3. La escultura de Fernando Belaunde entre las avenidas Huiracocha y Escobedo.
  4. El Mariscal Castilla con su caballo famélico en Lince.
  5. Las estatuas alegóricas que aluden a la familia en Puente Piedra.
  6. Chosica. Aquí el asunto es grave, pero sólo mencionaremos la horrible figura del Cristo monumental, el Cáceres a caballo defectuoso por donde se le mire y el Bolognesi cuyo rostro no se parece al héroe de Arica. Hay que agregar que el alcalde Luis Bueno -socio político de Luis Castañeda- gusta de colocar placas en los espacios públicos para elogiar a su persona y a su señora madre, lo cual revela cierto desorden de personalidad. Aquí un ejemplo: “He venido de Apurímac y he llegado a este valle no como el águila en busca de presa sino como el cóndor andino a buscar nido en suelo chosicano”. Habría que informarle que también hay águilas andinas y que el cóndor se alimenta de carroña.
  1. En Bellavista -entre las avenidas Faucett y Venezuela- se han colocado dos estatuas de nuestros héroes nacionales, Cáceres y Bolognesi. La primera es mala copia de una pieza que se encuentra en el Parque Reducto, y en la otra un inepto escultor intenta reproducir la obra de Artemio Ocaña. Copian sin mostrar respeto por el trabajo creativo de artistas famosos ya fallecidos. Además, ambas figuras son enormes para el espacio que ocupan y están rodeadas por piezas de artillería que no corresponden al contexto de la Guerra del Pacífico. Para completar los anacronismos, en algunas ocasiones la zona es resguardada por soldados vestidos con uniformes de tiempos de la Independencia.
  2. La Madre Patria y el Gral. San Martín instalados en la Plaza La Bandera en la gestión de Susana Villarán.

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INFORME EN PRESENCIA CULTURAL

 

 

 Marco Antonio Capristán nos entrevistó en Arroba Radio acerca de la escultura pública en Lima. Lo dijimos todo, claro y sin anestesia… También hay situaciones anecdóticas inevitables… Y una corrección: los grilletes de la Ley, no de la Justicia.

 

 

COLOFÓN

Basta dar un paseo por el centro histórico de ciudades como México, Bogotá, Buenos Aires o Montevideo para notar la diferencia en el tratamiento oficial del patrimonio escultórico. A las autoridades no se les ocurre alterar la obra artística original y cuando ocurre un desliz, como en el caso del Caballito de Tolsá en México, el asunto se convierte en escándalo nacional y tema de debate público.

Claro que también hay vandalismo, pero lo hace gente indeseable en las esculturas más alejadas, pocas veces ocurre en el centro de las ciudades. Los limeños tenemos mucho que aprender. Ojalá estemos dispuestos.

Virgilio Freddy Cabanillas Delgadillo.

peruanticuario@yahoo.es

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MUSEO NACIONAL. RECLAMO CIUDADANO.

El museo es la institución educacional democrática por excelencia; es el medio más eficaz para vulgarizar las enseñanzas de la historia. Si tenemos conciencia de nuestros deberes para con el destino de la patria, estamos obligados a trabajar empeñosamente en la magna labor de educar al pueblo, despertando el espíritu solidario de grupo, y forjando así la conciencia nacional.

(Julio C. Tello, 1924).

En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías.  

(Mario Vargas Llosa, 2009).   

14257717_1138745489521800_2098606170847793117_oMNAAHP. Vitrinas en los pasadizos, con la luz solar que dificulta la visión de las piezas y complica la tarea de fotografiar. Y ese bonito pero peligroso techo de madera que en caso de incendio será fácil presa de las llamas. Fotografía: V. F. Cabanillas.

dscn9962MNAAHP. ¿Alguien se hará responsable cuando una delegación de escolares quede atrapada entre esos monolitos Pukara en un terremoto? Fotografía: V. F. Cabanillas.

14242304_1141399082589774_3282402241875463211_oLos tumis de la cultura Lambayeque (Sicán) son piezas representativas del Perú Antiguo. En esta vista del MNAAHP vemos la exposición de estas magníficas obras de arte antes del robo de 1981. El más grande medía 43 cm. pero ese año fue robado y destruido. Este fue uno de los más penosos atentados contra el patrimonio del Perú. Del robo se salvó otro tumi similar pero más pequeño -lo vemos a su derecha- el mismo que se conserva en el depósito del MNAAHP. Hace rato que deberíamos verlo exhibido en todo su esplendor, pero los peruanos nos damos el lujo de tener “tesoros escondidos”. Seguramente será la estrella del nuevo museo. Fotografía: Guía para museos de arqueología peruana.

EL MUSEO ESPERADO

El Estado peruano no ha construido la infraestructura adecuada para el museo nacional en la capital del país. Esa es una gran deuda con la cultura que tarde o temprano tiene que pagar. El entrañable Museo de Pueblo Libre (Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú) posee un local con salas y depósitos vetustos, con pocas posibilidades para una museografía moderna. Los espacios son reducidos, por esa razón culturas tan importantes como Vicús y Recuay se limitan a algunas vitrinas en los pasadizos. Lima, Moche y Nasca comparten una sala, donde es imposible presentar todo lo que la ciencia ha descubierto acerca de estas complejas sociedades. La sala del Formativo es pequeña y estrecha, insuficiente para mostrar -y explicar- los procesos ocurridos en un período tan decisivo. ¿Y qué podemos decir del Arcaico? Apenas una pincelada. En el histórico edificio de Pueblo Libre no hay sitio para incorporar los nuevos conocimientos que la Arqueología, la Antropología y la Etnohistoria brindan sobre las sociedades andinas. Esas limitaciones deben ser una tortura permanente para el excelente personal que trabaja en las instalaciones del MNAAHP.

Los especialistas conocen lo que hay en los depósitos. Han visto decenas de miles de piezas guardadas ¿Y el público no tiene derecho a conocer su Patrimonio? ¿Por qué no trabajamos con la idea de democratizar las colecciones del museo? ¿Por qué la gente de a pie tiene que contentarse con poco? El MNAAHP a pesar de tener un acervo de primera y un gran personal científico, nos muestra una síntesis paupérrima de la historia andina.

Hay que agregar que no se pueden hacer exposiciones internacionales de alto nivel. El MNAAHP (Pueblo Libre) sale perdiendo si lo comparamos con el Museo Nacional de Antropología y el Museo Nacional de Arte de México, el Museo Nacional de Colombia en Bogotá, el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, el Museo de La Plata o el Museo de Historia del Arte de Montevideo, instituciones que son símbolos de sus respectivas ciudades.

El Perú necesita un museo arqueológico con infraestructura moderna, con amplios espacios para explicar el desarrollo cultural andino, con salas de exposiciones temporales que permitan traer a nuestro país muestras internacionales, con depósitos preparados para resistir el megaterremoto que se nos viene. Una obra de ese tipo será el mejor homenaje al sabio Julio C. Tello. Una inversión millonaria que vale la pena para educar a nuestro pueblo y para salvar nuestro patrimonio ancestral. Un país que fue escenario de uno de los primeras civilizaciones de la historia y cuya capital tiene un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad, necesita un gran museo. El Imperio de los “tesoros escondidos” debe mostrar su legado en la mejor vitrina: https://www.youtube.com/watch?v=JBD2QJNYB5Y

Esta preocupación sobre el local del Museo de Arqueología y Antropología se remonta a los años 60. Más tarde, -durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde- se continuó con el proyecto del nuevo edificio. Pero los interminables debates de los expertos -había numerosos cuestionamientos técnicos y teóricos- dificultaron su realización. Ya se estaban excavando los sótanos a un lado del Parque de Las Leyendas; recuerdo un cartel que decía más o menos así: “Aquí se construye el Museo Nacional de Arqueología del Perú”. Y guardo un recorte de El Comercio con la espléndida maqueta.

Pero llegó Alan García al poder y se canceló la construcción. A cambio de eso, el gobierno aprista destinó el local del Banco de la Nación -antes Ministerio de Pesquería-  para sede del denominado Museo de la Nación. De esta manera el Perú perdió la oportunidad de tener un museo con infraestructura moderna en los 80.

El proyecto de construcción de un local nuevo para el museo nacional se había frustrado, pero al menos quedaba el premio consuelo del Museo de la Nación. Los enormes espacios y muros indestructibles del edificio “brutalista” brindaban muchas posibilidades para mostrar y proteger el patrimonio nacional. Mucho debieron sufrir los arquitectos y museógrafos para adaptar el local a museo, pero al final el resultado fue interesante.

Para todos fue una grata impresión visitar el nuevo museo allá por 1990. Amplias salas de exhibición y numerosos recursos museográficos recreaban importantes aspectos de la cultura nacional. Obviamente faltaban muchas cosas, pero se había dado un gran paso. Recordamos cuatro grandes muestras: Circuito expositivo prehispánicoContinuidad culturalHistoria del vestido peruano y una exposición de arte peruano contemporáneo (150 pintores y 50 escultores). Las dos primeras quedaron como exhibiciones permanentes y las otras dos fueron reemplazadas. Posteriormente se implementó una muestra permanente para niños. Los amplios espacios del nuevo museo permitieron la realización de notables muestras internacionales, como por ejemplo: Imágenes de la IndiaImágenes de Filipinas, China: 5000 años de civilización, etc. También se realizaron exposiciones temporales sobre las recientes investigaciones arqueológicas: Poémape, Sipán, Sicán, Kunturhuasi, la Doncella del Ampato.

Sin duda la muestra sobre el Antiguo Perú era la más visitada por el público. Además de las piezas exhibidas, todos extrañamos las maquetas, dioramas y réplicas: la aldea de La Paloma, la galería del Lanzón Monolítico, los relieves policromados de Moxeque, el farallón de Poro Poro, los geoglifos de Nasca, la tumba del Señor de Sipán, los murales policromados del Horizonte Medio, la reconstrucción de una tumba Chancay, las espectaculares maquetas del Cusco incaico y de Machupicchu, etc. Queda como recuerdo Arte en el Antiguo Perú -un libro publicado en 1994- testimonio de la gran exposición desaparecida.

Por supuesto que la adaptación del edificio a museo trajo dificultades. Siempre hubo problemas para orientarse en el enorme local. Muchos visitantes recorrían todo el período pre-inca, pero al terminar con el Intermedio Tardío (Reinos y Señoríos) no se daban cuenta que era necesario continuar por un puente hacia la Sala Inca; bastante confundidos regresaban sobre sus pasos y volvían al primer piso a pie, en un alucinante recorrido al revés. Otros jamás descubrían la entrada a la gran exposición de arte tradicional y popular (Continuidad cultural). Un serio problema de señalizaciones. Por otro lado, esta sensación de rutas confusas y elementos desarticulados era fiel reflejo de nuestra realidad; hasta en eso el museo hacía honor a su nombre.

Recordamos también algunas remodelaciones o reestructuraciones desafortunadas. Nos referimos a la que se hizo en la Sala Inca. La exhibición era interesante, pero podía ser mejorada. Sin embargo, la remodelación fue más bien un atentado. Se achicó el espacio, el “diálogo” entre los elementos museográficos se empobreció, una sensación de desorden invadió a la muestra. Incluso retiraron la excelente maqueta de Machupicchu. Sólo en el Perú se puede hacer una intervención para malograr lo que es aceptable. Cambios para retroceder.

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Una vista de la desaparecida Sala Inca del Museo de la Nación. Del libro  Arte en el Antiguo Perú (1994).

EL MUSEO DE LA NACIÓN LIQUIDADO

La invasión de oficinas en los espacios expositivos se inició el año 2004 con la 45 Reunión de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo BID que también se realizó en el museo. Las oficinas construidas para tal efecto quedaron permanentes.

Pero lo peor ocurrió el 2008, durante el segundo gobierno de Alan García. La exposición principal fue desarmada para utilizar los espacios en las cumbres económicas ALC-UE y APEC. Nadie niega la trascendencia de dichos eventos, pero sólo un país bárbaro desactivaría la principal muestra permanente de su museo nacional para realizar actividades ajenas al museo.  No nos imaginamos una situación similar en ningún país latinoamericano. Desafortunadamente, en nuestro país hay autoridades capaces de eso. Nuestras instituciones son tan frágiles, que las decisiones de dos o tres personas -de turno en el poder- pueden traer abajo logros alcanzados en años. La ausencia de la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, pretendió ser llenada con  las muestras denominadas Tradición y diversidad en el arte peruano y Unidad en la diversidad: Aproximaciones temáticas a la historia peruana. En ambos casos contaban con piezas excepcionales, pero las dos exposiciones eran minúsculas y desconcertantes para los que sabemos lo que era el Museo de la Nación.

Otro desatino fue el intento de pintar el edificio de blanco, sin tener en cuenta que la arquitectura brutalista se caracteriza precisamente por el cemento cara vista. El gobierno aprista se despidió con otro atentado oficial contra el museo. Para arreglar la estupidez pintaron los muros con un verde “sucio” que hay que eliminar.

El año 2012, con motivo de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur y Países Árabes (ASPA), nuevamente las sedes de la cultura -Museo de la Nación y la Biblioteca Nacional- fueron convertidas en centros de convenciones. Humala siguió el mal ejemplo de Alan García. Pero hay otro asunto que no se tomó en cuenta. Todos sabemos que una reunión de líderes de países árabes entraña una situación de peligro. Las autoridades peruanas son tan irresponsables con la cultura, que convirtieron a dos de nuestros principales repositorios de bienes muebles históricos, arqueológicos, artísticos, etnográficos y documentales en un gigantesco “tiro al blanco”. Comenté tal situación en su momento y en las redes sociales algunos me tildaron de “exagerado”; seguro no sabían que había peligro real, por eso la Marina de Guerra dispuso que sus corbetas misileras estuvieran alertas para prevenir ataques: https://www.youtube.com/watch?v=jE2KyXRO_qA

Afortunadamente la cumbre terminó sin contratiempos. Pero se puso en evidencia que las autoridades peruanas creen que el progreso se mide sólo con el aumento de los negocios. Su visión limitada del desarrollo humano les hace creer que la ciencia, la educación y el arte pueden esperar.

PROYECTO ACTUAL EN DEBATE

El Ministerio de Cultura se ha propuesto la construcción del nuevo museo arqueológico nacional frente al santuario de Pachacamac. Esto deja de lado un proyecto previo que consistía en remodelar y ampliar las instalaciones del local de Pueblo Libre. Ahora el plan es trasladar todas las  colecciones arqueológicas del MNAAHP y las que estaban en el Museo de la Nación al nuevo edificio.

En cuanto al museo de Pueblo Libre,  se especializará en historia virreinal y republicana. Las colecciones arqueológicas que tiene el MNAAHP son tan grandes que una parte de las piezas se puede quedar en el local original. Entonces, antes de entrar al tema principal (virreinato-república), en las primeras salas se podría apreciar una síntesis del Perú antiguo con piezas selectas y así no se perdería del todo la temática arqueológica.

Por otra parte, se ha anunciado que el Museo de la Nación servirá para muestras diversas sobre la cultura nacional. Creemos que el edificio de San Borja puede mantener una exposición permanente que explique la configuración de la nación peruana con sus múltiples identidades. La colección del Ministerio de Cultura incluye objetos de valor histórico, antropológico y artístico de distintos períodos y regiones  del Perú. Destacan la colección de pintura indigenista, las obras del ceramista Edilberto Mérida, así como una pintura de Tilsa Tsuchiya, extraordinaria artista peruana cuyas obras maestras se encuentran en colecciones privadas. También un Dalí y un Miró, obras donadas a nuestro país en el contexto del terremoto de 1970, actualmente prestadas al Museo de Arte Contemporáneo de Lima. Imagino también una gran muestra con máscaras y trajes de danzas de todo el país. Cada baile y/o festividad con su respectivo video, por supuesto. Por todo ello el Museo de la Nación merece ser relanzado.

Volviendo al tema del nuevo museo arqueológico, veamos algunos datos que están en el Programa Arquitectónico, en base a este documento se realizó el concurso de ideas para el edificio (2014). El mismo que fue ganado por Alexia León y su equipo. El segundo lugar lo obtuvo Juan Carlos Doblado y las menciones honrosas fueron otorgadas a las propuestas de Ronald Moreira Vizcarra y  Juan Carlos Domenech.

Desde que se realizó el concurso se sabía que sería un museo nacional de arqueología, incluso en el Programa mencionado estaba indicada la idea general de los temas a presentarse, base para el futuro guión museográfico. Traigo a la palestra los contenidos de las salas permanentes para enriquecer el debate:
  1. Introducción.
  2. Espacio y tiempo: entorno geográfico y línea de tiempo.
  3. Proceso cultural: culturas prehispánicas.
  4. Materiales y actividades: caza, pesca y recolección / plantas y animales / metalurgia / piedra / barro / vías de comunicación / textiles / otros.
  5. Transformando la naturaleza: ciencia y tecnología.
  6. Ideología: la vida, la muerte, los cultos, los ancestros.
  7. Poblaciones: demografía, fenotipos, genotipos, distribución y diferenciaciones.
  8. El contacto europeo: cambios sociales y continuidad.
  9. La construcción del pasado: la reconstrucción del pasado a través de la arqueología.
  10. Apropiación del Patrimonio: el patrimonio cultural y la identidad histórica nacional /    Protección del Patrimonio.
Al respecto tengo una observación sobre el punto 9. Hay que precisar que la construcción del pasado no es asunto exclusivo de la arqueología. También intervienen la antropología, la etnohistoria, la historia del arte, etc.
En la sala 8 será interesante ver el proceso de conquista europea y los cambios ocurridos en los Andes. Se pueden emplear piezas de arte virreinal y de arte popular contemporáneo, así como filmaciones de rituales y danzas andinas para ver los resultados de dicho proceso.

Además, sería interesante agregar un tema: El Perú en el Pleistoceno. Serviría para mostrar los animales que había en los Andes a la llegada del hombre a nuestro territorio.

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Evidencias de gonfoterios en el Perú en el Museo de Historia Natural de la UNMSM.               Fotografía: V. F. Cabanillas.

Imagino la primera impresión de los niños entrando al museo para descubrir extrañas formas de vida -megafauna hoy extinta- tal como ocurrió hace miles de años con los primeros habitantes de los Andes:

  • Gonfoterio de tierras bajas (Stegomastodon waringii)
  • Gonfoterio de tierras altas (Cuvieronius hyodon)
  • Megaterio (Megatherium celendinense)
  • Scelidodon (Scelidodon chiliensis)
  • Tigre dientes de sable (Smilodon populator)
  • Caballo sudamericano (Equus [Ameripphus] santaeelenae)
  • Armadillo gigante (Glyptodon clavipes), etc.
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               Imágenes del proyecto del nuevo museo nacional de arqueología en Lurín.
                                                       Alexia León y equipo.
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PROGRAMA ARQUITECTÓNICO
 En cuanto a la extensión del museo, antes de discutir si es grande o pequeño, veamos las cifras exactas del Programa Arquitectónico:
ÁREA PÚBLICA SIN COLECCIONES: 18460.00 m2
ÁREA PÚBLICA CON COLECCIONES: 15600.00
ÁREA INTERNA CON COLECCIONES (INVESTIGACIÓN): 22765.60
ÁREA INTERNA SIN COLECCIONES (ADMINISTRACIÓN): 1605.50
ÁREA INTERNA SIN COLECCIONES (SERVICIOS INTERNOS): 3836.30
ÁREAS LIBRES: 9700.00
TOTAL: 71967.40 m2.
A partir de estas cifras generales podemos destacar algunas áreas, por ejemplo:
Salas de exposición permanente: 10500 m2.
Salas temporales: 1500
Depósito de cerámica: 2580
Depósito de textiles: 2640.
Depósito de líticos: 570
Depósito de metales: 590
Depósito de materiales orgánicos: 560
Depósito de restos humanos: 2600
Laboratorio de conservación: 1934
Gabinetes de investigación: 735
Auditorio: 2326.
Biblioteca: 870
etc.
Como la comparación con el famoso Museo Nacional de Antropología de México es inevitable, hay que recordar que dicho museo tiene 45000 m2 de área techada, de los cuales 30000 son para salas de exposición. Éstas se distribuyen en dos pisos, el primero para la arqueología mesoamericana y el segundo para la etnología mexicana. Sin incluimos las áreas no cubiertas, el MNA llega a 79700 m2. Hay que anotar que también se aprovechan los espacios sin techar, por ejemplo para la recreación de monumentos arquitectónicos.
Como vemos, las grandes salas de exposición proyectadas para el MUNA son menos de la mitad -llegan a 12000 m2- en comparación con el MNA. A esto se podrían agregar los 900 m2 de área expositiva del cercano museo de sitio -que ya es una realidad- también del Ministerio de Cultura. A decir verdad, es suficiente para nosotros; los mexicanos necesitan espacios más grandes por las dimensiones de algunas piezas como las cabezas colosales olmecas (hay dos en el MNA), la Piedra del Sol, la Coatlicue, la Chalchiuhtlicue, uno de los atlantes de Tula o el enorme Tláloc de Coatlinchán que ha tenido que ser colocado en las afueras del museo.
En cambio las áreas internas del proyecto MUNA (depósitos, laboratorios, gabinetes, etc.) serían más que respetables, como corresponde a un museo moderno cuyo corazón son las áreas de investigación y conservación.

El proyecto ha originado intensos debates en las redes sociales. Por ejemplo la ubicación del nuevo edificio. Los grandes museos están en el corazón de las ciudades y en este caso la distancia complicará la afluencia de público. Si vemos el lado positivo se conformará un conjunto atractivo que revitalizará la zona: el sitio arqueológico, el nuevo museo de sitio, el nuevo museo arqueológico nacional y los recreos campestres. Una visita que requerirá todo un día, o dos. Como ocurre con Teotihuacan en las afueras de México D.F., se necesita por lo menos un día entero para recorrer la Calzada de los Muertos, subir a la Pirámide del Sol, visitar el Templo de Quetzalcóatl, el museo de sitio, la Pirámide de la Luna, el Palacio de Quetzalpapalótl, el museo de pinturas murales teotihuacanas, etc. O en todo caso, hay tantos atractivos que el visitante se ve obligado a volver.

También han despertado preocupación los temas del clima, el suelo y la napa freática, la cercanía con el mar y las consecuencias de un posible tsunami en la zona. Varios de estos problemas se pueden afrontar con la arquitectura y la ingeniería. En ese sentido, esta parte del debate debe continuar en un nivel estrictamente técnico.

También se ha hablado del probable daño a antiguos entierros. Ya el MINCUL ha señalado que no se afectará a restos arqueológicos, ya que la construcción se hará en una antigua cantera, en un terreno disturbado. En los bordes del enorme forado -que ya existía- han realizado labores de arqueología de rescate.

Lo más perturbador es el tema del tsunami -riesgo que fue advertido por Hugo Rengifo- aunque el arquitecto José Canziani ha señalado que el museo estará a catorce metros de altura y la ola llegaría a nueve. Un mapa -de inundación en la zona- elaborado por la Marina confirma que no hay peligro.

Hay que agregar que el plan para el nuevo museo debió trabajarse desde el principio con el personal del MNAAHP, pero sabemos que han sido informados a posteriori.

Es importante establecer un diálogo entre el arte de las antiguas culturas andinas y el arte contemporáneo peruano. Esto le dará un atractivo adicional al museo. Para eso se sugiere reservar espacios para murales en la zona de acogida, la cafetería, el auditorio, la biblioteca, los corredores, etc. Además esculturas en los espacios abiertos, en este caso al aire libre por la naturaleza de los materiales (excepto si alguna es de cerámica). Las obras contemporáneas no serían un gasto adicional ya que cada una podría ser apadrinada por una empresa peruana o internacional.

Los artistas que podrían ser convocados:

– Gerardo Chávez (murales sobre tela)

– Fernando de Szyszlo (murales de mosaico y esculturas en cemento y metal)

– Carlos Runcie Tanaka (esculturas en cerámica)

– Elliot Túpac (arte urbano)

– Christian Bendayán (murales sobre tela)

– Ricardo Wiesse (murales de mosaico)

– Víctor Delfín (murales al fresco y esculturas en metal)

– Javier Aldana (esculturas en materiales diversos)

– Rafael Hastings (murales de mosaico)

– Herbert Rodríguez (murales e instalaciones con materiales diversos)

– Benito Rosas (escultura en piedra)

– Margarita Checa (escultura en diversos materiales)

– Alberto Quintanilla (esculturas en metal)

– Jonathan Rivera JADE (arte urbano),

– Daniel Cortez “El Decertor” (arte urbano)

– Freddy Luque (esculturas de personajes ancestrales andinos), etc.

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La flecha señala la antigua cantera en la que se construye el nuevo museo, en el sitio arqueológico de Pachacamac. Un informe de PANORAMA ha indicado que el forado se hizo para hacer el museo, lo cual es falso. El proyecto estuvo a punto de ser paralizado. En la imagen también se aprecia el nuevo y precioso museo de sitio. Aunque está a unos pasos del Acllahuasi, en este caso cuenta con el aplauso general. Fotografía: V. F. Cabanillas.

TAREAS PENDIENTES

En Lima hay obras maestras de la historia del arte peruano que se encuentran inexplicablemente lejos del alcance del público. Piezas que ningún país mantendría guardadas, por el contrario las mostraría con orgullo a propios y extraños.

Pondré un ejemplo para explicarme. En 1981 entré por primera vez al Museo Nacional de Arqueología y Antropología y contemplé deslumbrado el gran tumi de la Cultura Lambayeque (43 cm.). Ese mismo año se produjo el robo de la sala de metales y la destrucción de este símbolo del Perú. Afortunadamente se salvó el tumi pequeño de 33 cm., pieza que estaba en el depósito y que hasta ahora no se exhibe, aunque se lució hace algunos años en la exposición del Perú en China. El tumi sobreviviente permanece guardado bajo estrictas medidas de seguridad. Esperamos verlo algún día, tal vez en el nuevo museo. Por esa razón mi lema es DEMOCRATIZAR LAS COLECCIONES.

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                               Tumi. Catálogo en línea del Ministerio de Cultura.

El asunto de la difusión también es importante. Si antes de visitar los museos peruanos estatales queremos conocer sus contenidos en la web, nos llevaremos una desagradable sorpresa: la mayor parte tiene escasa o nula presencia en la web. Debido a esta falencia generalizada, nuestros museos no existen para el  mundo moderno. Todo museo que se respete aprovecha al máximo este recurso moderno, basta ver las experiencias realizadas por museos de todo el mundo en Internet. Durante años hemos insistido en este tema. Afortunadamente algo se ha avanzado recientemente. El Museo de Pueblo Libre (MNAAHP) ya tiene página web. Además el Ministerio de Cultura ha puesto en línea los catálogos del MNAAHP, Museo de Arte Italiano, Museo Nacional de la Cultura Peruana, Museo de Sitio de Huallamarca y Museo de Sitio de Pachacamac.

El Estado debe reconocer el papel vital que los museos pueden jugar en la educación. Pero hasta ahora no tenemos un museo para niños. Queremos museos repletos de estudiantes y maestros. No nos referimos a las estériles visitas con masas de alumnos escuchando al guía y anotando desesperados. Casi sin mirar las piezas. Nada de eso; queremos guías capacitados en el trabajo con niños, que orienten a pequeños grupos en la apreciación de los objetos exhibidos. Guías que enseñen a mirar y a pensar. Así la visita al museo será una experiencia vital. Podemos soñar también con profesores que dejen tareas que involucren a la familia: los alumnos deben visitar un museo para averiguar temas específicos. Pero acompañados de sus padres.  Un día esos niños crecerán y serán autoridades. Sin duda verán a su país como el tesoro de todo un pueblo y no como un botín que hay que saquear.

Una vez logrado el gran museo nacional en la capital, hay que empezar una campaña para que el Estado construya moderna infraestructura de museos en las distintas regiones del país. Ya hay varios ejemplos (Lambayeque, Ferreñafe, Moche, Túcume, Chavín, etc.), en su mayor parte gracias a la ayuda económica internacional. Pero eso no basta, hay importantes ciudades que en este rubro están olvidadas. El nuevo museo nacional puede ser el impulso necesario para empezar a modernizar los museos de todo el Perú. Paralizar la obra del museo nacional no garantiza que ese dinero se destine a los museos regionales; en ese sentido ya hay una experiencia negativa con la cancelación del proyecto que se hacía en el Parque de Las Leyendas. Esa plata no se destinó a los museos regionales.

Finalmente,  hay cierta oposición contra la inversión en un museo de grandes dimensiones, infraestructura moderna y belleza arquitectónica. Sin embargo, sospecho que muchos de los opositores han visitado los grandes museos del mundo y no les ha molestado. ¿Los peruanos no nos merecemos una institución de ese nivel? Colecciones y personal científico hay, falta la infraestructura.

Se sabe que el nuevo museo ha sido proyectado con grandes espacios. Ahí se va a poder desarrollar una museografía moderna, y será factible mostrar la historia del Perú Antiguo en todo su esplendor. A muchos les molesta el tamaño, los críticos dicen que es “faraónico”, “descomunal”, “¿para qué tan grande?”, “ya tenemos museo”, hasta “imperialista” han dicho. Es que la gente piensa solamente en el momento. ¿Y qué va a pasar en el futuro? Imaginen  los próximos veinte o treinta años, ¿cómo va a estar el depósito de Pueblo Libre? Por eso los depósitos del MUNA tienen que ser grandes, y sus salas también. Con el tiempo vamos a tener más conocimientos y vamos a querer incorporar otros recursos museográficos y piezas. No podemos pensar en un museo para el momento, sino en un edificio con posibilidades de expansión para la museografía. Si se va a invertir que se haga bien.

Es más, será un acto de justicia social ofrecer a los peruanos un museo de peso internacional que les permita educarse de una manera dinámica, así como elevar su alicaída autoestima. Esto en relación con nuestro patrimonio. Pero un gran museo tendrá un valor adicional, permitirá a la población apreciar muestras temporales internacionales, actualmente privilegio de aquellos que tienen la posibilidad de viajar por el mundo.

Ilustración de portada:

El museo y el encuentro de generaciones. Fotografía del autor.

Pronunciamiento:

https://www.facebook.com/notes/muna-gran-objetivo-nacional-del-per%C3%BA/pronunciamiento-el-museo-nacional-de-arqueolog%C3%ADa-muna-una-obra-viable-y-necesari/226702237737991

Detalles del Programa Arquitectónico:

https://peruanticuario.wordpress.com/2017/03/05/el-programa-arquitectonico-del-nuevo-museo-nacional/

Virgilio Freddy Cabanillas

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La problemática del Patrimonio Cultural en el horizonte del historiador profesional.

El historiador desarrolla su labor profesional en diversos rubros, tales como la investigación, la asesoría, la docencia y la gestión. Dentro de este panorama, cada vez es  más urgente establecer una relación cercana entre historiadores y Patrimonio Cultural, sobre todo en este tiempo de crecientes amenazas contra el legado histórico de los pueblos.

El concepto de Patrimonio se utiliza ampliamente en el vocabulario de los docentes, arqueólogos, historiadores del arte, conservadores, historiadores, etc. El organismo oficial de la cultura en el Perú, define Patrimonio como aquello que se recibe de los padres

[…] y que, por lo tanto, es de uno por derecho propio, sin que ello sea discutible. En un sentido más amplio, puede referirse a una nación, e involucra no sólo a los bienes materiales, sino también a los espirituales e inmateriales, que en conjunto identifica a un grupo humano. (Ministerio de Cultura, 2012).

Por su parte, la Carta de Cracovia señala que el “Patrimonio es el conjunto de las obras del hombre en las cuales una comunidad reconoce sus valores específicos y particulares con los cuales se identifica” (Conferencia Internacional sobre Conservación, 2000: 5). Se trata de una herencia que se acumula y transmite, enmarcada en “[…] una continua transformación de los recursos de acuerdo a las necesidades y el nivel de conocimientos de cada época” (Fujita, 2005: 26). Urbano agrega que “[…] el patrimonio designa en las sociedades contemporáneas el campo de producción continua de un discurso sobre los rasgos o elementos de una herencia común” (2000: 24). De esta manera, el Patrimonio es ingrediente fundamental en la construcción de identidades locales y nacionales.

El concepto de Patrimonio Cultural es bastante amplio, incluye sitios y monumentos que sirven de cohesión social a las comunidades humanas -especialmente cuando los bienes mantienen su integridad y autenticidad- así como las diversas manifestaciones que se heredan oralmente de los antepasados. La clasificación considera cuatro tipos principales:

Patrimonio Cultural Material (mueble e inmueble).

Patrimonio Cultural Documental.

Patrimonio Cultural Industrial.

Patrimonio Cultural Subacuático.

Patrimonio Cultural Inmaterial. (Hayakawa, 2010: 76-77).

La labor del historiador debe contribuir a orientar el proceso de estudio del Patrimonio entendido como el “[…] repertorio de significados continuamente interpretados por una comunidad” (Hayakawa, 2010: 43). La Carta de Cracovia señala que cada grupo humano es responsable de la identificación y gestión de su patrimonio:

Los elementos individuales de este patrimonio son portadores de muchos valores, los cuales pueden cambiar en el tiempo. Esta variabilidad de valores específicos en los elementos define la particularidad de cada patrimonio. A causa de este proceso de cambio, cada comunidad desarrolla una conciencia y un conocimiento de la necesidad de cuidar los valores propios de su patrimonio. (Conferencia Internacional sobre Conservación, 2000: 1).

Por lo tanto, hay que advertir si un monumento, sitio o manifestación inmaterial es realmente representativo de una comunidad o es la imposición de una élite sobre la colectividad. También hay que contrarrestar otra visión equivocada acerca del Patrimonio, aquella que lo considera mercancía (Hayakawa, 2010: 51). Según esta perspectiva se le considera útil por ser un producto más para el mercado, sobre todo en el ámbito de la actividad turística mal entendida, la que está desconectada de la gente y de su historia.

Sin embargo, la herencia cultural de los pueblos es también un recurso para el desarrollo  (Hayakawa, 2010: 19). Hoy está claro que su conservación y puesta en valor contribuye al progreso sostenible de las comunidades, siempre y cuando se use racionalmente, se respeten los valores que encarna y no se erosione su sentido original.

PATRIMONIO MUNDIAL EN EL PERÚ

Si bien en nuestro país la complejidad de los procesos histórico-sociales es un desafío para los historiadores preocupados por el Patrimonio; el compromiso es aún más grande cuando tenemos en cuenta que la UNESCO -en referencia al Perú- reconoce veintidós elementos en su lista de Patrimonio de importancia mundial:

Patrimonio Cultural:

  1. Centro histórico de Lima.
  2. Centro histórico del Cusco.
  3. Centro histórico de Arequipa.
  4. Sitio arqueológico de Chan Chan.
  5. Sitio arqueológico de Chavín.
  6. Sitio arqueológico Geoglifos de Nazca.
  7. Sitio arqueológico de Caral.
  8. Camino inca: Capac Ñan o  Qhapaq Ñan (compartido con Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador).

Patrimonio Natural:

  1. Parque Nacional Huascarán.
  2. Parque Nacional del Manú.

Patrimonio Natural-Cultural:

  1. Santuario de Machupicchu.
  2. Parque Nacional Río Abiseo (incluye el sitio arqueológico Gran Pajatén).

Patrimonio Inmaterial:

  1. Arte textil de Taquile.
  2. Patrimonio oral del pueblo Zápara (compartido con Ecuador).
  3. Patrimonio oral del pueblo Aymara (compartido con Bolivia y Chile).
  4. Danza de las Tijeras.
  5. Danza Huaconada de Mito.
  6. Eshuva (los rezos cantados de la etnia Huachipaeri de lengua Harakmbut).
  7. Peregrinación al santuario del Señor de Qoyllurit’i.
  8. Conocimientos, técnicas y rituales vinculados a la renovación anual del puente Q’eswachaka (río Apurímac, distrito de Quehue, Cusco).
  9. Festividad de la Virgen de la Candelaria (Puno).
  10. Danza del wititi. Valle del Colca.

Como vemos, aquí se incluyen centros históricos urbanos, sitios arqueológicos  y manifestaciones de patrimonio inmaterial. A esto habría que agregar que en la Lista indicativa de la UNESCO -en espera de una posible declaración de Patrimonio Mundial- tenemos a sitios arqueológicos como  Pachacamac y Kuélap, el centro histórico de Cajamarca y otros que se van sumando. Esto hace que la responsabilidad del historiador peruano con el Patrimonio Cultural del país -y en los casos citados, incluso de la Humanidad-  sea una tarea urgente de afrontar.

América Latina tiene un lugar importante en el Patrimonio de la UNESCO. Si sumamos la lista de Patrimonio  Mundial (sitios y monumentos) y la de Patrimonio Inmaterial (manifestaciones diversas), los cinco países latinoamericanos -a la fecha- más importantes para la humanidad son:

  1. México: 33 + 8  = 41
  2. Brasil: 19 + 8 = 27
  3. Perú: 12 + 10 = 22
  4. Colombia: 8 + 9 = 17
  5. Bolivia: 7 + 5 = 12.

UN CURSO JOVEN EN SAN MARCOS

En torno a esto, cabe destacar que en la EAP de Historia de la UNMSM tenemos ya un curso denominado Patrimonio Histórico, que comenzó a dictarse el año 2009. Un signo de los tiempos.

Dicha asignatura corresponde al segundo semestre.

Es un curso del área informativa del ciclo de formación profesional en Historia. Su objetivo es presentar a los estudiantes la información e importancia del amplio y variado patrimonio histórico del país, así como la necesidad y los medios de conservarlo y ponerlo en valor. (Escuela Académico Profesional de Historia, 2009: 24).

La presencia de este curso es congruente con las cualidades que debe reunir el historiador egresado de la UNMSM, particularmente la tercera:

  1. Capacidad técnica y metodológica para la investigación, el asesoramiento, la enseñanza de la Historia y su difusión a distintos niveles.
  2. Capacidad de crítica, análisis, creatividad e innovación en su desempeño como investigador (a) científico (a), con un sólido manejo de conceptos y categorías vinculados al análisis de procesos socioeconómicos, políticos e ideológicos, así como el dominio de las teorías, filosofías y metodologías de la Historia.
  3. Conciencia y consecuencia con un pensamiento crítico frente a la realidad nacional y mundial; trabajando por el fortalecimiento y consolidación de una memoria e identidad nacionales, la conservación de nuestro patrimonio histórico y una conciencia histórica. (Escuela Académico Profesional de Historia, 2009: 15).

La sumilla de Patrimonio Histórico es única, pero cada profesor traza sus propios objetivos y plantea la secuencia de temas según su criterio. En mi caso tengo en cuenta los siguientes objetivos:

– Presentar a los estudiantes la complejidad del patrimonio histórico peruano y su problemática.

– Evaluar las funciones y el accionar de las instituciones relacionadas con el patrimonio histórico peruano.

– Discutir los principios fundamentales de la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio.

– Conocer elementos básicos de museología y su relación con la protección y difusión del patrimonio.

– Revisar diversas propuestas y experiencias en torno a la gestión del patrimonio.

Debo enfatizar que uno de los objetivos es brindar al estudiante de Historia algunos principios de museología. Entendemos que un museo es una institución cuya misión “[…] consiste en adquirir, preservar y valorizar sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico” (ICOM, 2006: 1). La museología es la ciencia que trata de la problemática de los museos y la museografía ejecuta la parte práctica de las exposiciones, es decir el montaje.

Transmitir información básica sobre Museología y Museografía a los futuros historiadores es urgente, sobre todo cuando constatamos las grandes dificultades de los principales museos estatales peruanos.

Nos preocupa especialmente la temática museológica, por eso le brindamos un espacio importante en el curso en cuestión. Hacemos nuestro el parecer de Mario Vargas Llosa cuando dice:

Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. (2009).

LIMA, TAREAS URGENTES

Lima es una de las pocas ciudades de Sudamérica que ostentan el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Una ciudad valiosa por su trascendencia histórica y su riqueza arquitectónica-artística.

Pero el Patrimonio se ve amenazado por diversos factores tales como el paso del tiempo, los desastres naturales, la agresión humana directa, la tergiversación de sus valores y/o contenidos, o el progreso mal entendido. El papel de los historiadores es fundamental para la protección del Patrimonio en todas sus etapas: la investigación, el análisis e interpretación, la defensa militante, la difusión, la puesta en valor y la gestión.

Para el caso de los historiadores que residen en Lima, hay temas en los que podemos -y debemos- tener una acción más dinámica: la escultura pública y la arquitectura monumental virreinal y neocolonial, asuntos que competen especialmente a los historiadores del arte.

Para el caso es necesario tomar el modelo europeo, por ejemplo la Declaración de Ámsterdam:

La planificación urbana y la ordenación del territorio deben integrar las exigencias de la conservación del patrimonio arquitectónico y no tratarla de forma fraccionaria o como un elemento secundario, como ha sucedido a menudo en el pasado reciente. A partir de ahora, es indispensable un diálogo permanente entre los conservadores y los urbanistas.

Los urbanistas deben reconocer que los espacios no son equivalentes; es necesario tratarlos según las características que les son propias. El tener en cuenta los valores estéticos y culturales del patrimonio arquitectónico debe conducir a fijar para los conjuntos antiguos objetivos y normas de acondicionamiento especiales. No se deben limitar a superponer, sin coordinarlas, las normas ordinarias de planificación y las normas especiales de protección de edificios históricos. (Congreso de Ámsterdam, 1975: 5).

Aunque tal vez no sea necesario ir tan lejos para encontrar orientación contra el “vandalismo urbanístico”. Esto es lo que dicen las Normas de Quito:
Todo proceso de acelerado desarrollo trae consigo la multiplicación de obras de infraestructura y la ocupación de extensas áreas por instalaciones industriales y construcciones inmobiliarias que alteran y aún deforman por completo el paisaje, borrando las huellas y expresiones del pasado, testimonios de una tradición histórica de inestimable valor. […]

Todo ello en nombre de un mal entendido y peor administrado progreso urbano.

No es exagerado afirmar que el potencial de riqueza destruida con estos irresponsables actos de vandalismo urbanístico en numerosas ciudades del continente, excede con mucho a los beneficios que para la economía nacional se derivan de las instalaciones y mejoras de infraestructura con que pretenden justificarse.
LA SOLUCIÓN CONCILIATORIA: La necesidad de conciliar las exigencias del progreso urbano con la salvaguardia de los valores ambientales, es ya hoy día una norma inviolable en la formulación de los planes reguladores a nivel tanto local como nacional. En ese sentido todo plan de ordenación deberá realizarse en forma que permita integrar al conjunto urbanístico los centros o complejos históricos de interés ambiental. (Reunión sobre Conservación y Utilización de Monumentos y Lugares de Interés Histórico Artístico, 1967: 2).

Estamos advertidos, el progreso urbano debe estar orientado por planes reguladores. Y es en ese nivel que se aplica la denominada “solución conciliatoria”.

Tanto en el caso de la arquitectura monumental como en el de la escultura pública, la intervención en bienes inmuebles tiene varias etapas, el historiador / historiador del arte debe tener en cuenta este proceso para afinar sus competencias y potencializar su aporte. Veamos las fases según el método planteado por la Consejería de Cultura de Andalucía (González, 2008: 2-3).

A. Fase de conocimiento: estudio previo del bien inmueble para elaborar la documentación que determine y justifique el grado de intervención. Es un diagnóstico.

B. Fase de intervención: tiene tres etapas.

  1. El proyecto.
  2. La ejecución de las obras.
  3. La memoria final.
  4. Fase de difusión.

Otro elemento a tener en cuenta en la protección y uso del Patrimonio es el denominado “plan de manejo”. Los historiadores están llamados a una participación más activa en la elaboración y realización de estos documentos que permiten el uso racional del Patrimonio Histórico. Según Fernando Fujita, un plan de manejo consta de las siguientes fases: identificación, registro, investigación, conservación, puesta en valor, análisis e inserción en la realidad y propuesta de desarrollo local (2005: 29). Un trabajo multidisciplinario en el que los historiadores dialogarán con gestores culturales, museólogos, antropólogos, arqueólogos, arquitectos, etc. Una oportunidad para ampliar nuestro horizonte y aportar a la sociedad en una problemática de imperiosa actualidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

Alva, Blanca (2010). Reescribiendo la historia. Gestión y preservación del patrimonio cultural. Gaceta Cultural del Perú, 40, 6-11.

Cabanillas, Virgilio Freddy (2009). Monumental descuido. Memoria, arte y ciudad. Exágono. Revista del Colegio de Arquitectos del Perú, año 1, (3), 48-53.

Conferencia Internacional sobre Conservación (2000). Carta de Cracovia 2000. Principios para la conservación y restauración del Patrimonio construido. Recuperado el 20 de junio de 2012, de http://ipce.mcu.es/pdfs/2000_Carta_Cracovia.pdf

Congreso de Ámsterdam (1975). Declaración de Ámsterdam. Recuperado el 5 de julio de 2012, de http://ipce.mcu.es/pdfs/1975_Declaracion_Amsterdam.pdf

ICOM. Consejo Internacional de Museos (2007). Cómo administrar un museo. Manual práctico. París: ICOM.

ICOM. Consejo Internacional de Museos (2006). Código de deontología del ICOM para los museos. París: ICOM.

Escuela Académico Profesional de Historia (2009). Plan de estudios 2009. Lima: UNMSM.

Fujita, Fernando (2005). Patrimonio histórico desde la perspectiva de una región americana. Boletín del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM, año 7 (3), 26-29.

Gamarra, José Antonio (1996). Obras de arte y turismo monumental. Lima.

González Talavera, Blanca (2008). El historiador del  arte  y las  intervenciones  en  el patrimonio histórico-artístico.  Un  caso práctico: el Hotel Palacio del Bailío en Córdoba. Recuperado el 25 de junio de 2012, de

http://www.ub.edu/ceha-2008/pdfs/09-m02-s02-com_27-bgt.pdf

Hayakawa, José Carlos (2010). Gestión del Patrimonio Cultural y centros históricos latinoamericanos. Tendiendo puentes entre el patrimonio y la ciudad. Lima: UNI.

Ministerio de Cultura (2012). Patrimonio Cultural / Dirección General. Presentación. Recuperado el 1 de junio de 2012, de http://www.mcultura.gob.pe/direccion-general

Reunión sobre Conservación y Utilización de Monumentos y Lugares de Interés Histórico Artístico (1967). Normas de Quito. Recuperado el 25 de junio de 2012, de

http://www.programapd.pe/limapatrimoniomundial/documentos/normas_de_quito.pdf

Urbano, Henrique (2000). Patrimonio y modernidad. Turismo y Patrimonio, 1, 13-25.

Vargas Llosa, Mario (2009). El Perú no necesita museos. Recuperado el 15 de junio de 2012, de http://elpais.com/diario/2009/03/08/opinion/1236466813_850215.html

Varios autores (2006). Casos de gestión cultural en el Perú. Lima: INC / Universidad de Piura / OEI.

Varios autores (2000). Patrimonio Cultural del Perú. 2 vols. Lima: Congreso del Perú.

Virgilio Freddy Cabanillas

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EL REINO DE LAS COMBIS Y CUSTER ASESINAS.

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Lima-Callao es una ciudad ubicada en un área estratégica de Sudamérica, una urbe en crecimiento con gran actividad comercial e inmobiliaria; con un centro histórico que es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Pero tiene uno de los peores sistemas de transporte público del mundo. Las llamadas “combis asesinas” son un claro símbolo de la irresponsabilidad de las autoridades peruanas. Son ya varios años que venimos sufriendo cotidianamente la tortura de viajar en estos vehículos; lo que significa, entre otras cosas:

  1. Choferes infractores condecorados con multitud de papeletas que siguen al volante con total desprecio por las reglas de tránsito. Por ejemplo, todos los días hay que pelear en los paraderos, cuyos cruceros peatonales han sido expropiados por las combis y custer. Lo peor es que la gente se ha acostumbrado.
  2. Unidades que -por su tamaño- se prestan a maniobras temerarias. Muchas veces el viaje a toda velocidad se convierte en una experiencia involuntaria de aventura de alto riesgo.
  3. Cobradores que abren la puerta con el vehículo en movimiento.
  4. Carros en mal estado que sueltan sin reparo su humo venenoso; con su interior sucio y destartalado, con fierros pequeños que se salen por todas partes. Hay que tener cuidado con las rodillas. Y en muchos casos puertas bajas que ponen en riesgo las cabezas de los usuarios.
  5. Son demasiados vehículos y resulta imposible el control. Por eso tantos piratas y chiquillos al volante. E incluso se corre el riesgo de ser robado y/o secuestrado, como ha pasado tantas veces en zonas solitarias.
  6. Música estridente a todo volumen. No importa que sea las once de la noche, hay que soportar la bulla con estoicismo.
  7. Choferes, cobradores y “jaladores” lisurientos, aunque siempre hay excepciones. La falta de respeto es total contra damas y niños; cuando se les ocurre, estos jaladores miccionan en la calle delante de damas y niños, por ejemplo en la Plaza 2 de Mayo. Incluso se puede ver en las noches que algunos se drogan descaradamente; he visto casos de cobradores y jaladores “volando” en los paraderos de Lima al Callao.
  8. Incumplimiento de las rutas. Los choferes deciden cambiar el recorrido cuando se les ocurre y los pasajeros terminan expulsados “camino de cualquier parte”.
  9. Corrupción generalizada: es costumbre ver a los policías -varones- detener a las combis, llamar la atención  al chofer y luego irse juntos algunos metros para “arreglar”. Mientras tanto en la combi todos celebran el acto de corrupción y los niños escuchan y aprenden… país sin futuro.

Desgraciadamente los chalacos y limeños apuestan masivamente por el peor sistema de transporte del mundo. La locura colectiva.

Cultura combi, sinónimo de violencia y corrupción. ¿Cuántas víctimas más deben ser arrolladas para poner fin a este sistema?

Fotografías:

  1. El Paradero MINKA (Callao) es el infierno en la tierra. No hay reglas, no hay cámaras, no hay policías, no hay autoridad.
  2. Combi destartalada. Si las autoridades del Ministerio de Transportes y de los municipios de Lima y Callao usaran el transporte público, este maltrato no sería posible…

 

Virgilio Freddy Cabanillas.

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EL “MUSEO” METROPOLITANO DE LIMA. UN CASO POLÉMICO DE GESTIÓN DEL PATRIMONIO

“La misión de un museo consiste en adquirir, preservar y valorizar sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico”. Código de deontología para museos (ICOM).

Un caso polémico de gestión cultural es el centro de interpretación denominado Museo Metropolitano, creado con una millonaria inversión en la gestión municipal de Luis Castañeda: nada más y nada menos que 35 millones de soles (http://elcomercio.pe/lima/sucesos/museo-metropolitano-no-recibe-ni-mitad-700-visitantes-estimados_1-noticia-1682972?ref=flujo_tags_199909&ft=nota_12&e=imagen).

Ubicado en la ex sede del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, su tema central es la historia de nuestra ciudad, en tiempos del Perú Antiguo, el Virreinato y la República. Su aporte es valioso para el conocimiento de la historia de Lima, es didáctico y motivador, eso no lo voy a cuestionar.

El problema es el proceso: hicieron un “museo virtual” -entendido erróneamente como museo que no exhibe objetos- cuando tenían a mano la colección de arte de la Municipalidad, una de las más importantes del país. Más que un museo se trata de un centro de interpretación, un enorme complejo de tecnología visual y auditiva que bien pudo servir de apoyo museográfico a la valiosa colección municipal.

Conservamos una carta en la que la primera gestión de Castañeda responde a nuestra crítica, señalando que se trata del “[…] primer museo virtual del país que sirve para recrear 10 mil años de la historia de Lima a través de imágenes […] utilizando la tecnología de última generación 3D, Hologramas, realidad virtual, etc.; por lo que en la concepción del Museo Metropolitano no contempla exposición física de ninguna pieza u obra de arte” (OFICIO S/Nº- 2010-MML/GDC).

Es un disparate gastar tanta plata y ocupar semejante espacio, para hacer un museo “sin objetos”, cuando hay una colección de ochocientas piezas a disposición. Y si bien un museo tiene que ser entretenido y emplear los recursos tecnológicos avanzados, no se puede hacer un proyecto de difícil sostenibilidad que resulta costoso mantener. Pero la falta de criterio de estos funcionarios es tan grande, que se sienten orgullosos de lo que llaman “el museo cibernético más moderno del mundo”.

En cuanto al edificio, ni siquiera se puede apreciar sus calidades arquitectónicas. El interior pasa desapercibido mientras nos desplazamos por las salas de proyección que hay que recorrer obligatoriamente acompañados. Y eso no se hace en un museo moderno. Un caso de “gestión” cultural desconectada de conceptos y prioridades.

Polémica y sospechosa era la última sección de la exposición; una nota de prensa de la municipalidad -ya retirada de la web- señalaba: “En el siglo XXI se mostrarán las obras urbanas de infraestructura física y social que han transformado la ciudad de Lima en los últimos 7 años; articulación vial desde las escaleras urbanas hasta los viaductos en tres niveles y la recuperación de los espacios públicos; clubs zonales y parques metropolitanos para mejorar la calidad de vida de los residentes de la ciudad. El nuevo sistema de Hospitales de la Solidaridad, nuevos albergues para los más pobres de la tercera edad y recuperación del Centro Histórico de Lima. Un vuelo virtual transportará al visitante a la Lima del futuro del año 2050”.     (http://www.munlima.gob.pe/Publicacion/publica.aspx?nid=1753).

Realmente grave. Querían mostrarnos toda la historia de la ciudad para llegar a la gestión del señor Castañeda. Tal vez el primer caso de un museo con fines electoreros. Una muestra más del retrógrado “patrimonialismo” de los políticos peruanos que aprovechan los bienes públicos como si fueran parte de su patrimonio personal. Ningún funcionario debería invertir la plata del Estado en difundir su imagen personal o en campañas electorales permanentes. En ese sentido, hasta el nombre del “museo” se asemeja a la obra vial del mencionado alcalde. Nos quería meter el Metropolitano hasta en la sopa. Sin embargo, al cambiar la gestión municipal esa parte de la muestra fue replanteada.

Creo que en las instalaciones del “Museo Metropolitano” se debe exhibir la notable colección de arte del municipio limeño: Pancho Fierro, Ignacio Merino, Francisco Laso, Daniel Hernández, Teófilo Castillo, José Sabogal, Jorge Segura, Mario Urteaga, Tilsa Tsuchiya, Fernando de Szyszlo, Julia Codesido, Bagate, Guayasamín, Ella Krebs, Alberto Dávila, Germán Suárez Vértiz, Aquiles Ralli, Víctor Humareda, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Milner Cajahuaringa, etc. Varias de las pinturas son piezas fundamentales en la historia del arte peruano: Habitante de la cordillera y Santa Rosa (Laso), Colón ante los sabios de Salamanca, La apertura del testamento y La venta de los títulos  (Merino), Alcalde de Chinchero (Sabogal), Tres jefes indios (Codesido), Cementerio (Tilsa), los retratos de la señora Mesones, Francisco Pizarro, San Martín y Bolívar (Hernández), para mencionar sólo algunas.

En el caso de la escultura no podemos olvidar el felino, el pez y el cóndor de Cristina Gálvez, piezas que estaban en el Parque de la Reserva y que no fueron tomadas en cuenta en la “remodelación” de dicho espacio. Desconozco su paradero actual. Además, la colección municipal incluye muebles, porcelanas y réplicas de esculturas europeas. A esto hay que agregar la reciente donación de la serie fotográfica Ambulantes de Roberto Huarcaya.

Este rico acervo ha estado siempre en el palacio de la Plaza de Armas, pero el acceso a la pinacoteca requiere atravesar por varios ambientes burocráticos que desaniman a los interesados. Una parte de la colección se muestra en una pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que hay que reconocer. La recuperación se inició con Teresa Arias y fue continuada por Mary Takahashi. El profesionalismo de ambas ha permitido el renacer de la olvidada pinacoteca. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas en espacios casi inaccesibles.

Por eso es conveniente que la colección de arte se exhiba en el museo. De esta manera estará al alcance de todos, como debe ser en un país civilizado. Eso no significa que el Palacio Municipal se va a quedar con las paredes desnudas. Existen numerosos dibujos, grabados y fotografías antiguas en blanco y negro que muestran detalles de nuestra ciudad, imágenes que se pueden reproducir y ampliar para compensar el traslado de los cuadros.

Además será importante el “diálogo” entre el Museo Metropolitano (historia de la ciudad, colección municipal de arte) y el Museo de Arte de Lima (historia del arte peruano), ambos en el Parque de la Exposición, que se complementarán para provecho del público. Pensemos por ejemplo, que ambos museos mostrarán amplias colecciones de artistas específicos: Carlos Baca Flor en el MALI e Ignacio Merino en el museo de la municipalidad.

También están cerca el Museo de Arte Italiano y la Casona de la UNMSM con su Museo de Arqueología y Antropología (exposiciones temporales de arqueología) y su Museo de Arte (retratos virreinales y republicanos, arte contemporáneo y arte popular). Un circuito de museos para el disfrute de todos, pensado en los ciudadanos y en el Patrimonio, no en los políticos y sus intereses.  

Virgilio Freddy Cabanillas.

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MONUMENTAL DESCUIDO. TERRORISMO VISUAL EN LA CAPITAL DEL PACÍFICO.

Imagen 1104.jpgLima es una de las pocas ciudades de Sudamérica honradas con el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad; una ciudad valiosa por su trascendencia histórica y su riqueza arquitectónica-artística. Desgraciadamente, pocas veces nuestras autoridades han estado a la altura de este reconocimiento internacional. No se puede negar que hay una gran inversión en infraestructura, sin embargo, los sitios de valor histórico están -en su mayor parte- descuidados y hasta abandonados.

Para los que caminamos cotidianamente por el Centro Histórico, es lamentable ver el descuido de la ciudad: fachadas asquerosas y/o pintadas por sectores con colores diferentes, casonas convertidas en garajes, techos con desperdicios o con informales construcciones disonantes, balcones en peligro, balaustradas y cornisas en proceso de destrucción, casonas apuntaladas como sea, esculturas mutiladas, urinarios públicos permanentemente consentidos, humo contaminante de vehículos que han pasado por “revisiones técnicas”, restauraciones de nunca acabar o anunciadas y postergadas todos los años, proliferación de depósitos para el comercio, etc. Y en los alrededores de la ciudad muchos monumentos de las culturas ancestrales están expuestos al abandono o a las invasiones organizadas por las mafias de siempre.

Todo esto afecta a los bienes patrimoniales, los mismos que guardan la memoria de la ciudad y configuran su identidad. La riqueza del paisaje urbano del Centro Histórico, Barrios Altos, Rímac y La Victoria es innegable. Antes sólo nos quedaba lamentar el deterioro, no podíamos esperar soluciones a estos problemas en un país agobiado por carencias económicas. Sin embargo, hoy tenemos derecho a exigir atención al patrimonio arquitectónico-artístico de la ciudad, ya que es evidente que dinero es lo que sobra. Hemos visto que la ciudad gasta en “mágicas” fuentes de aguas bailarinas “para competir con Dubai”, se pintan y repintan de rojo los adoquines de las veredas del Centro Histórico, se cambian luminarias de las farolas para reemplazarlas por otras de diseño anodino, el piso de las plazas y paseos públicos es remodelado pero las esculturas siguen mutiladas, se gasta en borrar las manifestaciones de arte urbano, ponen rejas amarillas frente al mar, se construye un by-pass técnicamente cuestionado, etc. Pero toda gestión debe tener prioridades, si la ciudad tiene dinero para su ornato, éste debe emplearse principalmente en la conservación de su arquitectura y escultura monumental.

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SALVAR LA ARQUITECTURA

Es hora de que las autoridades piensen en serio en restaurar -por sectores- nuestros barrios y edificios representativos. Experiencias como la de jirón Ancash -la cuadra donde se ubica la Casa de las Trece Puertas- (gestión Castañeda) o las fachadas recuperadas de los jirones Ica y Ucayali (gestión Villarán), revelan como quedaría Lima si se pusiera en valor su arquitectura.

Además, la restauración debe preparar los edificios para el gran sismo que algún día asolará esta despreocupada ciudad. Poner en valor la arquitectura virreinal y republicana significará salvar el patrimonio, la identidad de la ciudad y la vida de miles de personas. El Buque, Plaza Bolognesi, Plaza Dos de Mayo, el Colegio Real de San Marcos, la Quinta Heeren y la Casona con atlantes incendiada en Jr. de la Unión, son seis ejemplos de arquitectura monumental que deben ser salvados con urgencia.

Es absurdo lo que pasa en Lima, tenemos calles con veredas nuevas pero al alzar la vista vemos las casonas y balcones en riesgo de derrumbe. Es cierto que muchas de las construcciones son de propiedad privada, pero es evidente que sus dueños no las van a recuperar -por desinterés o por carencia de medios económicos-, entonces es imperativa la intervención de las autoridades. Si es necesario hay que replantear la legislación correspondiente, ya que con el pretexto de que el Estado no puede intervenir en construcciones particulares cada día perdemos una página de la historia limeña.

A EXPROPIAR SE HA DICHO

La situación es tan grave, que es hora de declarar en emergencia el Centro de Lima y aplicar con valentía medidas radicales. La ley permite expropiar edificaciones históricas para que el Estado las ponga en valor. Si estos monumentos están convertidos en ruinas por el abandono o han sido afectados por siniestros, su fin está próximo. En estas circunstancias, el Estado no puede permitir que la historia se haga añicos en sus narices, es hora de expropiar las edificaciones en mayor riesgo así como evitar las “desmonumentalizaciones”. Si los dueños no pueden o no quieren recuperar estos bienes,  la autoridad debe intervenir.  O en todo caso allanar el camino para que los privados que quieran adquirir estos monumentos para su recuperación, lo puedan hacer con las mejoras ventajas e incentivos.

Otro asunto que no se debe obviar es que muchas casonas son canibalizadas desde el interior, desmontadas poco a poco para terminar convertidas en fachadas de cocheras. Igualmente llama la atención la profusión de incendios en el Centro Histórico que se han incrementado sospechosamente. En ambos casos urge una política preventiva de inspecciones constantes.

Pero no podemos proponer la puesta en valor del Patrimonio sin considerar la problemática social. La gente debe integrarse al trabajo de recuperación y puesta en valor, para recibir los beneficios del turismo que será un factor de progreso para los vecinos. Si no es así, todo es en vano. El proceso debe incluir programas de apoyo psicológico a las familias disfuncionales, desintoxicación de niños y jóvenes drogodependientes, difusión de buenos hábitos alimenticios y alternativas nutricionales, prevención del abuso sexual infantil, capacitación laboral de jóvenes en peligro de ser arrastrados por el pandillaje y la delincuencia, desactivación de centros de venta de drogas, desaparición de cantinas de “mala muerte”, creación de bibliotecas barriales y museos para niños, control de cabinas de Internet que ofrecen juegos violentos a los pequeños, recuperación de la tradición oral, etc.

No se vaya a pensar que hay que defender sólo los monumentos  arqueológicos y la arquitectura virreinal y decimonónica. También es necesario aunar esfuerzos en defensa de la arquitectura peruana del siglo XX. En los años 20 del siglo pasado surgieron tres estilos que buscaban crear una arquitectura nacional: el indigenista o neo-inca -aunque también usó motivos de otras culturas-, el neocolonial o neobarroco y el neoperuano. Del primero y del último hay pocos ejemplos, en cambio el neocolonial ha dejado numerosos edificios en el Centro Histórico, Jesús María, Pueblo Libre, San Isidro, Magdalena, Miraflores, etc. Es necesario un inventario que abarque los tres estilos y luego una clasificación según la importancia de los edificios para proceder a su protección. Las construcciones más representativas deben conservarse íntegramente y las autoridades tienen que brindar todas las facilidades administrativas, legales, tributarias, etc. que requieran las familias o instituciones propietarias. Mucho más si conservan y restauran los monumentos. Otras edificaciones menos trascendentes deben ser salvadas -al menos- en las fachadas. Los arquitectos son por su propia naturaleza profesionales creativos, y pueden solucionar este impase entre tradición y modernidad. No permitamos que se siga destruyendo la arquitectura de la ciudad como ha ocurrido en las avenidas Salaverry, San Felipe, Arequipa, etc. La desaparecida Casa de la Tradición es uno de los casos más representativos.

Finalmente, hay que considerar también ciertos edificios representativos de la arquitectura contemporánea. Es el Patrimonio del futuro y hay que iniciar su estudio y protección.

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ESCULTURA EN EMERGENCIA

Pasemos ahora a otro género artístico. Lima es una ciudad con un interesante acervo de escultura pública monumental, que en los últimos años ha sido afectado por acciones -e inacciones- de las autoridades que deberían protegerlo y promocionarlo. Desde el abandono total, pasando por intervenciones distorsionadoras de los diseños originales, hasta el atentado directo destructivo, la actitud de las autoridades demuestra suma ignorancia que debemos confrontar desde la sociedad civil.

Es lamentable señalar que en este tema, el Estado es el enemigo número uno del arte escultórico. Por esa razón los historiadores podemos liderar a la sociedad civil para  reclamar normas claras para la protección de los monumentos conmemorativos y afines, obras de arte fundamentales en la educación cívica de la población y testimonios visibles que ayudan a remarcar la identidad y los valores patrióticos y ciudadanos. Insisto, hay que darles el tratamiento que merecen, son obras de arte y el hecho de que estén en la calle no significa que las abandonemos a su suerte.

Las municipalidades tienen la obligación de brindar seguridad a estas obras de arte. La vigilancia tiene que ser permanente, especialmente de noche. Un sereno en cada plaza importante, listo para comunicar cualquier agresión contra el Patrimonio y de paso dar la voz de alerta ante los posibles actos delictivos. Pienso en las plazas Unión (Castilla), Dos de Mayo, Bolognesi, Grau, Santa Ana (Italia), Francia, San Martín, Washington y Medicina Peruana, así como Parque Universitario, Paseo Colón, Héroes Navales y Alameda de los Descalzos. Tampoco es mucho, más caro cuesta restaurar los monumentos una vez que han sido mutilados.

Es necesario que exista un organismo responsable que haga un seguimiento permanente de las esculturas y que coordine cualquier intervención en el marco de las reglas estrictas de la conservación. Una oficina dependiente de la Municipalidad Metropolitana o del Ministerio de Cultura, habrá que ver. Por otro lado, las intervenciones de mantenimiento y restauración tendrían que ser aprobadas y monitoreadas por los especialistas del organismo propuesto, pero de manera ágil para evitar entrampamientos.

Es importante sancionar ejemplarmente a los funcionarios responsables del daño a los monumentos, sea por descuido, sea por intervenciones desafortunadas. Por ejemplo, los señores alcaldes deben entender que los cambios de color -les encanta el dorado- o de pedestal, sin consultar a los escultores, son faltas de respeto a la labor creativa de los artistas. El diseño original debe ser considerado intangible.

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Consideramos tres tipos de atentados oficiales contra la escultura pública:

  1. Desidia, olvido y/o abandono. Ejemplos: Conjunto escultórico funerario del Cementerio Presbítero Maestro, Alameda de los Descalzos (la han remodelado pero las estatuas siguen mutiladas), Monumento a la Victoria del 2 de Mayo, Estatua de la Libertad (Plaza Francia), bustos de la Plaza de la Medicina Peruana, etc.
  2. Atentado directo distorsionador. Ejemplos: Monumento al Cnel. Bolognesi, Monumento al Mcal. Castilla (en ambos casos los pedestales de granito están pintados de verde), Monumento al Libertador San Martín (pintado de la roca granítica), Monumento a los Cabitos en Surco (aplicación de dorado, aunque ahora luce de verde), Monumento a Manco Cápac (encerramiento de la escultura), etc.
  3. Atentado directo destructivo. Ejemplos: Monumento al Bombero (destrucción total para cambiarlo por una figura de inferior calidad), Monumento a Washington (destrucción de la banca semicircular), Monumento a Vallejo (absurdo reemplazo del pedestal original para colocar la placa del alcalde Luis Castañeda).
  4. Financiamiento e instalación de pseudoesculturas sin valor artístico. Los casos más graves se encuentran en el Callao y Chosica.

MURALES PARA LIMA

También la pintura mural está olvidada. Veamos algunos ejemplos.

  1. Marinera limeña Huayno: pinturas de Teodoro Núñez Ureta en proceso de destrucción en el Edificio Tacna (Av. Tacna 592).
  2. Murales de  la educación peruana: Teodoro Núñez Ureta, Enrique Camino Brent, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Carlos Quispez Asín y Sabino Springett en el ex-Ministerio de Educación. Durante el Fujimorato el edificio pasó a ser local del Poder Judicial. De esta manera los murales quedaron descontextualizados. El mobiliario propio de la institución ha terminado por “arrinconar” a las pinturas que nadie parece ver. Cuando se acude a pedir permiso para fotografiar los murales, no hay manera de hallar al encargado y la gestión se convierte en un peregrinaje de oficina en oficina. Si se intenta tomar fotografías sin hacer la gestión, los vigilantes caen sobre uno como si se estuviera cometiendo un delito.
  1. Mural de los Derechos Humanos. Víctor Delfín (2001). Ubicado en la sede de la Asociación Pro-Derechos Humanos APRODEH: calle Pachacútec 980 (Jesús María). El mural fue malogrado el año 2004 por manifestantes fujimoristas.
  2. Murales de los colegios emblemáticos: Bartolomé Herrera, Melitón Carvajal e Hipólito Unanue. En los dos primeros las autoridades apristas permitieron la destrucción de los murales con alegorías de la educación; en el caso del tercero, el mural de Oscar Corcuera se salvó gracias a una intensa campaña que hizo retroceder a los “modernizadores”.
  3. 6. Perú: pasado, presente y futuro. Juan Manuel Ugarte Eléspuru. Importante mural de 14 x 9 metros en la capilla del colegio de teología de Santo Tomás, luego auditorio del colegio Mercedes Cabello de Carbonera. Actualmente es sede de la UGEL 03.La pintura era poco conocida, pero ahora se permitir el acceso del público para contemplar el mural. Un avance que debemos aplaudir.
  4. Mural de la Vía Expresa (Miraflores). Ricardo Wiesse (1992). Gran mural de mosaico que necesita urgente limpieza y reintegración de las teselas que se han desprendido.

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Salvados los antiguos hay que hacer murales de nuestro tiempo. Es inspirador comprobar que en Lima hay una fiebre de murales artísticos. Pero la mayoría están al aire libre y rápidamente son afectados por el medio ambiente o son vandalizados por los indeseables de siempre. Y aunque ser efímero es propio del arte urbano, no hay que acelerar su proceso de destrucción, como lo hace una autoridad prepotente e ignorante que ha cubierto los murales contemporáneos con pintura amarilla.

Propongo aprovechar este momento de debate y convocar a artistas reconocidos -de diversas vertientes y tendencias- para que elaboren murales en la estación central del Metropolitano; hay por lo menos una decena de espacios que podrían convertirse en paneles para murales. Por lo visto fueron pensados para publicidad, pero ahora podrían cambiar de uso, como ocurre en estaciones de metro o de buses, inclusive aeropuertos de muchas ciudades del mundo.

Lo mismo hay que pensar para el futuro metro subterráneo de Lima; aprovechemos sus espacios para murales, como ocurre con el metro de Ciudad de México, que contiene pinturas, áreas para exposiciones temporales e incluso pequeños museos. También hay importantes murales en el Subte de Buenos Aires y muchos ejemplos más en toda Latinoamérica y el mundo.

Los artistas que podrían ser convocados -por su experiencia con el mural- son los siguientes:

-Gerardo Chávez (murales sobre tela como los que se aprecian en su museo de Trujillo).

-Fernando de Szyszlo (murales de mosaico en el cementerio El Ángel, la Universidad de Lima y en la entrada de  un edificio de Miraflores).

-Ellio Túpac (arte urbano, con varias obras en Lima).

-Christian Bendayán (murales sobre tela en el aeropuerto de Iquitos).

-Ricardo Wiesse (murales de mosaico en la Vía Expresa).

-Víctor Delfín (mural al fresco sobre la temática de los Derechos Humanos en Jesús María).

-Rafael Hastings (murales de mosaico en la Universidad de Trujillo).

-Herbert Rodríguez (arte urbano, como el desaparecido mural alusivo a los Derechos Humanos en la Av. Nicolás Arriola).

-Ramiro LLona (mural en la UNI),

-Jonathan Rivera JADE (arte urbano, con varias obras en Lima); entre otros.

La ciudad se transforma y el cemento es necesario para la modernidad, pero hay que pintarlo.

LIMA EN PELIGRO

Un rubro que no podemos ignorar es el conjunto de atentados oficiales contra la ciudad, perpetrados principalmente por el alcalde Luis Castañeda.

  1. Puentes sobre el río Rímac: el Puente de Piedra del virrey Montesclaros (1610) y el Puente Balta de la casa Eiffel (1869). El paisaje de esta parte del Centro Histórico ha sido desvirtuado con la agresiva inclusión del puente denominado “Rayos de Sol”.
  2. Plaza Washington. La plaza ha sido “remodelada” por la gestión Castañeda. Lo que han hecho es destruir la banca semicircular que acompañaba a la estatua de Washington (réplica de la obra de Jean-Antoine Houdon), desfigurando así el diseño tradicional del monumento.
  3. Contaminación visual del Paseo de la República. El Paseo del República (o Paseo de los Héroes Navales en sus primeras cuadras) es uno de los espacios urbanos más impresionantes de Lima: El Palacio de Justicia de fondo y el conjunto escultórico con la fuente en el paseo. Pero el sitio fue destruido visualmente por Luis Castañeda en su primera gestión. Observen las cuatro agresivas chimeneas de pobre diseño que emergen de la estación central del Metropolitano. E intenten tomar una fotografía del Palacio de Justicia.
  4. Parque de la Reserva: Obra colectiva inaugurada en 1929. El Circuito “Mágico” del Agua ha significado  la tergiversación del sentido de uno de los más importantes espacios públicos de Lima. Ahora la gente visita el parque de noche, para apreciar el “mágico” espectáculo de la luz y el agua. El diseño original del conjunto pasa desapercibido. Donde antes entrábamos libremente recordando a los limeños que se alistaron en el Ejército de Reserva para enfrentar a la invasión chilena, ahora tenemos que pagar por un rato de diversión. Nadie niega que el circuito es entretenido, se pueden tomar bonitas fotografías con la familia, etc. Pero si era necesario hacer las fuentes  se debió escoger otro lugar, no tenían que perjudicar a este tradicional paseo público. Y en el espectáculo nocturno de luz y sonido hay una falla garrafal. Alguien ignaro en música peruana ha incluido el tema boliviano Jilguero Flores en una selección de danzas peruanas. Han pasado varios años y hasta ahora no se dan cuenta. Si hay algo positivo en el nuevo Parque de la Reserva es la restauración de la casa moche de José Sabogal.  También hay que destacar la instalación de una réplica de la escultura El niño del ñoco (Raúl Franco Ochoa), cuyo original (Ismael Pozo) desapareció en 1992. Uno de los elementos originales del parque que pasa desapercibido, es la iconografía representada en los tres frisos elaborados por Daniel Casafranca, uno central y dos laterales más pequeños. Son escenas alegóricas de actividades de la sociedad inca: la adoración a los dioses, las artes plásticas, la música y la danza. La escena central es un ritual del Antiguo Perú en el que diversos personajes desnudos o semidesnudos, convergen hacia una imagen central: nada menos que el sol de los incas. En realidad es una máscara funeraria sicán a la que se le han agregado rayos. Otros motivos notables son el puma, la llama, las vasijas de base trípode, un huaco retrato moche y el monolito del Degollador de Pukara (que había sido descubierto por Valcárcel en 1925). Por su parte, algunos personajes se desplazan en un movimiento que recuerda al cortejo de un dios clásico. Compárese, por ejemplo, con el cuadro de Tiziano Baco y Ariadna (1522). Incluso el detalle de los felinos. Todo esto pasa desapercibido para que se luzcan las fuentes del “doctor” Castañeda. Para agrandar el despropósito, el diseño actual del Parque de la Reserva ha dejado de lado las tres esculturas de Cristina Gálvez que se encontraban en su interior (el felino, el cóndor y el pez). Por respeto a la finada solicitamos a la municipalidad que informe cuál es el sitio al que han sido trasladadas las esculturas. Finalmente, sugerimos usar el túnel para replicar en pintura mural la obra de Juan Lepiani El tercer reducto de Miraflores, con una explicación sintetizada de la histórica batalla.

COLOFÓN

En vez de desperdiciar el dinero atentando contra la historia, se podría invertir en recuperar para la ciudad algunos de sus elementos representativos, por ejemplo la reconstitución visual del volumen arquitectónico de la llamada Plaza Perú, un vacío notorio que no corresponde al diseño original de  la  Plaza de Armas de Lima. Hasta podemos soñar con reconstruir el arco que estaba al final de la calle Palacio, aquel que tenía la inscripción Dios y la Patria (destruido en 1879). Sería extraordinario devolverle a la ciudad uno de sus mayores símbolos.

Nota:

El término “terrorismo visual” es una sugerencia de nuestro amigo Miguel Jurupe, profesional de turismo especializado.

 

Imágenes:

“Rayos de sol”: Agresivo puente amarillo en el río Rímac.

Sujeto micciona en el Molino de Santa Clara.

Casona garaje.

Casona neocolonial a punto de desaparecer.

Libertad mutilada.

Mural de la Vía Expresa

(Fotografías del autor).

 

Virgilio Freddy Cabanillas

peruanticuario@yahoo.es

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MI PRIMARIA EN LOS 70

Ingresé a la Primaria en 1975. Todavía se escuchaba en la radio un himno que decía algo así como “con Velasco El Perú”. Estudiaba en un colegio antiguo -de esos con patio y campana- que se llamaba Francisco Fabio Brenner; la misma escuela donde estudió Nicomedes Santa Cruz. Recuerdo una actividad del centro educativo con Don Nico recitando A cocachos aprendí en el centro del patio. Mi colegio quedaba en Lince, ya no existe.

Una imagen que tengo en la memoria es a mi brillante profesora Herminia Añorga de Cueva entregándonos unos libros del gobierno, nos decía que había que cuidarlos porque al otro año los pasaríamos a otro niño. A su vez, otro estudiante -de año superior- haría lo mismo con nosotros. La profesora me convenció que tenía que ser responsable con el libro, aunque me daba pena saber que no me quedaría con esas figuras tan bonitas. Y con personajes como María Chucena y Periquito el Bandolero.

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Hace algunos años encontré versiones modernas de esos libros con las mismas ilustraciones, así descubrí que la dibujante se llama Charo Núñez. Mi hija beberá en las mismas fuentes educativas. Este reparto de libros debe haber ocurrido al entrar al segundo grado. Pero no tengo los materiales originales de los dos primeros años de primaria. En cambio conservo tres libros del tercer grado -son de 1976, pero yo los recibí el 77-, esta vez si podía quedarme con ellos. El de Ciencias Naturales está desarmado pero completo, el de Lenguaje un poco menos conservado, pero el de Ciencias Histórico-Sociales -de tanto leerlo y dibujarlo- está hecho trizas,desgraciadamente no tengo la portada ni los créditos y faltan muchas páginas.

Esos libros revelan cosas interesantes. Por ejemplo, el de Lenguaje está lleno de relatos que buscaban transmitir valores como la solidaridad. Y por supuesto tenían una fuerte dosis de nacionalismo: “Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire…”. Acabo de ver que en el poema de Javier Heraud había unas líneas que nos permitían agregar un verso personal. Contenía también muchas cosas sobre folklore andino; para mí era lo más natural porque mi padre es de Cajamarca y madre de Ayacucho, pero imagino a otros niños -y a sus padres- mirando estas cosas de “serranos”, debieron causarles un gran impacto.

El libro de Ciencias Sociales es sensacional. Los dibujos son de varios estilos, realmente sería agradable conocer a los que trabajaron en estos materiales. Había varios bloques de temas: Esta es nuestra historia, Esto es el Perú, Problemas de trabajo, Unidos trabajamos mejor, Necesitamos unirnos con otros pueblos, etc. Nos entrenaban en asuntos propios del gobierno de esa época: el Pacto Andino, las SAIS, las cooperativas, etc. Había un énfasis especial en los derechos laborales.

Y ahora me doy cuenta de cosas realmente curiosas, como esos trabajadores de la caña que tienen todo el perfil de los personajes de la iconografía moche. A propósito, me parece que en la televisión había un programa cuya cortina mostraba unos segundos de dibujo animado peruano: los mochicas agarrados de la mano bailando una versión de Llaulillay: “El amor es una planta, llaulillay, que crece y se marchita, llauliyay…”.

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En esos años hasta los cuadernos tenían mensajes educativos. Las carátulas traían escenas de los diversos departamentos del Perú, pregoneros de Lima, fauna peruana en peligro de extinción o las inolvidables vicuñitas de Kukuli Velarde, la hija de Alfonsina Barrionuevo. Nada que ver con los cuadernos actuales, con personajes de la televisión, con sofisticados diseños pero vacíos de contenido.

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En los años siguientes de la primaria se acabaron los libros de regalo y nuestros padres tuvieron que comprar las enciclopedias de moda: Bruño Venciendo. Ya estábamos en cuarto grado. En 1979 y 1980 conmemoramos el centenario de la Guerra del Pacífico; un largo poema declamado en homenaje a Grau y una interpretación teatral encarnando a Bolognesi marcarían para siempre mi vida. Nunca más podría alejarme de la Historia.

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Pero pronto se acabó la inocencia de los primeros años escolares y el mundo ideal se terminó. Nuestra profesora nos hablaba de la justicia de las huelgas del SUTEP, los padres de familia comentaban acerca de los profesores secuestrados y torturados, en las calles de Lince la policía reprimía a los escolares de secundaria. La Segunda Fase del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada llegaba a su fin, volvía la democracia y la violencia estaba a punto de ponernos al borde del abismo. Casi sin darnos cuenta estábamos en la secundaria.

Virgilio Freddy Cabanillas

peruanticuario@yahoo.es

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GUÍA CRÍTICA DE MUSEOS DE LIMA Y CALLAO

 

Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú

Plaza Bolívar s/n. Pueblo Libre. La portada fue diseñada por el arquitecto Héctor Velarde (1940). Parte del museo ocupa un edifico histórico, la Quinta del virrey Pezuela.

Colección del Ministerio de Cultura. Es el museo más importante del Perú. Piezas representativas del Perú Antiguo, el Virreinato y la República: restos humanos, ceramios, textiles, metales, líticos, objetos de material orgánico, pinturas, muebles, armas, etc. Destacan la Estela de Raimondi, las botellas texturadas cupisnique, el huaco retrato moche en sus diversas expresiones, la policromía de la cerámica nazca, la gran colección de textiles de la cultura Paracas, la sala de arqueología amazónica, los retratos de los virreyes, las obras maestras de Gil de Castro (retratos de Olaya y Bolívar), las pinturas históricas de Juan Lepiani, etc.

En su depósito se conserva un tumi de oro (33 cm) de la cultura Lambayeque (Sicán), pieza que se salvó del robo ocurrido en 1981. En esa ocasión se perdió el tumi más famoso del Perú (43 cm).

En sus instalaciones funciona una biblioteca especializada.

El MNAAHP tiene grandes problemas de espacio. El Perú fue uno de los focos civilizatorios del  mundo y necesita con urgencia un museo con infraestructura moderna, amplia y segura, como corresponde a su lugar en la historia de la humanidad. Por esa razón el Ministerio de Cultura construye en Pachacamac el nuevo museo nacional de arqueología. Ahí se trasladarían las piezas arqueológicas del MNAAHP y las del Museo de la Nación. El local de Pueblo Libre se especializará en historia virreinal y republicana.

Sitio web: http://mnaahp.cultura.pe/

Catálogo en línea: http://sistemas2.cultura.gob.pe/pyBienes/index.jsp?txtdenominacion=&selectmuseo=22&selectcategoria=&btnBuscar=ok

Lunes a sábado: 8:45 a. m. a 5:00 p. m. (venta de boletos hasta las 4:00 p.m.)
Domingos y feriados: 8:45 a. m. a 4:30 p. m. (venta de boletos hasta las 3:30 p.m.)
Adultos: S/. 10. 

Estudiantes, docentes, militares en ejercicio,  jubilados y adultos mayores: S/. 5. 

Niños y escolares: S/. 1

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Museo de la Nación

Av. Javier Prado Este 2465, San Borja.

Exposiciones temporales en base a la Colección del Ministerio de Cultura: Objetos de valor histórico, antropológico y artístico de distintos períodos y regiones  del Perú. Destacan la colección de pintura indigenista, las obras del ceramista Edilberto Mérida, así como una pintura de Tilsa Tsuchiya, extraordinaria artista peruana cuyas obras maestras se encuentran en colecciones privadas. También Ángel llorando de Dalí y Pájaros de Miró, obras donadas a nuestro país en el contexto del terremoto de 1970. Se exhiben -préstamo temporal- en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima.

El año 2008 el museo fue desarticulado por el gobierno aprista. Actualmente espera un replanteamiento de su exposición permanente, la misma que debería explicar la configuración de la nación peruana con sus múltiples identidades.

Por el momento se pueden visitar las exposiciones temporales en la Torre Kuélap y la muestra fotográfica Yuyanapaq, de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (sexto piso).

De martes a domingo: 9 a.m. – 5 pm. Ingreso libre.

Museo del Banco Central de Reserva del Perú (MUCEN)

Jr. Ucayali 299, esq. con Lampa. Centro Histórico. El edificio fue diseñado en los Estados Unidos por el arquitecto A. C. Bossom (1928).

Colección del BCRP. Piezas de arte y arqueología del Perú Antiguo, arte popular de distintas regiones del país y una selecta pinacoteca republicana -siglos XIX y XX- organizada de la siguiente manera: Iniciación, Costumbrismo, Academismo, Neoacademismo, Indigenismo, Independientes y Pintura Actual. La colección se incrementa cada año gracias al concurso nacional de pintura organizado desde el 2009.

Hay que destacar la Sala de Oro “Hugo Cohen” con piezas de diversas culturas elaboradas en el metal precioso.

Martes a viernes: 10 a.m. – 16:30 p.m. Miércoles: 10 a.m. – 7 p.m.

Sábados y Domingos: 10 a.m. – 1 p.m.

Ingreso libre presentando documento de identidad.

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Museo Numismático del Perú

Jr. Junín 781. Antiguo edificio del Tribunal Mayor de Cuentas.

Exhibe el acervo de monedas y billetes del Banco Central de Reserva del Perú. También la colección de medallas del Dr. Javier Pérez de Cuéllar, las mismas que recibió en muchos países como reconocimiento a su labor internacional.

Martes a viernes: 10 a.m. – 16:30 p.m

Ingreso libre presentando documento de identidad.

Museo Oro del Perú y Armas del Mundo

Av. Alonso de Molina 1100, Surco.

Colección privada. Arte del Perú Antiguo y armas del mundo.

Exhibe extraordinarias piezas de orfebrería andina, sobre todo de la cultura Lambayeque (Sicán).

El museo se ha renovado gracias al retiro de piezas de dudosa antigüedad y autenticidad.

Sitio web: http://www.museoroperu.com.pe/

Lunes a domingo: 10.30 a.m. – 6 p.m.

Adultos: S/. 33. Niños menores de 11 años: S/. 16

Museo de Arte de Lima (MALI)

Palacio de la Exposición. Paseo Colón 125 (Acceso por el parque). Edificio diseñado por el arquitecto italiano Antonio Leonardi para la Exposición Nacional de 1872.

La colección es de la Asociación Museo de Arte de Lima y el edificio pertenece al municipio limeño. La museografía ha sido renovada con excelentes resultados.

Exhibe “Tres mil años de arte en el Perú”: Arte del Antiguo Perú, virreinal, republicano y contemporáneo. Incluye ceramios, textiles, pinturas, grabados, dibujos, esculturas, platería, fotografía, muebles, piezas de arte en técnica mixta, instalaciones, etc. Destacan el manto verde de Paracas, la Virgen de la Leche del italiano Mateo Pérez de Alesio, las pinturas con iconografía religiosa de la Escuela Cusqueña, las acuarelas costumbristas, el gran óleo de Luis Montero Los funerales de Atahualpa, las obras del pintor y crítico social Francisco Laso, la colección Carlos Baca Flor, creaciones emblemáticas de artistas como Szyszlo y Eielson, etc.

Actualmente el MALI viene adquiriendo obras de artistas latinoamericanos recientes (México, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela).

El museo prepara la ampliación de su área expositiva con una sala subterránea para su colección contemporánea.

Biblioteca especializada.

Sitio web: http://www.mali.pe/

En Art Project:

https://www.google.com/culturalinstitute/collection/mali-museo-de-arte-de-lima?projectId=art-project&hl=es

Martes a domingo: 9 a.m. – 7 p.m. Sábados hasta las 5 p.m.

Últimos viernes de cada mes hasta las 10 p.m.

Visitantes extranjeros: S/. 30.

Visitantes peruanos y residentes en el Perú con identificación: S/. 15

Docentes, estudiantes y mayores de 65 años: S/. 5. Niños menores de 8 años: ingreso libre.

Jueves (desde las 3 p.m.) y último viernes de cada mes (desde las 5 p.m.): Ingreso libre.

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Museo Larco

Av. Bolívar 1515, Pueblo Libre.

Colección privada. Arte y arqueología del Antiguo Perú: cerámica, metales, líticos, textiles, objetos de material orgánico. Notable la sala de ceramios eróticos. También destaca el ajuar funerario de oro de un gobernante chimú.

Depósitos abiertos al visitante.

Sitio web: http://www.museolarco.org/

En Art Projet:

https://www.google.com/culturalinstitute/collection/museo-larco?projectId=art-project&hl=es

Lunes a domingo: 9 a.m. – 10 p.m.

Adultos: S/. 30.  Mayores de 65 años: S/. 25. Estudiantes: S/. 15

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Museo Amano

Calle Retiro 160, Miraflores.

Colección privada de arqueología peruana, especialmente textiles de la cultura Chancay.

Sitio web: http://www.museoamano.org/

Martes a domingo: 10 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 30. Mayores de 65 años: S/. 20. Estudiantes: S/. 10

Museo Andrés del Castillo

Jirón de la Unión, cuadra 10. Casa Belén. Centro Histórico. El edificio es una casa republicana del siglo XIX restaurada para ser sede del museo.

Colección privada de minerales de singular belleza y/o exotismo, textiles del Antiguo Perú y cerámica de la cultura Chancay.

Sitio web: http://www.madc.com.pe/

Lunes a sábado: 9 a.m. – 6 p.m. Domingos: 10 a.m. – 6 p.m.

Adultos: S/. 10. Estudiantes, docentes del 1º y 2º nivel de educación y  mayores de 65 años: S/. 5. Niños menores de 6 años: ingreso libre.

Museo Pedro de Osma

Av. Pedro de Osma 421, Barranco.  Palacete diseñado por Santiago Basurco (1908).

Colección privada de arte virreinal: pintura, escultura, platería, mobiliario. Destacan la Virgen con el Niño del italiano Bernardo Bitti -considerado el Padre de la pintura occidental en el Perú-, el gran lienzo alegórico La nave de la Iglesia, una serie de Reyes Incas y el Matrimonio de Beatriz Clara Coya con Martín García de Loyola.

Recientemente se ha abierto una nueva sala con piezas notables (esculturas rituales, variedad de recipientes, etc.)  de la culturas Tiahuanaco e Inca, gracias a un préstamo a largo plazo de la colección Lámbarri.

Sitio web: http://museopedrodeosma.org/

Martes a domingo: 10 a.m. – 6 p.m.

Adultos: S/. 20. Estudiantes y jubilados: S/. 10.

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Museo de Arte Italiano

Parque Neptuno (Paseo de la República). Arquitecto Gaetano Moretti. Mosaicos de Giovanni Buffa. El edificio y el acervo fueron obsequiados por la colonia italiana en el Centenario de la Independencia (1921).

Colección del Ministerio de Cultura. Arte italiano de inicios del siglo XX: pintura, escultura, grabado, dibujo y cerámica. A esta colección inicial se agregó un conjunto de piezas contemporáneas en 1989 y 1990.

El museo posee obras de Pietro Canonica, Leonardo Bistolfi, Eduardo Rubino, Giuseppe Graziosi, Gian Emilio Malerba, Valmore Gemignani, Ruggero Focardi, Giacomo Grosso, Angiolo Tommasi, Giulio Sartorio, Salvino Tofanari, Carlo Follini, Moses Levy, Giuseppe Amisani, Alberto Zardo, Oreste Chilleri, Enrique Tadolini, Concetto Pozzati, Remo Brindisi, Angelo Biancini, Vinicio Berti, etc.

Sitio web: http://museos.cultura.pe/museos/museo-de-arte-italiano

Catálogo en línea: http://sistemas2.cultura.gob.pe/pyBienes/index.jsp?paginaactual=1

Martes a domingo: 10 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 6. Mayores de 60 años, docentes y estudiantes de educación superior: S/. 3.

Niños y escolares: S/. 1.

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Museo Nacional de la Cultura Peruana

Av. Alfonso Ugarte 650. Edificio de estilo indigenista o neoinca diseñado por el arquitecto polaco radicado en el Perú Ricardo Malachowski (1924).

Colección del Ministerio de Cultura. Arte popular de todas las regiones del Perú.

Biblioteca.

Sitio web: http://museos.cultura.pe/museos/museo-nacional-de-la-cultura-peruana

Catálogo en línea: http://sistemas2.cultura.gob.pe/pyBienes/index.jsp?paginaactual=1

Martes a sábado: 10 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/.5. Estudiantes: S/.2. Niños: S/.1.

Museo de Arte Contemporáneo de Lima.

Av. Miguel Grau 1511, Barranco.

Colección del Instituto de Arte Contemporáneo. Obras de artistas peruanos y extranjeros como Ricardo Grau, Fernando de Szyszlo, Ramiro Llona, José Tola, José Luis Cuevas, Fernando Botero, Roberto Matta, Wilfredo Lam, Jesús Rafael Soto, etc. Cabe destacar que el Ministerio de Cultura ha prestado al MAC una obra de Dalí y otra de Miró.

En la entrada del museo se encuentra una escultura de grandes dimensiones de Verónica Wiese.

Sitio web: http://www.maclima.pe/

Martes a domingo: 10 a.m. – 6 p.m.

Adultos: S/.10. Estudiantes: S/.6. Mayores de 65 años y niños hasta los 12 años: S/.4.

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MATE. Museo de la Asociación Mario Testino

Av. Pedro de Osma 409, Barranco. Funciona en una casona de fines del siglo XIX restaurada para ser sede del museo.

Exposiciones temporales de artistas invitados y proyectos fotográficos de Mario Testino.

Siito web: http://www.mate.pe/

En Art Project:

https://www.google.com/culturalinstitute/collection/asociacion-mario-testino-mate?projectId=art-project&hl=es

Martes a domingo: 10 a.m. – 7 p.m.

Adultos: S./ 10. Estudiantes S./ 5. Mayores de 65 años: S./ 7. Menores de 12 años: ingreso libre.

 

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Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Casona de San Marcos: Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario. Centro Histórico.

El edificio se remonta al virreinato, construido para ser el noviciado San Antonio Abad de la Compañía de Jesús. Luego fue local del Convictorio de San Carlos y en el siglo XIX pasó a ser propiedad de la Universidad de San Marcos. Durante la invasión chilena la Casona fue saqueada por las tropas de ocupación. Por sus pasillos y ambientes han desfilado gran parte de los intelectuales peruanos más notables.

Lunes a sábado: 10 a.m. – 1 p.m. y de 2 – 5 p.m.

Adultos: S/. 3. Escolares y adultos mayores:  S/. 1. Sanmarquinos: Ingreso libre.

Sitio web: http://ccsm-unmsm.edu.pe/

Incluye:

Biblioteca España de las Artes:

Especializada en artes plásticas, literatura, teatro y ciencias sociales.

Capilla de la Virgen de Loreto:

Techo abovedado de madera, pintado por un artista local en el siglo XVIII. Ahí se aprecia la imagen de la Virgen María como “Reina de los Ángeles”, varios símbolos marianos inspirados en las letanías y doce doctores de la Iglesia: San Gregorio Magno, San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Santa Brígida de Suecia, Santa Catalina de Siena, Santa María Magdalena de Pazzi, Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina de Bolonia y Santa Gertrudis Magna.

Museo de Arqueología y Antropología:

Colección de arqueología peruana: líticos, textiles, cerámica, restos humanos. Destacan las piezas provenientes de las excavaciones en Galería de las Ofrendas de Chavín de Huántar y el célebre Manto Blanco de Paracas.

Ofrece exposiciones temporales a partir de su acervo.

Museo de Arte:

Colección compuesta por cuatro secciones: retratos de autoridades universitarias (virreinales y republicanos), arte popular de todas las regiones del Perú, archivo de pintura campesina y arte peruano contemporáneo (pintura, escultura, grabado, fotografía, obras en técnica mixta, instalaciones y video arte). La colección contemporánea viene creciendo notablemente gracias a las donaciones de los artistas peruanos más representativos.

El Museo de Arte de la UNMSM cuenta con obras de figuras fundamentales en la historia del arte peruano tales como Teófilo Castillo, Julia Codesido, Camilo Blas, Felipe Cossío del Pomar, Tilsa Tsuchiya, Sérvulo Gutiérrez, Joaquín López Antay, Jesús Urbano Rojas, Florentino Jiménez, Hilario y Georgina Mendívil, Emilio Rodríguez Larraín, Gerardo Chávez, Alfredo Ruiz Rosas, Joaquín Roca Rey, Rafael Hastings, Alberto Quintanilla, Carlos Revilla, Ramiro Llona, Ella Krebs, Ricardo Wiesse, José Tola, Lika Mutal, Sonia Prager, Johanna Hamann, Herberth Rodríguez, Carlos Enrique Polanco, Eduardo Tokeshi, Carlos Runcie Tanaka, Eduardo Llanos, Kukuli Velarde, Claudia Coca, Susana Torres, Elena Tejada, Ana María McCarthy, Natalia Iguiñiz, Abel Salazar, Haroldo Higa, Cristina Planas, Gino Ceccarelli, Christian Bendayán, Santiago y Rember Yahuarcani, Martín Moratillo y un largo etc.

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Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Av. Arenales 1256, Jesús María. En la entrada hay dos esculturas de Sérvulo Gutiérrez: Las amazonas.

Colección organizada en cuatro divisiones: botánica, zoología, ecología y geociencias.

A pesar de los problemas de espacio, destacan la presentación del pez sol o pez luna Mola mola,  la ballena prehistórica Livyatan melvillei, el enorme caimán Purussaurus, el extinto caballo andino Equus (Ameriphus) santaeelenae y los dinosaurios Carnotaurus sastrei y Titanosaurus.

Biblioteca especializada.

Sitio web: http://museohn.unmsm.edu.pe/

Lunes a viernes:  9 a.m. – 5:15 p.m.  Sábados: 9 a.m. – 4:30 p.m. Domingos: 10 a.m. – 1:30 p.m.

Adultos:  S/. 7. Niños y estudiantes: S/. 5. Mayores de 60 años: ingreso libre.

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Museo de Historia Natural “Vera Alleman” de la Universidad Ricardo Palma

Av. Benavides 5440, Surco. Facultad de Ciencias Biológicas.

Muestras paleontológicas, zoológicas y botánicas. Camélidos sudamericanos.

Lunes a viernes: 9 a.m. – 4 p.m.

Sábados: 12 a.m. – 4 p.m.

Adultos: S/. 8 .  Adultos mayores: S/. 6. Niños y estudiantes y jubilados: S/. 3

Museos del Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú

Museo de Artes y Tradiciones Populares.

Casa Riva Agüero: Jr. Camaná 459. Centro Histórico. El museo funciona en una casona del siglo XVIII.

Arte popular de distintas regiones del Perú.

Lunes a viernes: 10 a.m. – 1 p.m. y de 2 – 7 p.m.
En el mes de febrero sólo hasta la 1 p.m.

Adultos: S/. 2 . Niños, estudiantes y jubilados: S/. 1

Museo Arqueológico “Josefina Ramos de Cox“.

Jr. Rufino Torrico 1141, Plaza Francia. Centro Histórico.

Colección de arqueología peruana, especialmente del departamento de Lima. También piezas de uso cotidiano halladas en la Casa O´Higgins y en una ocupación española de Huaca Tres Palos.

Lunes a viernes: 10 a.m. – 1 p.m. y de 2 – 7 p.m.
En el mes de febrero sólo hasta la 1 p.m.

Adultos: S/. 2 . Niños, estudiantes y jubilados: S/. 1

Casa O´Higgins.

Jr. de la Unión 554. Centro Histórico.

Exposiciones temporales y Galería Histórica Bernardo O´Higgins.

Martes a domingo: 10 a.m. – 7:30 p.m. Ingreso libre.

Museo de Arqueología de la Universidad Federico Villareal

Jr. Cañete 697, local central de la universidad.

Colección arqueológica de la UNFV, especialmente de la Cultura Nazca.

Lunes a viernes 9 a.m. – 4 p.m. Ingreso libre.

Museo de Arte Religioso de la Catedral de Lima

Plaza Mayor de Lima. Centro Histórico.

Se visita el monumento y la colección de arte religioso virreinal y republicano. Destaca un crucificado de Martínez Montañés, la sillería coral de Pedro de Noguera, la serie de Las Postrimerías de Vicente Carducho y la Serie del Zodiaco del taller de los Bassano.

Sitio web:

http://www.arzobispadodelima.org/index.php?option=com_content&view=article&id=389&Itemid=206

Lunes a viernes: 9 a.m. – 5 p.m. Sábados: 10 a.m. – 1 p.m.

Adultos: S/. 10. Niños: S/. 2.

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Museo del Arzobispado de Lima

Plaza Mayor de Lima. Centro Histórico. Edificio neocolonial diseñado por el arquitecto polaco radicado en el Perú Ricardo Malachowski (1924).

Colección de arte religioso virreinal.

Lunes a sábado: 9 – 5 p.m. Sábados: 9 a.m. – 1 p.m.
Adultos: S/. 20. Niños menores de 12 años: ingreso libre.

Museo del Convento de San Francisco el Grande

Jr. Ancash esq. Lampa. Plazuela de San Francisco. Centro Histórico.

Se visita el convento, las catacumbas y la colección de arte virreinal. Destacan la serie de la Pasión de Cristo del taller de Rubens y un Apostolado del taller de Zurbarán.

Sitio web: http://www.museocatacumbas.com/

Todos los días: 9.30 a.m. – 5.30 p.m.

Adultos: S/. 10. Estudiantes: S/. 5. Niños: S/. 1.

Museo del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles

Alameda de los Descalzos, Rímac.

Colección de arte religioso virreinal de los Franciscanos Descalzos.

Todos los días: 9:30 a.m – 12:30 p.m. y de 2 – 5 p.m.

Horario de verano: lunes a sábado: 9:30 a.m. – 1 p.m.

Adultos: S/. 7. Adultos  mayores y estudiantes: S/. 3. Escolares y niños: S/.2

Iglesia y convento de Santo Domingo o Nuestra Señora del Rosario: “Santuario de los Santos Peruanos”

Conde de Superunda esq. Camaná. Plazuela de Santo Domingo. Centro Histórico.

Se visita el convento y las colecciones de arte virreinal de la Orden de Predicadores (Padres Dominicos).

Sitio web: http://museosantodomingo.com/

Lunes a domingo: 8:30 a.m. – 5:30 p.m.

Adultos: S/. 7 a.m. Estudiantes: S/. 3.50. Escolares: S/. 1

Museo San Martín de Porres

Jr. Callao 535.

Casa en la que nació el mundialmente famoso santo peruano Martín de Porres.

Lunes a viernes: 9 a.m. – 1.30 p.m. y de 2.30 – 6 p.m. Sábados: 9 a.m. – 1.30 p.m.

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Museo Señor de los Milagros

Jr. Huancavelica 583. Centro Histórico.

Colección de las Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas. Obras de arte y objetos diversos relacionados con la vida de Santa Teresa de Jesús y el culto al Señor de los Milagros.

Martes a sábado: 9 a.m. – 4 p.m. Domingos: 8 a.m. – 2 p.m.

Entrada general: S./ 5. Niños menores de 12 años: ingreso libre.

Museo-Cementerio Presbítero Maestro

Jr. Ancash, cuadra 17, Barrios Altos.

Inaugurado en 1808, lleva el nombre de su fundador. Es uno de los conjuntos más importantes de escultura funeraria de América Latina. Obras de artistas italianos, franceses y peruanos (siglos XIX y XX).

En su interior se encuentra la Cripta de los Héroes de la Guerra del Pacífico. Fue diseñada por el arquitecto francés Emile Robert (1908).

Olvidado durante años, el cementerio fue terriblemente expoliado. Urge una decisión de las autoridades peruanas que asegure la protección y recuperación de su cuantioso patrimonio.

Lunes a sábado: 9 a.m. – 2.30 p.m.

Adultos: S/. 7. Estudiantes de universidades e Institutos: S/. 6.

Escolares de colegios estatales: S/. 2. Escolares de colegios privados: S/. 3.

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Centro Cultural José Pío Aza

Jr. Callao 562. Centro Histórico.

Museo de Etnografía Amazónica de los misioneros dominicos.

Biblioteca.

Sitio web: http://www.selvasperu.org/museo_etnografico/index.php

Lunes a viernes: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 2. Universitarios: S/. 2. Escolares: S/. 1

Museo de los Combatientes del Morro de Arica

Jr. Cailloma 125. Casa del Cnel. Francisco Bolognesi. Centro Histórico.

Obras de arte, armas y uniformes de los héroes que lucharon en la batalla de Arica durante la Guerra del Pacífico (7 de junio de 1880). Destacan los óleos La respuesta y El último cartucho de Juan Lepiani, así como la gran bandera que flameó en el morro de Arica.

Lunes a viernes: 9 a.m. – 3 p.m.

Adultos: S/ 3. Estudiantes: S/  2. Extranjeros: S/  5

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Casa Museo Miguel Grau

Huancavelica 172. Centro Histórico.

Casa en la que vivió el héroe nacional Miguel Grau.

Lunes a viernes: 9 a.m. – 2.30 p.m.

Adultos: S/. 2.50. Niños y estudiantes: S/. 1.50

Casa Museo José Carlos Mariátegui

Jr. Washington 1946.

Casa en la que vivió el pensador y escritor José Carlos Mariátegui.

Se conserva el famoso “Rincón Rojo”, escenario de las conversaciones del Amauta con diversas personalidades que lo visitaron.

Lunes a viernes8:30 a.m. – 1 p.m. y de 2 – 5 p.m.

Ingreso libre.

Casa de la Literatura Peruana

Ancash 207. Centro Histórico. Ambientada en la antigua Estación de Desamparados del Ferrocarril Central, edificio diseñado por Rafael Marquina (1912).

Exposición documental sobre la historia de la literatura en el Perú.

Biblioteca.

Sitio web: http://www.casadelaliteratura.gob.pe/

Martes a domingo: 10.30 a.m. – 7 pm.

Ingreso libre.

Pinacoteca  “Ignacio Merino”

Jr. Conde de Superunda 141 (3° piso). Palacio Municipal, Plaza Mayor de Lima. Centro Histórico.

El edificio neocolonial es obra de Emilio Harth Terré y José Álvarez Calderón (1944).

Colección de arte de la Municipalidad de Lima. Pinturas de Ignacio Merino, Pancho Fierro, Francisco Laso, Daniel Hernández, Teófilo Castillo, José Sabogal, Julia Codesido, Mario Urteaga, Tilsa Tsuchiya, Guayasamín, etc.

En Art Project:

https://www.google.com/culturalinstitute/collection/pinacoteca-ignacio-merino?projectId=art-project&hl=es

Lunes a viernes: 8:30 a.m. – 1 p.m. y de 2:30 – 4 p.m.

Ingreso libre.

Museo Metropolitano

Antiguo edificio del Ministerio de Fomento (1924). Av. 28 de Julio con Av. Garcilaso (Parque de la Exposición).

Centro de interpretación con una historia interactiva y audiovisual de Lima.

Biblioteca. Sala de lectura para niños.

Martes a domingo: 10-a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 8.  Universitarios: S./ 5. Niños y mayores de 65 años: S/. 4.

Museo Municipal del Teatro

Jr. Huancavelica 338. Centro Histórico.

Colección de vestuarios, documentos y objetos diversos sobre la actividad teatral en Lima.

Martes a domingo: 10 a.m. – 1 p.m. y de 2 – 5 p.m.

Ingreso libre.

Museo de Sitio Bodega y Cuadra

Jr. Áncash N° 209-213-217. Centro Histórico.

Estructuras arquitectónicas y objetos hallados durante la puesta en valor de esta casa limeña virreinal. Proyecto realizado por la Municipalidad de Lima.

Martes a domingo: 9 a.m. – 5 p.m.

Ingreso libre.

Museo del Congreso y de la Inquisición

Junín cuadra 5 (Plaza Bolívar). Centro Histórico. El edificio fue sede de la Inquisición y posteriormente del Senado. La fachada dórica romana es del siglo XIX.

Objetos y recreaciones que explican la historia del Poder Legislativo y del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Notable el artesonado de la Sala de Audiencias (siglo XVIII).

Sitio web: http://www4.congreso.gob.pe/museo/index.html

Lunes a domingo: 9 a.m. – 5 p.m.

Ingreso libre.

Palacio Legislativo

Acceso por Jr. Andahuaylas, cuadra 4 s/n. Centro Histórico. Arquitectos Emile Robert y Ricardo Malachowski (1939).

Se visita el edificio en el que funciona el Congreso, con sus diversos ambientes, mobiliario y obras de arte.

Lunes, martes, miércoles y viernes: 9 a.m. – 12.30 p.m. y  de 2 – 4.30 p.m.

Sábados: 9 a.m. – 12.30 p.m.

Ingreso libre presentando documento de identidad.

Museo Andrés Avelino Cáceres

Av. Ramón Ribeyro cuadra 4, Parque Reducto N. 2. Miraflores

Colección de pinturas, armas y diversos objetos que recuerdan la defensa de Lima durante la Guerra del Pacífico y la actuación del héroe nacional Andrés Cáceres.

Durante la batalla de Miraflores, en esa zona combatieron el Batallón No. 4 del Ejército de la Reserva, la Guardia Chalaca, la Guarnición de Marina, los batallones de línea Jauja, Concepción, Libertad, Paucarpata, entre otras unidades.

Lunes a viernes: 10 a.m. – 5 p.m. Sábados: 10 a.m. – 1 p.m.

Adultos: S/. 5. Niños y jubilados: S/. 2.

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Panteón de los Próceres

Antigua iglesia del noviciado jesuita, más tarde del Convictorio de San Carlos. Parque Universitario. Centro Histórico.

El edificio es parte histórica del conjunto monumental de la Casona de San Marcos pero actualmente está a cargo del Ejército y no de la universidad.

Aquí descansan los restos de quienes lucharon por la Independencia del Perú. Murales de José Sabogal y Teodoro Núñez Ureta. Se conservan el retablo y el púlpito tallados en madera durante el Virreinato.

Lunes a domingo: 10 a.m. – 5 p.m.

Museo Nacional Afroperuano

Jr. Ancash 536, Casa de las Trece Monedas (siglo XVIII). Centro Histórico.

Creado por el Congreso para mostrar el aporte afroperuano a la nación.

Lunes a viernes: 9:15 a.m. – 5 p.m.

Ingreso libre.

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Casa Museo Ricardo Palma

General Suárez 189, Miraflores.

Casa en la que vivió el literato Ricardo Palma.

Lunes a viernes: 9. 15 a.m. – 12. 45 p.m. y de 2.30 – 4:45 p.m.
Adultos: S/. 6. Estudiantes y adultos mayores: S/. 3.

Museo Antonio Raimondi

Av. La Fontana 755. Colegio Antonio Raimondi, La Molina

Especializado en la obra del sabio italiano del siglo XIX Antonio Raimondi.

Sitio web: http://www.museoraimondi.org.pe/es

Visitas previa cita:

614-9700 (anexo 132). Email: museoraimondi@raimondi.edu.pe

Museos de la Universidad Nacional de Ingeniería.

Av. Túpac Amaru 210 (Km. 4.5). Campus de la UNI, Rímac.

Museo de Geología.

Colección de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera y Metalúrgica. Rocas, minerales, piedras preciosas y restos fósiles. Destaca el megaterio.

Para coordinar visitas: 382-2174 / 4811070 (4236) / escuelageologia@hotmail.com

Museo de Artes y Ciencias “Ingeniero Eduardo de Habich”.

Pabellón central de la universidad.

Colección de pinturas y esculturas de grandes maestros del arte peruano. También aparatos científicos antiguos.

Lunes a viernes: 9 a.m. – 5 p.m.

Ingreso libre.

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Casa Museo Marina Núñez del Prado

Antero Aspíllaga 300. Parque El Olivar, San Isidro.

Colección de obras de la escultora boliviana radicada en el Perú.

Lunes a viernes: 8 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 6. Niños: S/. 3.

Museo de la Inmigración Japonesa “Carlos Chiyoteru Hiraoka”

Segundo piso del Centro Cultural Peruano Japonés. Av. Gregorio Escobedo 803, Jesús María.

Colección de la Asociación Peruano Japonesa especializada en el aporte de los inmigrantes japoneses al Perú.

Sitio web: http://www.jomm.jp/dnp_peru/language.html

Lunes a viernes: 10 a.m. – 6 p.m. Sábados: 10 a.m. – 1 p.m.

Ingreso libre.

Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social

Bajada San Martín 151, Miraflores.

Proyecto del Estado peruano para tratar el tema de la violencia política en el Perú (1980-2000) como consecuencia de la irrupción del terrorismo. Busca ser un espacio de reflexión y análisis de problemas como la exclusión, la intolerancia, la débil presencia del Estado, la fragilidad de la democracia peruana y la necesidad de promover los derechos humanos. Ha incomodado a algunos de los actores involucrados en los hechos que afectaron al Perú en esos años.

Convoca especialmente a los jóvenes.

Exhibe documentos, audiovisuales, artes plásticas, objetos personales y testimonios diversos de un período doloroso para el Perú. La muestra culmina con una “ofrenda” simbólica y un espacio para la meditación frente al mar.

Martes a domingo: 10 a.m. – 6 p.m.

Entrada libre.

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Museo del Cerebro

Jr. Ancash 1271. Centro Histórico.

Colección del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas organizada en tres secciones: Neuroanatomía normal, malformaciones congénitas y patologías del sistema nervioso.

Lunes a sábado: 8 a.m.  – 12:30 p.m.

Adultos: S/. 5. Estudiantes instituciones estatales: S/. 2. Estudiantes instituciones privadas: S/. 3.

Visitantes extranjeros: S/. 15.

Museo de Sitio de la Huaca Pucllana

Gral. Borgoño 700, Miraflores.

Sitio arqueológico de la cultura Lima.

Sitio web: http://huacapucllanamiraflores.pe/

Miércoles a lunes: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 12. Estudiantes y profesores:  S/. 5. Escolares, niños y jubilados  S/. 1.

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Museo de Sitio de Puruchuco

Carretera Central Km. 4.5, Ate.

Sitio arqueológico con ocupación ichma e inca.

Martes a domingo: 9 a.m. – 4 p.m.

Adultos: S/.5. Universitarios, docentes y jubilados: S/. 2. Niños: S/. 1.

Museo de Sitio de Huallamarca

Av. Nicolás de Ribera 201, San Isidro.

Sitio arqueológico de la cultura Lima. Es un caso polémico de restauración de monumentos.

Sitio web: http://museos.cultura.pe/museos/museo-de-sitio-de-huallamarca

Lunes a domingo: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/.5. Estudiantes y jubilados: S/. 3. Niños: S/.1

Complejo Arqueológico Mateo Salado

Av. Mariano Cornejo y Plaza La Bandera, Breña.

Sitio arqueológico con ocupación ichma e inca.

Jueves a domingo: 9 a.m. – 4 p.m.

Adultos: S/.  10. Estudiantes y docentes: S/. 5.

Jubilados: S/. 2. Niños: S/. 1.

Museo de Sitio de Pachacamac

Km. 31 de la Antigua Panamericana Sur, Lurín.

Sitio arqueológico con una larga ocupación preinca e inca.

Cuenta con nuevo edificio para el museo de sitio.

Sitio web: http://pachacamac.cultura.pe/

Martes a sábado: 9 a.m. – 5 p.m. Domingos: 9 a.m. – 4 p.m.

Adultos: S/. 10. Estudiantes: S/. 5. Niños (hasta los 12 años): S/. 1.

50% de descuento para militares en ejercicio, mayores de 60 años y docentes sobre el valor de la entrada de adultos y 50% de descuento para personas con discapacidad sobre el valor de la entrada de la categoría que corresponda.

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Museo de Ancón

Prolongación Jorge Chavéz s/n (espalda de la Iglesia San Pedro). Plaza del Arqueólogo, Ancón.
Museo dedicado a la arqueología local. 

Sitio web: http://www.museodeancon.com/
Lunes a domingo: 8 a.m. – 6 p.m.
Tarifa: S/.2.

Asociación Cultural Enrico Poli

Lord Cochrane 466. Miraflores.

Colección privada con piezas excepcionales del Antiguo Perú y del Virreinato.

Es una de las colecciones más singulares del país, aunque la entrada tiene una tarifa alta para las mayorías.

Visitas previa cita al 422-2437.

Parque de las Leyendas

Av. La Marina cdra. 24, San Miguel.

Sus espacios se organizan como el territorio peruano: Costa, Sierra y Selva.

Incluye: Sitio arqueológico (Complejo Maranga), zoológico, jardín botánico, mina modelo, Museo de Sitio Ernst Middendorf y Museo del Petróleo.

Lunes a domingo: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S./ 14. Niños de 3 a 12 años: S/. 8. Mayores de 60 años y discapacitados: ingreso libre.

OPINIÓN:

La Municipalidad de Lima debería reconsiderar sus tarifas, ya que este parque es visitado por multitudes y en muchos casos son familias numerosas.

 

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Parque Zoológico Huachipa

Av. Las Torres S/N, Ate Vitarte (cruzando el puente Huachipa).

Zoológico, Aventura Marina y Mundo de los Dinosaurios.

Lunes a domingo: 9 a.m. – 5.30 p.m.

Adultos: S/. 18. Niños (hasta los 12 años) y adultos mayores de 65: S/. 11.

OPINIÓN:

Igual que en el caso anterior, tarifas elevadas para las visitas familiares.

 

Museo Aeronáutico del Perú

Manuel del Pino 448, Castillo Rospigliosi. Urb. Santa Beatriz, Lince. El edificio de inspiración medieval es de 1929

La Fuerza Aérea del Perú ofrece en este museo la historia de la aviación civil y militar en el Perú.

Martes a sábado: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 3. Niños: S/. 2.

Personas de la tercera edad y miembros de las Fuerzas Armadas: ingreso libre.

Museo del Ejército

Fortaleza del Real Felipe, Callao.

Monumento del siglo XVIII diseñado por el francés Luis Godin y los españoles José Amich y Juan Francisco Rossa. Su forma es pentagonal,  con una muralla de 1532 metros y foso; posee cinco baluartes, dos torreones y una casa para el gobernador en cuya parte alta se encuentra el “caballero de los doce cañones”.

Alberga una colección de armas, obras de arte, uniformes, etc. que narra la historia del Ejército Peruano. Conserva la estatua original que estuvo en Plaza Bolognesi, obra de Agustín Querol.

Hay una réplica de la Casa de la Respuesta de Arica, donde el Cnel. Bolognesi y sus oficiales rechazaron la oferta chilena de rendición (1880).

Urge modernizar su museografía y mejorar las condiciones ambientales para la conservación de sus piezas.

Todos los días: 9 a.m. – 4 p.m.

Adultos: S/. 8. Profesores, estudiantes y niños (a partir de 3 años): S/. 4.

Jubilados, discapacitados y niños de menos de 3 años: ingreso libre.

Museo Naval del Perú

Av. Jorge Chávez 123, Callao.

Colección de la Marina de Guerra del Perú que narra la historia de la institución y la relación del Perú con el mar.

Sitio web: http://www.museonaval.com.pe/

Martes a domingo:  9 a.m. – 3 p.m.

Adultos: S/.  3. Niños y estudiantes: S/  2.

Museo de Sitio Naval Submarino Abtao

Bahía del puerto del Callao (frente al Museo Naval). Unidad de la Armada Peruana abierta al público.

La nave fue construida en los Estados Unidos en 1953. Datos principales: clase Sierra, 1500 toneladas de desplazamiento, 80 metros de eslora, 9 metros de manga, un cañón en cubierta, 4 tubos lanzatorpedos en la proa y 2 en  popa, 200 metros de inmersión y dotación de 7 oficiales y 33 tripulantes.

Martes a domingo: 9 a.m. – 5 p.m.

Adultos: S/. 10. Personal naval y niños: S/. 5. Grupos de escolares: S/ . 3

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El Cañón del Pueblo

Cañón Blakely avancarga de 500 lb. diseñado por el británico Theophilus Alexander Blakely.

Fue parte de la artillería peruana que rechazó el ataque de la armada española al Callao el 2 de mayo de 1866. Hubo cinco cañones de este tipo en dicho combate.

Expuesto al aire libre en el Callao, entre el Museo Naval y el submarino Abtao.

Museo de Autos Nicolini
Av. La Molina, cdra. 37. Urb. Sol de La Molina.
Colección privada de autos que van de 1901 a 1992. Incluye marcas como Stutz,
Wanderer, Chevrolet, Ford, Cadillac, Rolls-Royce, etc.
Lunes a domingo: 10 a.m. – 7 p.m. Incluso domingos y feriados.
Adultos: S/. 20. Niños: S/. 10.
Museo de la Clínica González
Av. Ignacio Merino 1884, Lince.
Colección miscelánea compuesta por varias secciones: acuarelas de Augusto Vargas,
fotografías antiguas de Lima, documentos y medallas de
presidentes peruanos, antigüedades médicas, cervezas del mundo, licores en miniatura,
puros y artículos para el consumo de tabaco, productos elaborados con coca y artículos
eróticos y sexuales.
Destaca la tesis de Dr. Juan González Figueroa: La prostitución reglamentada en Lima (1918).

Lunes a sábado: 7 a.m. – 8 p.m.

A la sección erótica no pueden ingresar niños sin la compañía de un adulto.

Museo de Arte Fernando Saldías

Av. Petit Thouars 2399, Lince.

Casa decorada con mobiliario europeo antiguo. Exhibe una colección de réplicas de los grandes maestros europeos, cerámica del Perú Antiguo y creaciones propias del pintor y restaurador Fernando Saldías.

Lunes a domingo:   9 am. – 5 pm. Previa cita: 4226749

 

Museo de Arte Público de la Municipalidad de Magdalena del Mar.

Colección de esculturas instaladas en diversas zonas del distrito:

Toro Negro de Víctor Delfín (Av. Javier Prado cuadra 6), El venado de Víctor Delfín (Parque Graña), Monumento de la amistad de Marcelo Wong (Av. Javier Prado cuadra 9), Eco de Agua de Lika Mutal (Av. Gonzales Prada cuadra 3), Logos de Margarita Checa (Av. Gonzales Prada cuadra 2), El bailarín de Joaquín Liébana (Av. Gonzales Prada cuadra 4) y El pájaro de Oswaldo Guayasamín (Av. Javier Prado con la calle Clemente X).

Museo Nacional de Arqueología del Perú (MUNA)

Km. 31 de la Antigua Panamericana Sur, Lurín. Sitio arqueológico de Pachacamac.

La propuesta arquitectónica es de Alexia León Angell y su equipo. La obra proyectada tiene 71967.40 m2., de los que 12000 m2. son para áreas de exposición.

La obra se encuentra en construcción.

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NOTA:

Los peruanos pueden entrar gratis a todos los museos administrados por el Ministerio de Cultura el primer domingo de cada mes.

 

Observaciones y sugerencias:

Virgilio Freddy Cabanillas

peruanticuario@yahoo.es

999107298

Imágenes:

Portada: Obras de Haroldo Higa, Teresa Carvallo y Susana Torres en el Museo de Arte de la UNMSM.

Todas las fotografías son del autor.

Ilustración final: Proyecto MUNA.